No es la solución, pero ayuda

Esa población vinculada apoya el comercio local, la hostelería, algunas actividades de economía menos formal, e impulsa la tendencia a la habitabilidad de las viviendas, que hay que mantener

VÍDEO | Los Carnavales de Villanueva de Valrojo

A. S.

Juan Andrés Blanco

En los pueblos de nuestra provincia siempre ha estado presente la realidad de la emigración y la relación de los emigrantes con sus lugares de origen. En mi pueblo, Otero de Bodas, los mayores de setenta recuerdan el “haiga” que traía desde Cuba Elvira Vara, mi madrina, y muchos la recuerdan los días de misa al observar la imagen de la virgen de Fátima que ella regaló para celebrar la fiesta de la misma, que Elvira sufragaba todos los años. En otros pueblos hay otras huellas de esa vinculación.

Más cercanos quedan los recuerdos de los que emigraban a Francia, Suiza o Alemania. En los años sesenta, cuando yo cursaba el bachillerato en el Colegio del Verbo Divino en Coreses, los frailes me dejaban salir algunos días al tren de la última hora de la tarde, en el que se fueron no pocos hombres de mi pueblo y algunas mujeres. La mayoría volvieron después de unos años a España, aunque no siempre a sus pueblos de origen. Y desde esos mismos cincuenta y sesenta todos en los pueblos de nuestra provincia son conscientes de los miles que se fueron, casi siempre definitivamente, a otras partes de España más desarrolladas: Cataluña, Madrid, País Vasco, etc. A estos se les esperaba dos o tres semanas en verano, más en agosto que en julio, y además de ayudar en las labores del campo (especialmente los emigrantes directos), alegraban los pueblos, mantenían vivas las fiestas, y algunos intentaban mantener en pie las casas que se iban quedando vacías, primero, y mejorándolas después. El dinero ganado en Europa ayudaba también en este sentido, como es bien visible en Aliste o Sayago.

Elvira Vara con su familia en su residencia en La Habana, Cuba.

Elvira Vara con su familia en su residencia en La Habana, Cuba. / R. S. D.

El abandono o disminución de la actividad agraria, y la reducción drástica de la mano de obra necesaria por la mecanización de las labores del campo, acabó determinando que la venida en verano ya fuera casi exclusivamente de vacaciones. Poco a poco, incorporados hijos y nietos, se fueron revitalizando unas y creando otras asociaciones culturales para organizar actividades, tanto en las “semanas culturales” en verano como las mascaradas de invierno (carochos, cencerrones, diablos, zangarrón, etc.) o los carnavales, como pasa en Villanueva de Valrojo, donde la asociación Los Antruejos está muy presente en la organización de los mismos.

Las nuevas tecnologías han impulsado la comunicación en múltiples sentidos, y también la actuación de estas asociaciones, reforzando la vinculación de emigrantes y descendientes con sus pueblos de origen.

Carnavales de Cencerros, de Villanueva de Valrojo, 2002.

Carnavales de Cencerros, de Villanueva de Valrojo, 2002. / R. S. D.

Poco a poco, la presencia de unas semanas en verano se ha ido ampliando a más días, y en más épocas del año. Esta presencia y esta vinculación se ha reforzado cuando las asociaciones integran a los de fuera y también a los que residen casi todo el tiempo en su pueblo. Y pasa cuando se constata la importancia de la percepción compartida de la realidad y necesidades del pueblo de referencia. 

La incidencia de esta vinculación tiene una traducción demográfica (insuficiente pero muy positiva), económica y socio-cultural, estas últimas muy necesarias. Pondré el ejemplo que conozco bien: el de mi pueblo, Otero de Bodas. 

Igleisa de Santiago Apóstol (1605), Otero de Bodas, e image de la Virgen de Fátima regalada por Elvira Vara.

Igleisa de Santiago Apóstol (1605), Otero de Bodas, e image de la Virgen de Fátima regalada por Elvira Vara. / R. S. D.

En la actualidad en Otero residen prácticamente todo el año 95 personas. Unos pocos no han estado en el pueblo en estas pasadas Navidades, pero además de los residentes, hemos pasado las mismas, parcial o totalmente 107 personas, no pocas venidas de algo no tan cercano como Cataluña. Los números importan, pero no son lo fundamental. Lo que importa es que estos últimos contribuyeron a dinamizar esos días, particularmente con el impulso de la Asociación Cultural el Muelo, que en la actualidad cuenta con 175 socios activos. Se realizaron actividades recreativas, se montó el Belén, se dieron las campanadas desde la torre de la iglesia de Santiago Apóstol y se continuó la fiesta en el local de usos múltiples con disc-jockey profesional incluido (miembro de esa población vinculada). Y esos encuentros sirvieron para empezar a programar actividades para Semana Santa, verano y Navidades de 2024-25. 

Dinamización demográfica, y socio-cultural, pero también económica. Esa población vinculada apoya el comercio local, la hostelería, algunas actividades de economía menos formal, e impulsa la tendencia a la habitabilidad de las viviendas, que hay que mantener y adecuar no solo para el verano sino también para esas venidas en invierno, cada vez más frecuentes.  

Exposición sobre el 70 aniversario de la traída de  agua en Fermoselle organizada con participación de la población vinculada.

Exposición sobre el 70 aniversario de la traída de agua en Fermoselle organizada con participación de la población vinculada. / R. S. D.

No es suficiente para reanimar y revitalizar adecuadamente nuestros pueblos, pero sin duda ayuda. Una característica de la población, especialmente en el mundo desarrollado, es la movilidad. Y esta movilidad está impulsada por distintos factores, pero en la misma juega un papel importante de referencia a los lugares de origen. Los proyectos de desarrollo posible deben contar con el apoyo de esta población vinculada, que no debe mirar exclusivamente sus intereses vacacionales. Las asociaciones pueden ser una plataforma de propuestas y de impulsos, pero sería muy positivo que se articularan en movimientos más amplios, al menos de ámbito comarcal, como ya está ocurriendo con algunas iniciativas culturales y económicas. Y desde las instituciones municipales y provinciales se debería apoyar esa progresiva implicación de emigrantes y descendientes en el desarrollo posible de nuestros pueblos.