Palacios del Pan revive su ancestral mascarada

Recuperada hace dos décadas, la Vaquilla y los Cencerreros recorren las calles con trepidantes sacudidas

I. G.

Domingo Gordo de carnaval en Palacios del Pan, con la mascarada de la Vaquilla y los Cencerros recorriendo las calles del pueblo en el acto central de una jornada que comenzó por la mañana con la prestación personal en beneficio de la comunidad. 

Así era antaño y de la manera más fiel lo ha querido recuperar la asociación cultural «Mázares» con el apoyo del Ayuntamiento. Una tarde fría de invierno recibió a los enmascarados que comenzaron con el ritual de la vestimenta, la vaquilla con su armazón cubierto con tela de costal, con cabeza de vaca con esquilón al frente y rabo de vaca por detrás. Los Cencerreros con la capucha de tela de costal, con una borla roja y adornos de cuero rojo cosidos. A las cinco comenzaban el recorrido desde la Plaza Mayor hasta el miliario romano donde un duelo dirimió el ganador, coronado con el símbolo del jefe. La Vaquilla, al abrigo de sus defensores los Cencerreros, comenzó sus arremetidas y la de sus aliados con sus sacudidores. 

Mascarada de Palacios del Pan

Mascarada de Palacios del Pan / ANA BURRIEZA

Los más pequeños bregaban en su afán por coger las cintas que porta la Vaquilla con los preciados regalos. No era fácil, pues el astado se defendía, protegida por los Cencerreros entre la algarabía de una chiquillería pletórica de emoción. El trepidante recorrido finalizó de nuevo en la Plaza del Ayuntamiento donde se produce el sacrificio simbólico de la Vaquilla.

La mascarada de Palacios del Pan fue recuperada hace 20 años por la asociación cultural «Mázares» y con el empeño de un grupo de vecinos, entre ellos jóvenes, que no parecen dispuestos a perder una de las señas de identidad del pueblo.