La agricultura zamorana encara un año 2024 con mayores requisitos ambientales

La ley de Restauración de la Naturaleza de la UE "ignora la realidad" del campo, valoran desde COAG en relación a la crisis de producción

I. Barahona

Los agricultores y ganaderos de Zamora podrían tener aún más trabas medioambientales a partir del próximo año, si la nueva ley de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea llega a aprobarse de manera definitiva y se añadan aún más normativas a la lista ya engordada por la nueva PAC.

Esta norma busca recuperar el 20% de ecosistemas dañados de la Unión Europea para 2030. Para ello, se blindarían espacios naturales protegidos, lo que supondría que gran parte del territorio de Zamora priorizara la conservación medioambiental frente a la producción agraria.

"Esta ley ignora la realidad", ha valorado el representante de COAG en Zamora, Lorenzo Ribera, sobre una normativa que piensa, "llega en el peor momento" debido a la crisis de producción que el campo acarrea debido a la sequía y los altos costes de producción. Esta normativa aún tendrá que ser validada tanto por los Estados miembros como por el pleno de la Eurocámara, por lo que aunque ya va encaminada, podría llegar a sufrir un giro después de las elecciones europeas del próximo año.

Desde COAG Zamora recuerdan que las políticas medioambientales impulsadas por la UE fueron diseñadas antes del a pandemia, por lo que son ajenas a las realidades de producción actuales. "Hay que buscar un equilibrio entre esta ley, la PAC y la producción de alimentos", ha defendido el representante de los agricultores sobre una tendencia que prioriza el medioambiente y olvida la importancia de la producción alimentaria.

Los objetivos, según Bruselas, apuntan a mitigar y adaptar el territorio al cambio climático, así como mejorar la seguridad alimentaria. Para proteger esta última, uno de los puntos del acuerdo provisional reconoce que pueden llegar a suspenderse ciertas medidas "en caso de eventos imprevisibles y excepcionales fuera del control de la UE con graves consecuencias a nivel europeo para la seguridad alimentaria", según consta en la propuesta que está actualmente sobre la mesa.

En el caso de los ecosistemas agrícolas, el texto incluye que cada Estado miembro deberá implementar medidas para aumentar el índice de mariposas en las tierras de cultivo, los paisajes de alta diversidad y la reserva de materia orgánica de los suelos, todo ello ligado a una mayor protección del medio ambiente durante la producción alimentaria. "Este año ha habido insectos a punta pala y producción ninguna", recuerda en este sentido el responsable de COAG sobre una cosecha que en Zamora ha dejado pérdidas del 50% respecto a una campaña normal.

Aumentar la biodiversidad en los bosques a través de la madera muerta es otra de las propuestas. Desde COAG reivindican que en la actualidad los bosques de Zamora sufren plagas precisamente por la presencia de grandes cantidades de madera muerta, los restos de los incendios forestales del pasado verano.

Desde el punto de vista de la provincia, el manejo del agua también es un punto importante dentro de la Ley de Restauración de la Naturaleza, que incluye en su acuerdo provisional la obligación de los Estados miembros de "identificar y eliminar las barreras artificiales en las aguas superficiales", con el fin de convertir al menos 25.000 kilómetros de cauces en ríos de flujo libre para 2030, algo que a primera vista parece chocar con el sistema de presas y pantanos que aseguran la agricultura en el sur de Europa. "Es la eliminación del regadío", resume tajante el responsable sobre las políticas que sólo contemplan el valor medioambiental del agua y excluyen la producción agrícola.

Los apicultores pueden encontrar en este texto europeo un alivio a la permanente crisis que vive el sector, ya que otro de los grandes puntos radica en la protección de la población de polinizadores, así como la urgencia de aumentar su población a lo largo del continente, después de que su número haya disminuido drásticamente en las últimas décadas.

En este sentido, esta Ley de Restauración de la Naturaleza podría asemejarse en cierta manera al funcionamiento de la Política Agraria Común en lo que a la gestión nacional se refiere, ya que al igual que en los planes nacionales de la PAC, la nueva norma medioambiental propone que los Estados miembros presenten periódicamente a la Comisión planes nacionales de restauración, donde se indique cómo van a cumplirse los objetivos. También deberán supervisar sus progresos e informar al respecto.