La odisea de un zamorano que sufrió un paro cardiaco en pleno vuelo

Alfonso Prieto, vecino de Fuentelapeña, volvía de unas vacaciones en La Palma y ya se recupera en casa

El avión tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Marrakech

La familia denuncia "abandono" del Consulado de España: "Ni un traductor ni una visita ni nada"

Aeropuerto de Marrakech, donde el avión en el que viajaba Alfonso Prieto aterrizó de emergencia. | Instagram

Aeropuerto de Marrakech, donde el avión en el que viajaba Alfonso Prieto aterrizó de emergencia. | Instagram / Irene Gómez

Vaya por delante que este episodio concluye con final feliz, pero la experiencia vivida hace unos días por Alfonso Prieto y su familia es amarga y decepcionante.

Todo comenzó cuando este vecino de Fuentelapeña y su acompañante regresaban de unas vacaciones en isla canaria de La Palma. Tomaron el vuelo de Iberia IB3845 la mañana del 25 de noviembre con dirección a Madrid y cuando llevaban aproximadamente una hora a bordo, Alfonso sufrió una parada cardiaca en pleno vuelo que obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto más cercano.

La emergencia redirigió el avión a Marrakech donde, tras recibir los primeros y fundamentales auxilios de sanitarios que viajaban a bordo, el zamorano fue trasladado de urgencia al hospital más cercano de la ciudad marroquí. El resto de pasajeros se mantuvieron dentro del aparato hasta que repostó y retomó la ruta hacia Madrid.

Y es en Marruecos donde empieza la odisea para esta familia de Fuentelapeña, como describe Alejandro Prieto, uno de los hijos de Alfonso. Mientras su hermano se desplazaba a Marrakech para estar al lado de su padre, contactaron con el Consulado en busca de apoyo en un momento tan crítico. "Ha sido un caos; nos hemos sentido abandonados, ni un traductor ni una visita. No entendíamos nada. Somos ciudadanos españoles y nos hemos sentido totalmente desamparados" lamenta Alejandro.

"Nos mandaron un correo desde el Consulado diciendo que enviaban a una persona al hospital y allí no apareció nadie. Mi padre ha estado consciente todo el rato y no ha visto a nadie, por mucho que ellos digan lo contrario".

El ángel de la guarda llegó cuando un amigo de la familia contactó con una persona que conocía en Marrakech. "Nos ha ayudado, nos ha ofrecido su casa, comida y haciendo de traductor con los médicos. Porque solo hablaban en árabe, no les valía en francés. Se pueden imaginar lo angustioso que era no entender nada en las circunstancias que estaba mi padre".

Después de cinco días ingresado, Alfonso Prieto, de 63 años, recibió el alta, pero tuvo que irse a un hotel porque surgieron nuevos problemas para la repatriación. El paciente no podía volver en un vuelo regular, la familia quería unas garantías. "Nos ofrecieron una ambulancia hasta la frontera. Una locura ir por aquellas carreteras, y encima llegas a la frontera y qué".

Tras dos días de gestiones y batallas, incluso apremiados por la Policía "que nos decía que teníamos que salir del país porque no teníamos visado de entrada", el seguro de la agencia con la que viajaron a La Palma proporcionó el billete del vuelo a Madrid con un médico que viajó desde Madrid a Marruecos para acompañar al vecino de Fuentelapeña durante el trayecto. "Nos ha tocado pagar la estancia de cinco días en el hospital; en principio el seguro se hará cargo de la mitad de los gastos" precisa Alejandro Prieto, no sin dejar de lamentar la situación de "abandono en la que ha dejado el Consulado de España en Marrakech a un ciudadano español".

Lo importante es que su padre ha superado la crisis cardiaca y ya se recupera en su casa de Fuentelapeña, donde la familia regenta la Funeraria. Los Prieto agradecen la actuación de los sanitarios que atendieron al zamorano en el avión "y le salvaron la vida", así como los pasajeros, que comprendieron la situación y llegaron con retraso a Madrid tras el aterrizaje de emergencia en Marrakech.

Y desde luego, el ciudadano que desinteresadamente acompañó a esta familia en un momento tan complicado.