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La sonrisa ambulante que ilumina los pueblos de Zamora

Josué Bermejo defiende la "esencia" del medio rural, que recorre con su negocio cárnico de venta ambulante

El joven emprendedor presta un servicio esencial en los municipios, además de "llenar el alma" de sus vecinos

Josué Bermejo, en el centro, posa con varios clientes de su negocio en Morales de Toro

Josué Bermejo, en el centro, posa con varios clientes de su negocio en Morales de Toro / M. J. C.

La ilusión es el motor de su vida y de su negocio de venta ambulante, con el que recorre cientos de kilómetros cada semana por el medio rural para prestar un servicio esencial y que le permite disfrutar del contacto personal con sus fieles clientes, a los que ya considera parte de su familia. Josué Bermejo estudió comercio y marketing porque "siempre me ha gustado vender" y, después de trabajar en varias empresas, decidió montar su propio negocio hace casi cuatro años.

En un viaje a Alemania descubrió la cada vez más extendida moda de los food truck. "Sin pensarlo", regresó poco tiempo después a Alemania para adquirir una furgoneta, que tuvo que adaptar para un negocio de venta ambulante.

Bermejo posa con una clienta de Morales de Toro

Bermejo posa con una clienta de Morales de Toro / M. J. C.

La pandemia frenó en seco sus aspiraciones de poner en marcha su idea, ya que le obligó a esperar dos meses hasta la flexibilización de las restricciones para recorrer las carreteras y prestar un servicio básico en aquellos pueblos en los que la despoblación ha obligado a muchos comercios tradicionales de alimentación a bajar la trapa.

Desde entonces, el joven toresano de 39 años, ha logrado conquistar el corazón de sus clientes con su simpatía, generosidad, ilusión y una sonrisa con la que se levanta cada día, porque "si no te crees lo que haces no puedes impactar en el alma de la gente".

Su jornada laboral depende de cada ruta y, de martes a sábado, recorre diversos pueblos de las comarcas de Tierra del Pan, Tábara o Toro, aunque con su negocio ha traspasado las fronteras de la provincia y los productos que comercializa con la marca "Almíbar" también son muy apreciados por clientes que residen en municipios de Valladolid.

Para poner en marcha su negocio tuvo que adaptar una furgoneta que dispone de cámaras frigoríficas, termostato, termómetro, o una pila con un grifo para limpieza y desinfección con hidrógeno, vehículo que limpia en profundidad cada día después de una dura jornada.

La materia prima la adquiere a diversas empresas cárnicas y queserías de Toro, una ciudad "con historia" y con productos de "primera calidad", a la que ayuda a generar una economía circular apoyando a otros empresarios.

"Marisco de pocilga"

Su amplia oferta de todo tipo de carne o embutidos, que define como "el delicioso marisco de pocilga", se completa con quesos, empanadas, bollos preñados, miel o dulces que elaboran las religiosas que habitan conventos de Toro y que, como asegura, "están bendecidos", por lo que todo aquel que los consume "puede entrar en el reino de los cielos sin confesarse". No obstante, reconoce que el producto más demandado es el chorizo, un alimento indispensable para, como aprendió de su abuela, "andar el camino".

En su afán por prestar un servicio básico en el medio rural, Bermejo ha vendido "hasta tuercas para un tractor", ya que "si los vecinos de los pueblos no tienen medios para desplazarse a Zamora les llevo lo que me pidan".

Vecinas de Morales de Toro junto al joven emprendedor en el medio rural

Vecinas de Morales de Toro junto al joven emprendedor en el medio rural / M. J. C.

Su lema es "un 10% de calidad y un 90% de cariño", un sentimiento que ha logrado transmitir a sus clientes, con los que ha establecido un vínculo de amistad y hasta familiar en algunos casos, especialmente en el caso de personas viudas o que viven solas, a las que intentar "llenar el alma" con su amabilidad y simpatía.

No obstante, la ilusión por el futuro del medio rural aflora cuando hasta su punto de venta se acercan clientes jóvenes a los que "les gusta comer buen género y aprecian la calidad de hamburguesas artesanales o de pinchos de frisona".

Partida de ajedrez

Bermejo tiene claro que de sus clientes "me llevo el corazón y el alma" porque, aunque el dinero es necesario para vivir, "desde que nacemos, la vida es como una partida de ajedrez, en la que algunos somos peones, otros reyes o caballos, pero al final del juego da igual si las piezas son blancas o negras, porque todos vamos a la misma caja".

De hecho, no esconde que, en la actualidad, "la situación es difícil para todos" por el aumento del precio de la materia prima que repercute en el cliente, pero también para aquellos emprendedores que son autónomos.

Bermejo prepara un pedido para uno de sus fieles clientes

Bermejo prepara un pedido para uno de sus fieles clientes / M. J. C.

"Es muy difícil tener una idea nueva, plasmarla y sacarla adelante" para los autónomos, trabajadores que asumen un gran riesgo sin ayudas y que se aferran al cariño de la familia y a la ilusión para "levantarse cada día" y afrontar una nueva jornada laboral repleta de incertidumbres.

Por otra parte, Bermejo tiene claro que negocios como el suyo son imprescindibles en el medio rural porque "cada vez hay menos servicios", a pesar de que los comercios tradicionales son la "esencia" de los pueblos y de que la competencia "es viable y necesaria". En cuanto al futuro, el joven empresario tiene claro que "vivo el presente porque hoy estamos aquí, pero mañana no se sabe".

De momento, el joven emprendedor mantiene intacta la ilusión de reencontrase con unos clientes a los que ha sabido captar con la calidad de sus productos y, sobre todo, con una sonrisa con la que afronta el presente y "sueña" el futuro.

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