Un hospital de aves para Zamora
Entre los pacientes del Centro de Recuperación de Animales Silvestres se encuentran desde imponentes rapaces a crías caídas de los cielos

Ejemplar de aguilucho lagunero macho que se recupera de una lesión en el Centro de Recepción de Animales Silvestres de Zamora. | J. L. Fernández / Irene Barahona
El verano ha traído de nuevo sorpresas al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Villaralbo (CRAS), donde Laura Yanes, auxiliar veterinaria, ha explorado por primera vez el estado de salud de un aguilucho lagunero macho, uno de los animales que forman parte de la plantilla de pacientes que actualmente trata el centro.
Esta es una especie que se concentra en las cuencas del Duero, donde anida entre carrizos, espadañas o juncos; en este caso, el ejemplar ha sido recogido en las inmediaciones de Venialbo, a tan solo unos kilómetros del centro donde las autoridades se han reunido durante la mañana del lunes, y es que este centro se posiciona como "una estructura complementaria a la política de conservación de especies protegidas que desarrolla la Junta de Castilla y León", según ha explicado en el lugar la delegada territorial de la Junta, Leticia García, durante la visita en la que la han acompañado la directora del Parque de los Arribes, Ana Martínezel, el diputado provincial de la zona, Juan del Canto, y el alcalde de Villaralbo, Santiago Lorenzo.
El calor, un peligro para los nidos

El ejemplar de rapaz durante la revisión en el centro. | J. L. F. / Irene Barahona
Una labor de cuidado del medio ambiente que se traduce en que el año pasado pasaron por el centro 358 animales de 48 especies diferentes que llegaron a las manos de las especialistas gracias tanto a los propios servicios medioambientales como a la ciudadanía, "cada vez más concienciada" con la importancia de preservar la biodiversidad, según ha explicado la auxiliar del centro, Laura Yanes. Esta cifra durante 2022 ha significado un incremento del 33% de entradas de animales heridos con traumatismos o vulnerables respecto al año 2021, cuando el centro de Villaralbo recibió a 270 animales.
Además de imponentes aguiluchos, en Villaralbo se encargan de atender otras especies como tortugas o incluso erizos, por lo que García ha resaltado la "gran variedad" de animales que son atendidos en el CRAS de Zamora; eso sí, fundamentalmente "predominan las aves", según ha transmitido la delegada durante la visita en la que el ejemplar de rapaz ha sido el protagonista junto con las cigüeñas blancas, los vencejos y una abubilla, algunas de las especies más habituales de ver entre las salas del centro, donde también se atiende con asiduidad ejemplares de cernícalo primilla.

A la izquierda, la delegada territorial Leticia García observa trabajar a la auxiliar del centro, Laura Yanes. | J. L. F. / Irene Barahona
Al igual que las especies, las causas que hacen que estas aves lleguen al centro "son muy variadas", ha continuado la responsable política sobre los motivos que pueden ir desde accidentes de tráfico a electrocuciones. "Pero el año pasado la causa principal por la que llegaban aquí los polluelos fue por las intensas y sucesivas olas de calor, las crías se tiraban del nido antes de tiempo", ha explicado Yanes sobre unas condiciones meteorológicas que pusieron en mayor peligro a muchas de las especies de aves de Zamora. En total, el 41% de los animales que llegaron en el 2022 eran polluelos y crías que caían de los nidos antes de tiempo".

Uno de los vencejos que se recuperan en el CRAS de Villaralbo. | J. L. F. / Irene Barahona
Además de salvar a las aves y otros animales que llegan al centro, el seguimiento de enfermedades es otra de las labores del equipo del CRAS, que trabaja por la naturaleza desde 1983; cuarenta años en funcionamiento que "no significa que esté obsoleto en ningún modo, sino todo lo contrario, ya que se han acometido distintas reformas y está en perfecto funcionamiento, como se puede observar en las instalaciones", continuó la delegada.
Instalaciones en las que reciben a ejemplares tan desconocidos como este aguilucho lagunero macho, que sigue recuperándose de sus lesiones: Para continuar con su recuperación, Yanes se adentra en el voladero donde vive de manera temporal para iniciar una de las revisiones del estado de salud del ave, y tras conseguir inmovilizarla, la auxiliar le tapa los ojos antes de entrar a la enfermería, ya que como todas las rapaces, este aguilucho lagunero no está acostumbrado a los espacios cerrados.

Un ejemplar de abubilla que no podrá ser liberada en la naturaleza por una lesión permanente. | J. L. F. / Irene Barahona
De hecho, la peculiaridad de esta ave es que anida en la tierra en vez de en los árboles, por lo que es típico verlo en campos de cereales, "las cosechadoras y los tractores tienen que controlar mucho justo en la época en la que cosechan", continúa Yanes mientras custodia a este ejemplar antes de iniciar las curas.
Evitar que sufran estrés durante las exploraciones es otra de las preocupaciones de las responsables del CRAS. "Ha pasado que estos animales no te arranquen a comer", explica la auxiliar sobre qué podría pasar en el caso de que el aguilucho sufra un episodio de estrés durante las curas. "No están acostumbrados a sentirse entre cuatro paredes". Aunque el ejemplar no pueda ver, parte del estrés no puede evitarse, como en el caso del que le genera que Yanes lo toque durante la exploración.

Ciegüeñas blancas en el centro de recuperación de aves de Villaralbo. | José Luis Fernández / Irene Barahona
En el proceso, la profesional repasa desde la lesión hasta el peso de la rapaz "para ver si presenta una condición corporal adecuada nos fijamos en un huesito que se prolonga desde el esternón que se llama quilla", un hueso que indica que en este caso el aguilucho "no está mal", aunque la auxiliar reconoce que "con cien gramos más" estaría incluso mejor.
Mientras el aguilucho permanece acostado en la suerte de camilla del centro, su cuidadora aprovecha para resaltar las características de esta ave que desde hace un mes cuida cada día, un trabajo que estima, dure un mes más, hasta que la veterinaria del centro de el visto bueno al animal. "Tienen las patas bastante más alargadas que los milanos y los busardos ratoneros", explica sobre el animal, al que un particular trajo. El compromiso de este ciudadano anónimo ha permitido que la rapaz pueda vivir más de lo que su ala le hubiera permitido. Y es que en el caso de las rapaces también influye el estado en el que se encuentra el plumaje, "por eso siempre aconsejamos no darle ni comida ni agua en el trayecto, porque el plumaje mojado o manchado es malo para este animal", explica.

Una cría de vencejo es alimentada con gusanos tenebrios. | J. L. F. / Irene Barahona
El aguilucho podrá volver a Venialbo cuando se haya recuperado de la fractura en el ala izquierda, lesión que ya ha mejorado tras su paso por la UCI y el tratamiento a base de analgésico y antiinflamatorio. En unas semanas podrá ser reintroducido a su hábitat, probablemente, de la mano de la persona que lo llevó hasta el CRAS, una pequeña tradición que a Yanes le gusta cuidar "gastan su tiempo y se preocupan por este animal, qué mínimo que disfruten del momento de devolverlo al medio ambiente, es único, y es una manera de agradecerles que nos ayuden".
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