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José Luis Pascual Director General de AECT Duero-Douro

“Si logramos la independencia energética seremos dueños de nuestro futuro”

“Gracias al autoconsumo compartido podremos ofrecer energía gratis a las empresas que se asienten en el territorio”

JOSE LUIS PASCUAL, DIRECTOR GENERAL DE AECT DUERO-DOURO EMILIO FRAILE

José Luis Pascual es uno de los nombres detrás de la AECT Duero-Douro, la entidad bajo la que cientos de ayuntamientos españoles y lusos impulsan proyectos para revitalizar un territorio en torno a una frontera. Más de una década después de su fundación, la AECT Duero-Douro camina hacia la independencia energética de La Raya, un sueño que han apuntalado con placas solares y que mira a su próximo reto, ocho plantas de hidrógeno verde.

−¿Qué es una AECT europea?

−La AECT Duero-Douro es una entidad pública que fue creada en el año 2009. Nace a raíz de la promulgación un de un reglamento de la Unión Europea para que entidades públicas pudieran gestionar proyectos a ambos lados de la frontera por primera vez con responsabilidad jurídica, ya no es cooperar como amigos. Se fundó con 170 ayuntamientos, ahora somos 217.

−¿Por qué nace la AECT Duero-Douro?

−Por necesidad. Las zonas fronterizas están alejadas del núcleo de toma de decisiones, no tenemos masa crítica suficiente para ser interesare en las decisiones políticas, por eso queríamos gestionar y tomar decisiones que afectaran a nuestro territorio. Las primeras fueron las necesidades económicas, los ayuntamientos rurales tienen demasiados servicios que ofrecer para poca población, por lo que el dinero de los impuestos siempre les es escaso. También queríamos dar solución a problemas medioambientales e impulsar el desarrollo turístico.

Sucede que las zonas fronterizas reciben la respuesta a sus problemas de gente que no sabe ni dónde está la frontera.

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−¿Qué medidas concretas han desarrollado?

−Gestionar la energía y ser más eficientes. En 2013 nace el proyecto de eficiencia de alumbrado público para converger en una factura única. Multiplicamos por tres la calidad del alumbrado y disminuimos en 84% del consumo del alumbrado, con ese ahorro se hizo una inversión de 16 millones de euros para sustituir las luminarias. Se generaba dinero de forma indirecta.

−¿Qué puede hacer la AECT por revitalizar la frontera?

−Una frontera significa el final de algo. Es una pared infranqueable que significa el final del progreso y el desarrollo porque no existen las mismas oportunidades que en el resto del terrier. Es muy repetido a lo largo de la UE que las zonas fronterizas sean las más devaluadas. En la mayoría de estos territorios se consiguen pocas soluciones, no porque no sepamos cómo conseguirlas, sino porque no nos dejan.

−¿Qué quiere decir?

−La figura de las AECT nace bajo el principio de la subsidiariedad, que significa acercar la toma de decisiones al problema, lo idílico sería que cada ciudadano pudiera solventarlos. Ese principio es el que inspira la política europea. Sucede que las zonas fronterizas reciben la respuesta a sus problemas de gente que no sabe ni dónde está la frontera.

−¿Se favorece poco a este territorio desde las administraciones?

−El Programa de Cooperación Transfronteriza Interreg España-Portugal, los fondos Poctep, hasta hace cuatro años financiaba proyectos en Soria, que está más cerca de la frontera francesa que de la portuguesa. Hoy financia proyectos en Valladolid y dentro de cuatro años también, acaba de salir la convocatoria. Sin embargo, absolutamente nadie de Valladolid va a decir que eso es una frontera, porque no lo es, ¿por qué los fondos de cooperación transfronteriza tienen que ir a Valladolid? El 80% de las entidades beneficiarias de los fondos de cooperación transfronteriza pertenecen a Valladolid, Burgos, Palencia y Ávila. Ellos toman las decisiones sobre la frontera.

Gran parte de los fondos europeos se convierten en una forma de vida para las entidades que no están pegadas al territorio ni en la frontera.

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−¿Por qué no se cumple el principio de subsidiariedad en las fronteras?

−Tomar las decisiones sobre un territorio como este incomoda a todos. Al final significa que si nosotros generamos desarrollo habrá masa crítica, y habrá que atender a la gente de otra manera. El gran problema que tenemos los habitantes de las fronteras es que solo se nos quiere como números para ir a llorar al otro. Volviendo al principio de subsidiariedad, cada uno pide al del peldaño superior. La Junta pide competencias al Gobierno y a su vez la Diputación a la Junta, por ejemplo. Lo mismo que nosotros les pedimos a ellos, ellos lo piden a sus superiores. Si nosotros decidimos sobre lo nuestro, ¿entonces qué pintan los que están por encima? Por eso no cumplen el principio de subsidiariedad, porque dejarían de tener sentido.

−¿La AECT Duero-Douro podría decidir por ella misma?

−Al crear la figura de las AECT la Unión Europea les reconoció como autoridades de gestión de los fondos comunitarios. Significa que los fondos pueden venir directamente a nosotros desde la Unión Europea sin pasar por Hacienda o las autonomías, tenemos esa capacidad legal. Ahora mismo esto está vetado por los Estados, pero confío en el que el futuro va a ser así, la ley lo establece en el papel. El Estado y las comunidades se siguen negando, pero la Unión Europea está dando los pasos para que, o lleguen de esta manera, o no lleguen. Pero la Unión Europea va despacio.

−¿Se ha desperdiciado mucho dinero de cooperación que no ha llegado de manera directa?

−Desperdiciar no es la palabra. Se ha gastado mucho dinero en cosas que no solventan las necesidades. Estructuras dedicadas a mantenerse artificialmente con los fondos. Nosotros desarrollamos muchos más proyectos sin subvención que con subvención. Tenemos siempre personal. Otras estructuras concurren a fondos de cooperación transfronteriza, les dan un proyecto y lo ejecutan. No hacen nada más. Es decir, se han creado para acudir a las convocatorias de fondos comunitarios. Pero la necesidad no nace cuando alguien publica en el boletín una convocatoria, las necesidades están presentes todo el tiempo. Ese es el problema. La cooperación transfronteriza y gran parte de los fondos europeos se convierten en una forma de vida para las entidades que no están pegadas al territorio ni en la frontera.

Vamos a poder generar oportunidades a las empresas muy ventajosas, energía gratis. No oportunidades fiscales, porque lleva a luchas

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−España se prepara para presidir el Consejo de la UE, ¿qué reivindicarían para las zonas que sufren de despoblación como Zamora?

−A nuestro territorio le corresponde tanto dinero por su situación, queremos que nos lo den y ser quienes lo gestionan. No se necesita más dinero del que nos corresponde ni inventar nuevos fondos, solo ser sus gestores. Todo está escrito en la legislación, pero se necesita voluntad de los Estados.

−¿Algún ejemplo de la voluntad política?

−En el mundo de los fondos europeos las ITI, iniciativas territoriales integradas, son las herramientas estrella, porque te permiten coger parte de los fondos de cada programa que te interesa. En el caso de las AECT, España y Portugal acordaron no incluir estas ITI en el programa de fondos Poctep. Por nuestra delimitación geográfica como AECT son nuestros por naturaleza. No puedo competir contra fondos de Cataluña, ni es mi objetivo, ni es mi competencia. Ejemplos claros de voluntad política.

−De vuelta al inicio, comentaba que una de las primeras necesidades en la frontera fue la energética, ¿por qué?

El control de la energía es el control del poder. Hemos visto como nuestro territorio ha sido desangrado por las eléctricas que han sacado todo el beneficio durante décadas sin devolver la parte que les corresponde en forma de Responsabilidad Social Corporativa. Vimos una oportunidad cuando se cambió la normativa de la energía solar en Europa. Antes de que llegara en el 2019 a España, la Unión Europea lo había aprobado en 2017. Sabíamos que la transposición llegaría, así que creamos la cooperativa Efiduero y empezamos a trabajar en el autoconsumo. Nuestro objetivo desde entonces es la independencia energética, si nosotros somos capaces de ser independientes energéticamente, dan igual el resto de administraciones, somos dueños de nuestro futuro. Es el camino en el que estamos.

La energía solar sobrante es la energía que destinaremos a convertir el agua en hidrógeno, así solventaremos el consumo nocturno.

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−¿Cómo podría la independencia energética revitalizar los pueblos de la frontera?

−Si podemos conseguir que nuestros pueblos fabriquen la totalidad de la energía que consumen tendremos gran diferenciación competitiva con el resto de territorios que nos va a marcar nuestro futuro. Vamos a poder generar oportunidades a las empresas muy ventajosas. No oportunidades fiscales, porque lleva a luchas entre territorios, sino energía gratis. El autoconsumo compartido va a llegar a permitir que las facturas no lleguen al 5% de las actuales. A las empresas que se asienten en el territorio les ofreceremos una ventaja del 95% de la factura de la electricidad. A las familias les solventas uno de los grandes problemas que tienen ahora mismo. La amortización de las instalaciones de autoconsumo es en tan poco espacio de tiempo que no necesitan financiación.

−¿En qué punto se encuentra el proyecto de autoconsumo ahora?

−Hay 40 realizadas, 83 realizándose y 109 instalaciones solares de autoconsumo proyectadas que saldrán a licitación este mes y para las que ya tenemos concedida la subvención del 55% de los 2 millones de euros de coste. Son 232 instalaciones en total solo en tejados públicos. Dentro de poco empezaremos en tejados privados. Son todo pequeñas instalaciones de autoconsumo para compartir energía hasta en 2 kilómetros a la redonda. No son parques, hay una diferencia enorme. Buscamos producir y consumir en el mismo sitio la totalidad de la energía que se necesite en los pueblos.

−¿Cuál es el siguiente paso?

−La energía solar sobrante es la energía que destinaremos a convertir el agua en hidrógeno, que genera electricidad a través de la combustión. Con esto tendremos solventado el problema de la energía por la noche, porque la acumulación de energía ahora no es rentable. Hemos proyectado dos plantas en Zamora, dos Salamanca y cuatro en Portugal, distribuidas de acuerdo con los consumos energéticos del territorio.

Las mayores cinco distribuidoras están en contra, no pueden permitir que el modelo crezca y triunfe

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−¿Por qué estas plantas de hidrógeno pueden favorecer al desarrollo del mundo rural?

−Son inversiones sostenibles unidas a las energías renovables. Es un cambio de mentalidad y por primera vez en la historia gobernada por el territorio. No mando yo, sino ayuntamientos de cien y doscientos habitantes. Es lo contrario que hemos visto con los ríos, no decidimos nada sobre las centrales hidroeléctricas, ni cuando abren para vaciarlas ni donde van los recursos, que no quedan en el territorio.

−Su proyecto de hidrógeno llega justo cuando España anuncia que el corredor de esta energía verde pasará por Zamora en su camino a Francia.

−Pasa por en medio de nuestras instalaciones. Si conseguimos que nuestra población vaya hacia arriba tras crear condiciones idóneas en nuestro territorio, podremos coger hidrógeno para quemarlo en nuestras plantas. Pero también si nuestro territorio va hacia abajo, nosotros podemos inyectar hidrogeno cuando la red lo necesite. Si lo tuviéramos que llevar lejos sería inviable. Pero pasa por el medio de nuestras ocho plantas. Nuestras oportunidades para recuperar el territorio se duplican.

−¿Este modelo podría llegar a otros lugares?

−Lo lógico es que el resto de territorios vaya detrás porque el mundo rural nunca había tenido una oportunidad como esta. En Madrid no pueden producir energía, y ese es el mayor problema, las mayores cinco distribuidoras están en contra, no pueden permitir que el modelo crezca y triunfe. Nosotros solos no le vamos a hacer cosquillas a las eléctricas, aunque en nuestra dimensión es impresionante. En total entre todos nuestros ayuntamientos hay 65.000 contadores, que son entre 120.000 y 130.000 personas que viven en los municipios de la AECT entre España y Portugal.

Europa no puede creerse por partes. Queremos los fondos que nos dan, pero no las responsabilidades.

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−¿Por qué es tan importante desarrollar los proyectos en conjunto con los pueblos portugueses?

−Duplicamos población, y cada persona es una oportunidad. Eso significa que duplicamos las oportunidades. No se valora Portugal porque no se quieren duplicar las oportunidades de este territorio. No podemos seguir manteniendo las fronteras si queremos ser una sociedad avanzada, las necesidades de las personas no pueden seguir vinculadas a algo que delimita “esto de aquí es mío y eso es tuyo”. Tenemos que renunciar a la propiedad que no nos corresponde sobre los pueblos.

−¿Y cómo afecta a las personas de la frontera y a ustedes?

−Nosotros tenemos dificultades para contratar a trabajadores portugueses. Aunque tenemos capacidad jurídica para contratar en ambos países, como la sede social está en España, tenemos dificultades para contratar a ciudadanos portugueses porque su NIF no tiene letra y no funciona aquí. Tiene que sacarse el NIE extranjero. Es una locura que los programas informáticos no están preparados para un NIF portugués, que es un ciudadano europeo. Las dos administraciones son incompatibles porque no quieren renunciar a la propiedad sobre los ciudadanos. Europa no puede creerse por partes. Queremos los fondos que nos dan, pero no las responsabilidades. Sigue teniendo sentido que haya Gobiernos, pero para seguir existiendo no se tienen que aferrar a ser propietarios de la toma de decisiones, debe ser compartida, porque también afectan al otro.

−¿Los Estados tienen miedo a perder la soberanía sobre sus fronteras?

−Más que a eso, tienen miedo a perder el sentido de su existencia.

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