Ganaderos zamoranos hacen frente al cártel de la leche: “Las industrias nos arruinaron”
Al menos una treintena de ganaderos zamoranos de vacuno de leche se suman a una demanda colectiva para reclamar las pérdidas provocadas por el “cártel de la leche”

Movilización de ganaderos de vacuno en Castrogonzalo el pasado mes de febrero tirando leche en protesta por los bajos precios. | Eva Ponte / Irene Gómez
Al menos una treintena de ganaderos de vacuno de leche de Zamora reclamarán ante la Justicia los daños sufridos por el cártel de la leche.
Las presuntas prácticas anticompetitivas que llevaron a cabo un grupo de empresas, pactando precios para obtener un suministro más barato, provocó graves pérdidas, en algunos casos irreparables, a muchos ganaderos del sector.
Como en el resto del territorio, en Zamora hubo granjas que echaron el cierre ante la inviabilidad de la explotación como consecuencia de los bajos precios que la industria les pagaba por la leche cruda.
De prosperar las reclamaciones los ganaderos podrían recibir la compensación económica a las pérdidas acumuladas durante años, que en muchos casos obligaron a abandonar la actividad.
“Estuve aguantando un tiempo, pero era imposible continuar porque no cubría los costes de producción” explica Cándido Juárez, ganadero de la zona de Benavente que se ha sumado a la demanda colectiva que presentará Redi Abogados. “Apasionado del sector”, este ganadero de 55 años comenzó a los 15 con las vacas, de la mano de sus padres. En el año 1990 creó su propia explotación de vacuno de leche con la idea de jubilarse en esta actividad. No pudo ser. En 2018 echaba el cierre.
Y no fue por falta de ilusión y empeño en conducir el negocio de la manera más profesional. “Estaba a la vanguardia, haciendo planes de mejora, con medidas sanitarias, hice cursos para realizar la inseminación artificial cuando todo eso empezaba, obtuve el certificado de calidad de la leche y de la granja. Estaba totalmente involucrado en la producción para hacerlo en las mejores condiciones, tanto sanitarias como productivas. Incluso solicité un plan de mejora para aumentar la granja, pero vi que era alargar la agonía” apunta Juárez. Las cuentas no salían. “Cuando empecé en el año 90 con 9 vacas conseguía más rentabilidad que con 140” argumenta el ganadero zamorano.
“Me expulsaron las empresas que no me pagaban la leche a un precio justo. Por más que luché, me cambié de industria, probé con cooperativas, pero seguía siendo la misma dinámica y era insoportable. Tuve que dedicarme a otro sector y renunciar a las vacas, una pasión que tenía desde niño”.
Una deriva que justifica su decisión de intentar recuperar aquel “injusto” quebranto económico. “En otros sectores quien pone los precios es el que vende, pero con la leche de vaca nunca ha sido así. Yo he estado años vendiendo un producto que tenía un coste de producción superior al precio que ellos me pagaban. Cómo no voy a reclamar a la industria que me echó” explica Cándido Juárez.
Se que es difícil recuperar el dinero, pero no tengo nada que perder porque ya lo perdí todo
¿Confía en llegar a conseguirlo?. “Se que es difícil, pero no tengo nada que perder porque ya lo perdí todo. Y la culpa es de unas industrias que nos arruinaron” zanja el ganadero.
Similar suerte corrió la granja de una familia de la comarca de La Guareña que en 2016 ponía al trabajo de años. “Aquello era imposible, salía más dinero del que entraba, en cuanto vimos otra posibilidad, lo dejamos. No aguantábamos más”.
Fueron varios años vendiendo la leche por debajo de costes. “Solo hubo un año que subió más, llegamos a 40 céntimos y al año siguiente se puso a 28”. Estos ganaderos conservaron las facturas, documentación valiosísima para reclamar a las industrias las pérdidas de aquellos años.
La demanda colectiva afecta a los años de 2000 a 2013, tiempo durante el que se prolongaron las conductas sancionadas por Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que impuso una multa de 80,6 millones de euros a ocho empresas adquirentes y transformadoras de leche cruda de vaca y a dos asociaciones del sector por prácticas anticompetitivas.
Cuando empecé en el año 90 con 9 vacas conseguía más rentabilidad que cuando tenía 140
“Cerramos por los precios tan ridículos que nos pagaba la industria” cuenta la ganadera. Tan drástica decisión provocó una deuda importante a esta familia que se había embarcado en la construcción de una nave en el año 2003 con una inversión de 150.000 euros. A ello se sumó la ampliación del cupo. “Nos metimos en unos gastos que no vamos a recuperar, pero si nos devuelven todo lo que nos dejaron de pagar por la leche, algo habremos conseguido”.
Estos ganaderos admiten que si han dado el paso de denunciar es porque “no corremos riesgos y tenemos la libertad de que no nos puede amenazar ninguna industria con que no nos recoge la leche”. Un argumento que pesa en muchos productores en activo, sabedores de las pérdidas que tuvieron e igualmente perjudicados, pero remisos meterse en problemas legales contra industrias a las que hoy siguen suministrando leche.
La multa de 80,6 millones, pendiente
En julio de 2019 la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) impuso una multa de 80,6 millones de euros a ocho empresas compradoras de leche cruda de vaca. La resolución se dictó en el marco de un expediente de la CNMC que se atribuía a las empresas la comisión de conductas anticompetitivas (al ponerse de acuerdo para repartirse el mercado en detrimento de los intereses de los ganaderos) y la obligación de abonar las consecuentes multas.
Ahora tenemos la libertad de que no nos puede amenazar ninguna industria con que no nos recoge la leche
Las sanciones fueron recurridas por las entidades sancionadas y el asunto está pendiente de resolución en la Audiencia Nacional. Por tanto, el caso del llamado cártel de la leche “tiene un recorrido judicial que todavía no ha finalizado” precisa Albert Poch, letrado del bufete de Abogados Redi, que trabaja en una demanda colectiva contra las grandes empresas lácteas que participaron en el cártel. Este equipo jurídico representa los intereses de más de una treintena de ganaderos zamoranos y “más de 1.300 en toda España” confirma el letrado. “Al margen de las negociaciones extrajudiciales que abramos con las empresas, nuestra estrategia es reclamar judicialmente la infracción cuando las resoluciones sean firmes. Lo importante es que todo el mundo sepa que, aunque hayan pasado los años, los ganaderos perjudicados tienen todavía la oportunidad de reclamar”.
"La unión hace la fuerza"
El cartel afecta a todos los ganaderos que vendieron leche cruda de vaca entre el año 2000 y 2013; “se calcula que hay unos 60.000 en España” precisa Albert Poch. Se trata en todo caso de procesos complejos contra empresas muy grandes que disponen de una potente maquinaria legal. Estas reclamaciones son relativamente nuevas en España, que comenzaron con el cártel de los camiones. “La unión hace la fuerza, comprendemos que haya reservas y escepticismo, pero hay una investigación de un organismo oficial como la CNMC que acaba concluyendo que ha habido un cártel”.
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