Como consecuencia de la entrada en vigor, el pasado 10 de abril, de la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, con carácter general, se prohibió la quema de residuos vegetales generados en el entorno agrario y silvícola (restos de poda, de maleza, etc.), permitiéndose la quema solamente con carácter excepcional.

COAG y UPA siempre han sido contrarias a esta limitación de quema de restos vegetales en montones, pues estas prácticas tradicionales, siempre con autorización y cumpliendo la normativa en materia de prevención de incendios, suponen una correcta gestión de dichos restos, tanto por el necesario control de plagas, por la minoración que supone en el uso de fitosanitarios, y porque no perjudica al medio ambiente.

Desde la Alianza UPA-COAG solicitaron al Ministerio que adapte la norma de condicionalidad (ahora en borrador) de la BCAM 3 sobre quemas de residuos vegetales generados en el entorno agrícola o silvícola.

Del mismo modo, piden que se valore la posibilidad de recuperar el proyecto que antaño presentó la Consejería para un plan regulado de quema de rastrojos en un porcentaje de la explotación, rotatorio durante varias campañas.