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El mastín ganadero, el patrimonio más antiguo de Zamora

La Asociación Perro de los Hierros divulga la tradición en torno a este animal de pastoreo que encuentra en la provincia uno de sus paraísos

Imagen de un típico mastín ganadero en Zamora donde se conserva la morfología característica de este animal. | Asociación Perro de los Hierros

El romance de la loba parda se refiere al mastín como el perro de los hierros, expresión que ha dado nombre a una asociación que reivindica la tradición milenaria que envuelve a este animal y que reconoce a Zamora como uno de los reductos más importantes de España.

La Asociación Perro de los Hierros nació dentro de un grupo de amigos: “notábamos que la imagen que existía de un mastín estaba muy trastocada, las referencias en Internet eran de un perro de casa, muy diferente a lo que nosotros pensábamos que era un mastín”, explican los fundadores de esta asociación desde donde crean material audiovisual para retratar a los perros ganaderos, unos perros con un carácter e inteligencia muy distinta a la que sus primos lejanos de grandes pliegues tienen.

Morfología, una herencia de siglos

Zamora siempre ha sido un territorio de referencia, a donde han acudido desde el inicio por ser una provincia “en la que se conserva un patrimonio de perros ganaderos sin igual”, continúan, pero ¿qué es un mastín ganadero? Su morfología es “la de un perro de aspecto natural y equilibrado”, esto significa que no es ni muy largo, ni muy corto, ni muy corpulento, ni muy patudo o ligero, narran desde la asociación, un perfil lejano a los rasgos “exagerados” presentes en los perros de concurso.

La cabeza del mastín ganadero es de escaso o nulo desarrollo frontal pero con mucho occipital, que es la parte posterior del cráneo, donde residen las conexiones sensoriales. La unión del cráneo y del hocico es suave, y este es ancho pero largo, de perfil piramidal, no cuadrado.

Además, desde la asociación destacan las extremidades grandes de los perros ganaderos, pero que mantienen la armonía, “con espolones bien osificados”. El pelo es denso y algo más largo en el cuello y el lomo, que permite que el subpelo no se llegue a mojar incluso después de horas de lluvia.

Una proporción habitual en los mastines ganaderos es que pesan 20 kilos menos de lo que miden a la cruz: Un mastín ganadero grande que ronde los 80 centímetros pesaría en torno a 55 o 60 kilos.

Desde la Asociación Perro de los Hierros explican que esto es porque “un perro de poco occipital y mucha frente no interpreta las señales del campo igual”. De igual manera, los mastines muy chatos de hocico “se deshacen peor del calor”. Una forma pulida a través de generaciones de pastoreo.

Uno de los carteles que indica que es zona ganadera con presencia de mastines y consejos para respetarlos. | Asociación Perro de los Hierros

Introducción del mastín en zonas sin tradición lobera

Conocer la diferencia entre un mastín ganadero y uno de chalet es uno de los tres objetivos de la asociación, desde donde también intentan “fomentar el uso responsable de mastines entre ganaderos”, en especial en aquellas zonas donde por la repentina llegada del lobo hacía generaciones que los ganaderos no tenían perros.

“Asesoramos en el manejo o en qué línea de cachorros se adapta mejor, en la sierra de Madrid se necesitan perros más tranquilos por el turismo, en cambio en montaña es mejor un perro que prevenga más”, explican desde Perro de los Hierros sobre la importancia de ajustar la personalidad del can con el tipo de explotación.

Por último, informar a través de carteles explicativos de la presencia de mastines es la tercera de sus acciones para divulgar sobre este animal “la gente se cree que es una bestia salvaje y que se lo va a comer”, ejemplifican sobre los desencuentros de ciclistas y senderistas que “se acercan demasiado” a los rebaños.

¿Qué hacer si me topo con mastines?

Y recomiendan que en zona de ganado extensivo “hay que dar por hecho que habrá mastines, el ganadero tiene el derecho legal a tenerlos sueltos”. Las bicicletas les excitan mucho, “si ves ganado y vas en bici, hay que parar”, aconsejan.

Aun así si se da el caso de encontrarse con mastines a poca distancia, y aunque sea difícil creerlo, en realidad “solo ladran”. Para evitar sustos, aconsejan respetar un perímetro de seguridad de unos 20 metros. “Si rodeamos el rebaño veremos cómo los propios perros cambian su actitud, no son perros nerviosos y son muy inteligentes”.

Y es que los mastines han sido seleccionados por sus características sociales además de las físicas, la principal es la de que sepan frenarse a sí mismos: “el ganadero no quiere perros problemáticos, el perro no te va a hacer nada. Si nosotros actuamos bien, ellos se darán la vuelta”

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