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La vendimia en Aliste tras los incendios: a mal año, buenas uvas

Las viñas del entorno de la Sierra de la Culebra cierran una campaña marcada por la sequía e incendios forestales, con baja producción. pero mucha calidad

A la izquierda Teodora López, de Fradellos. Debajo la vendimia en una bodega de San Blas. | Ch. S.

Los viticultores alistanos integrados en la agrupación de productores artesanales de “Vinos Sierra de la Culebra” (San Blas, Figueruela de Abajo, Fradellos, Riofrío, Sejas y Ferreruela) han cerrado una de las más trágicas campañas en “La Raya” de España y Portugal, marcada por la intensa sequía y los devastadores incendios forestales de finales de primavera y principios del verano, con una más baja producción de uvas pero de muy alta calidad.

No se alcanzó la media habitual de dos kilos de uvas por cepa pero lo compensa la calidad que aventura una buena añada para estos vinos de la Reserva de la Biosfera “Meseta Ibérica”.

Labores de vendimia en viñedos del pueblo alistano de Figueruela de Abajo | Ch. S.

Riofrío de Aliste

Rubén Gago Vara de “Cepas de la Culebra” (Riofrío), viñedo en “La Brea”, originario de 1920, con variedades mencía (90%), palomino (5%) y tempranillo (5%) asevera sobre sequía y escasez de lluvia: “Nuestras cepas de vid nunca se han regado, tradicionalmente todo el mundo sabe que en la comarca alistana estas plantas son de secano. Así las raíces están obligadas a profundizar en busca de los nutrientes y agua. Son menos productivas en cantidad, pero sin embargo más resistentes y las uvas son de muy buena calidad, porque sus compuestos aromáticos no se diluyen en agua aderezada con los fertilizantes químicos”.

Tanto blancas (Palomino) como tintas (mencía) son más concentradas y aromáticas que en otros años y tienen menos azucares. De esta manera se prevé que los vinos irán en esa misma línea serán más concentrados y a la vez aromáticos.

A mal año... buenas uvas

Respecto de este año seco y caluroso, las plantas han sobrevivido normalmente, incluso mejor por no tener riesgo de enfermedades fúngicas, pero lógicamente con la falta de agua las bayas han resultado más pequeñas y tienen menos mosto: “Se nota más la pepita y tienen una piel más dura que otros años, pero menos cantidad de mostos: un tercio menos que en un año normal. En cambio a menor cantidad, mayor calidad, concentración y expresividad aromática de la uva y previsiblemente posterior mejor vino”.

A mal año... buenas uvas

Figueruela de Abajo

Javier de Jesus Pérez, residente en el País Vasco, hacedor de vinos en su bodega “Aliste” de Figueruela de Abajo, con cepas de tempranillo (2.300)y shyrac (300), señala: “Ha sido un año desafiante, por la sequía y olas extremas de calor, pero lo que más nos complace es la resistencia de las cepas alistanas sujetas a esta tierra que han sido capaces de dar una cosecha excelente. En particular mi mayor satisfacción es saber que hemos superado una prueba extrema, lo que nos indica que estas tierras están preparadas para el temido cambio climático y lo que nos venga”.

A mal año... buenas uvas

Sequía y escasez de humedad adelantaron este año la vendimia alistana que antiguamente tenía lugar por la Virgen del Pilar (12 de octubre). En Figueruela de Abajo la disminución de la cosecha se ha estipulado entorno a un 20% respecto a 2021, pero a cambio “Se ha cosechado una uva excepcional. Es increíble como ha superado la sequía y las olas de calor. Decir que la colina de La Pasión donde tengo asentadas las viñas el subsuelo es un manantial inacabable y así lo han demostrado las cepas.

A mal año... buenas uvas

Teodora López Vara, única viticultora alistana, se siente castañicultora, viticultora y por encima de todo elaboradora de vinos al igual que su abuelo, propietaria del viñedo “Caminos de Aliste” se muestra orgullosa: “La uva es de muy buena calidad y muy sana, aunque más escasa que el año pasado, con poco rendimiento en mosto debido a la sequía, ya que los granos de uva son pequeños pero ideales para las vinificaciones en tinto” destacando que es una zona la alistana idónea para la agricultura ecológica en todos su campos.

No obstante entre los problemas señala uno: “Hay demasiada fauna. Ciervos, corzos, jabalíes, zorros y tejones se nos han comido la mayor parte de la cosecha de uvas. A mi me vendimiaron la viña del paraje Retacueva, de las variedades Mencía y Moscatel, antes de poder hacerlo yo”.

San Blas

En San Blas las antiguas viñas Castro Mendi de Carmen, Begoña, Domingo y David, jóvenes residentes en Zamora y Madrid apegados a su pueblo, han tenido unos racimos más pequeños: “un tesoro que estas cepas alistanas nos regalan con la variedad derivada de las pizarras de su suelos. Nuestros viñedos han sufrido el estrés hídrico provocado por la ausencia de precipitaciones, la uva ha entrado en bodega en un excelente estado sanitario y aunque con merma en la cantidad, la calidad ha sido excelente y se espera una muy buena añada” señala satisfecho David Mendieta.

Castro Mendi sigue abriendo fronteras y tras ser capaz de colocar sus caldos alistanos en el mercado de Croacia ya está conquistando los paladares de los amantes del buen vino en Japón.

Similar ha sido la vendimia en cantidad y calidad en los viñedos de “La Mela” de Sejas” y Ramayal de Ferreruela. A mal año buenas uvas que, se da por hecho, darán unos magníficos, concentrados y aromáticos caldos.

La vendimia alistana mantiene su carácter familiar, ayudándose unos a otros, parientes y vecinos, niños, jóvenes y mayores, hermandad pura, compensada con una buena convidada de arroz a la zamorana.

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