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Santiago León Lucas Cabrero de San Martín de Tábara afectado por el incendio de Losacio

“Dos meses y medio después del incendio de Losacio siguen muriendo animales”

“No estamos mendigando ni pidiendo limosna, solo queremos justicia y volver al día anterior a la tragedia” | “Ante los seguros nos sentimos indefensos y ante los políticos, huérfanos”

Santiago León junto a uno de sus perros en la explotación de San Martín de Tábara | | I. G.

Mes y medio después del devastador incendio de Losacio todavía aparecen cabras muertas en la explotación de Santiago León Lucas y sus hijos, en San Martín de Tábara. Santiago e Israel, ganaderos y queseros artesanos, han tomado el relevo.

A sus 66 años, el padre ya es un cabrero jubilado que no deja de pisar la tierra, ahora quemada, ni de dolerse, con los suyos, del tremendo desastre. Más allá de los animales que perecieron bajo las llamas –van más de 150 cabras muertas–, el reguero de daños es infinito. Los cuantificables se pagan con dinero, que no llega.

Pero detrás de la tragedia late el dolor de quien temió por su vida y la de los suyos. Nadie se ocupó de la asistencia psicológica a tantas personas que se jugaron la vida esos días, los más negros de Zamora. De todo ello habla este cabrero que pone voz al lamento de “unas tierras olvidadas” y golpeadas durante décadas.

Si no tenemos leche no tenemos queso. Si no tenemos quesos no tenemos ventas y sin ventas no hay dinero

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–¿Ha pasado tiempo suficiente para valorar lo que pasó, los daños que sufrieron?

–Los más afectados han sido quienes se dejaron la vida. Aquí, el compañero de Escober que se quemó él y parte de su rebaño. Las cuestiones económicas, más pronto o más tarde suelen tener arreglo, pero la vida no. Y dentro de los afectados cada uno llorará por la sangre de su herida, pero no es igual un rebaño al que se le han quemado pastos y pierde la alimentación, que uno como el nuestro sometido a temperaturas de 600 y 800 grados. A parte de muertes, abortos o la pérdida de lactación, sobre todo hay que añadir una desestructuración total del rebaño. Porque estamos hablando de seres vivos que están programados para unas parideras, en el caso nuestro porque se transforma la leche en queso para que haya rotación durante todo el año. Entonces no es un problema de alimentación ni un problema de valor cuantificable. Porque se te quema un tractor, pierdes 50.000-60.000 euros y con otro tanto lo compras. Pero con seres vivos y un rebaño eso no lo puedes hacer.

–¿Cómo se sale adelante?

–Mis hijos son los que están tirando del carro. Nosotros trabajamos en una línea ecológica, de modo que todo lo que han traído de alimentación no nos vale. Por lo menos hasta que no nos autoricen y aclaren si podemos utilizar alimentación convencional o no.

Lo peor de esta tierra es que hace mucho tiempo que se quedó sin relevo

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–¿Y mientras tanto?

–Estamos tirando de unas reservas que están a punto de agotarse. La situación pinta tan negra para el futuro de mis hijos como las tierras calcinadas que tenemos. Si no tenemos leche no tenemos queso. Si no tenemos quesos no tenemos ventas y sin ventas no hay dinero.... Pero hay que seguir haciendo frente a la vida y ellos con hijos pequeños a los que criar.

–¿Cómo es posible que dos meses y medio después no tengan resuelto el problema de la alimentación del ganado?

–En principio decían que si sacaban la Orden de declaración de zona catastrófica, podía contemplar eso y se resolvería. La Orden salió, pero no se ha publicado el desarrollo de la misma y si tarda en llegar, puede ser que para muchos sea demasiado tarde. Porque aquí todos los días hay gastos, todos los días hay que comer. No se a qué están esperando. Muy bien la ley, pero cómo y cuándo se va a auxiliar a los afectados.

A parte de muertes, abortos o la pérdida de lactación, sobre todo hay que añadir una desestructuración total del rebaño

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–San Martín de Tábara se vio rodeado por las llamas, usted y su familia pasaron verdaderos apuros para intentar salvar la nave, los animales, la quesería.

–No solamente vino un fuego. Hice una reflexión durante el funeral del compañero en Escober. Y es que no pude pensar en él y en su familia lo que hubiera querido porque únicamente estaba pensando que podía haber sido cualquiera de mis hijos, mi mujer o yo. Porque en esa tesitura estuvimos.

Las manos de Santiago León I. G.

–Tras el fuego las cosas son muy distintas, un negocio familiar sacado adelante con mucho esfuerzo y de repente...

–Los balances de daños sí que son cuantificables, como los animales quemados ese día. Pero la cola que ha traído a posteriori, con el goteo constante de animales muertos, sigue hasta hoy. Porque, según dicen los veterinarios, no solamente les afectó el humo a los pulmones, también la temperatura. Las cabras más débiles empezaron a caer los primeros días, pero otras siguen muriéndose, seguimos recogiendo cadáveres. Es volver a comenzar de nuevo con unas pérdidas enormes. Pero ante todo quiero dejar constancia de que no estamos mendigando ni pidiendo limosna, ni nos queremos lucrar con un desastre. Únicamente pedimos justicia y volver al día anterior a la tragedia.

–¿Cree que eso va a ser posible algún día?

–Pues en un estado social debe existir un paraguas para cuando viene una gran tormenta. Doctores tiene la iglesia y sobre todo políticos, que son los que toman las decisiones para ponerlas en el BOE o en el Bocyl, no para lanzar mensajes vacíos. Todo aquello que no está en el Boletín no sirve para nada más que para engañar a la gente y decir mentiras.

Santiago León con el rebaño de cabras metido en la nave I. G.

–¿Ha habido muchas decepciones, cómo se sobrepone uno a este golpe?

–Teníamos en torno a 480 animales, ahora hay unos 330. Los seguros tienen mucha letra pequeña, equipos de abogados potentes. Ante esa maquinaria nos sentimos indefensos y ante los políticos nos sentimos huérfanos. Empezando por el alcalde del Ayuntamiento, que no ha tenido la deferencia de preguntar a mis hijos, qué os pasa o dónde puedo elevar vuestras pérdidas. Siguiendo por el diputado de turno de la zona, tanto del PP como el PSOE. Nadie nos ha preguntado excepto el Subdelegado del Gobierno, que nos aseguró que en lo que estuviera en sus manos elevaría la petición para que se declarara zona catastrófica. Y así fue. De los representantes autonómicos, ni del PP ni del PSOE tenemos noticia. Tampoco de la delegada de la Junta ni de los representantes en las Cortes. No sabemos si existen. Es verdad que nos han llamado de la Junta para decirnos que este semana vendrá a hacernos una visita el vicepresidente.

Nadie se ha preocupado de prestar ayuda psicológica a los afectados por los incendios

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–Hace tiempo, mucho antes del incendio, que usted viene denunciando el abandono de estas tierras olvidadas, ¿se temía el desastre que ha ocurrido?

–A medida que el ser humano abandona el territorio, éste es ocupado por otras especies: la fauna y otras especies selváticas arbustivas que han crecido de una manera exponencial sin control. Las ancestrales prácticas que hacía el nativo, desbroces, limpieza, se han perdido. También las quemas controladas en invierno, que generaban pastos nuevos y prevenían incendios en el verano. Eso todo se ha olvidado. Pero lo peor de todo de esta tierra es que hace muchísimo tiempo que se ha quedado sin relevo, sin escuelas, sin niños y sin futuro. Y en esto están involucradas todas las administraciones, empezando por la territorial. Cada vez que un alcalde vio que el mayor negocio de su tierra era una funeraria y no lo denunció, empezó a ser cómplice del sistema. Ahí es donde empieza la verdadera raíz, porque el alcalde es el que palpa mejor lo que pasa en su pueblo. Pero muchos son corderitos dóciles obedeciendo al diputado de turno. Su pueblo le importa un carajo y lo único que están haciendo durante los últimos 35 años es gestionando las muertes. Porque de alta no se da nadie en los pueblos, las pilas bautismales no se humedecen y la funeraria es lo único que camina.

Cada vez que un alcalde vio que el mayor negocio de su tierra era una funeraria y no lo denunció, empezó a ser cómplice del sistema

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–¿Nadie fue capaz de ver lo que se avecinaba y tomar medidas para no llegar a semejantes niveles de despoblación y envejecimiento ?

–Nadie se ha preocupado. Cuando las reconversiones industriales, que ya muy pocos se incorporaran al campo en los pueblos, había que haber primado a quien se quedaba en el medio rural dándole servicios. Porque sin servicios nadie se puede plantear su vida en el pueblo. Qué hace si no tiene perspectivas para sus hijos, ni escuela ni sanidad. Tenía que haber habido una educación en las escuelas para generar respeto a los que producimos alimentos. Porque hay muchísimos niños en España que no saben que la leche sale de la cabra, la oveja o la vaca. El ganadero y el campesino han sido objeto de un desprecio y un abandono lamentables.

Eso de la España vaciada queda muy bien como propaganda, pero la gran realidad es que no se tiene respeto a los guardeses que aún quedamos en los pueblos

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–¿Entonces que piensa cuando escucha toda esa retórica de la España vaciada?

–Que todo es una mentira. El olvido y la falta de reconocimiento del campesino y del ganadero han traído esto. Eso de la España vaciada queda muy bien como propaganda y como frase publicitaria. Pero la gran realidad es que no se tiene respeto a los guardeses que aún quedamos en los pueblos.

Santiago León Lucas, cabrero de San Martín de Tábara I. G.

–Pero son muchas las políticas y sesudos debates para dar un cambio al medio rural.

–Las políticas para recuperar el medio rural no existen. Tienen muchísimas herramientas y, si se quieren enterar, solamente tienen que hacer una pregunta a una mujer en edad de iniciar una vida con su pareja que decide tener familia. Esa mujer le daría todas las respuestas para que pudiesen actuar.

–Se ha cuestionado mucho el reparto de la PAC, ¿cree que es justo?

–Cómo es posible que un trabajador que solo viene el fin de semana al pueblo a dar una vuelta a las tierras tenga los mismos derechos para cobrar la PAC que aquel que reside en el pueblo y mantiene población. Se está haciendo la vista gorda, porque más del 40% de los derechos los tienen los jubilados. Cómo va a haber incorporaciones si los jóvenes no tienen acceso a la tierra o lo tienen de manera precaria, pagando rentas elevadas o cultivando las parcelas mientras la PAC la cobra el jubilado. Eso es esquilmar esta tierra porque el jubilado no invierte en ella, su dinero se va pagar el piso del hijo o el nieto. Entonces el medio rural cada día está más descapitalizado porque no se invierte en él. Antes solamente se llevaban los ahorros, ahora también la PAC.

Toda mi lucha en la vida ha sido reivindicar y luchar por la dignidad del mundo campesino

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–¿Qué futuro ve a estos territorios como la comarca de Tábara en la que vive, hay espacio para la esperanza?

–Toda mi lucha en la vida ha sido reivindicar y luchar por la dignidad del mundo campesino, ahora son mis hijos los que están en ello. Hasta ahora se intentaba vivir con dignidad y sobre el futuro, dentro de los problemas coyunturales como las subidas de precios y toda la crisis que tenemos ahora, se podía hacer frente a la vida con dignidad. Ante esta catástrofe que hemos sufrido tantos es mucho mas complicado. Nadie se ha acordado de prestar una ayuda psicológica a los afectados. Cuando te ves rodeado de llamas y te sientes impotente pensado hasta en el fin, como nos ha pasado a muchos, nadie se ha acordado de nosotros.

–¿Ha habido momentos de pensar en tirar la toalla?

–Bueno ha habido interrogantes porque hay que volver a comenzar. Hay que renacer de las cenizas porque la situación del rebaño es lamentable y catastrófica. A lo mejor te planteas, ¿merece la pena estar con tanto desvelo y sacrificio si me puedo ganar la vida en otro sitio sin tener que estar todos los días viendo cómo me ignoran y lo único que hacen es pegarme una patada en el culo para que me vaya?. Llega un momento en que el desánimo cunde. Pero seguimos.

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