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Los judíos de “La Raya” de 1492 a 1719

El historiador Sergio Rodríguez descubre la historia de la Judería de Alcañices, que agrupaba al 12% de la población antes de la expulsión

Posibles ubicaciones de la Judería en Alcañices, que aparecen señadas en la imagen aérea de la villa. | Ch. S.

Alcañices, –capital de encomienda de la Orden del Temple, señorío y marquesado donde el 12 de septiembre de 1297 se firmó el homónimo “Tratado” que estableció la frontera más antigua de Europa–, contó con una judería que contaba con alrededor de 50 familias, entorno al 12% de la población, conformada en los siglos XV al XVII con reminiscencias en el XVIII. Ellos fueron pioneros y artesanos de la producción y el comercio de pieles entre España y Portugal.

Así lo atestiguan las investigaciones realizadas por el alcañizano Sergio Rodríguez López-Ros, catedrático de la Universidad “Oliva Ceu” de Barcelona, dadas a conocer coincidiendo con las fiestas otoñales de San Mateo.

El descubrimiento de la existencia de una judería fue fruto de las investigaciones históricas sobre documentos fiscales conservados en la sección de Escribanía Mayor de Rentas del Archivo de Simancas en Valladolid.

Sergio Rodríguez López-Ros ha centrado sus estudios, que parten no de perspectiva fiscal sino procesal, para lo cual ha intentado localizar la verdad entre los archivos territorial y sectorialmente pertinentes sobre la historia de Alcañices, con resultados positivos al estar entre ellos hasta 16 procesos en los archivos “Nacional Torre de Tombo” (Lisboa), Histórico (Madrid), Real Chancilleria de Valladolid y Casa de Albuquerque de Cuellar (Marquesado de Alcañices).

Procesos judiciales

Los 16 procesos judiciales españoles y portugueses relacionados con los judíos alcañizanos corresponden al período comprendido entre 1558 y 1719 para verificar la existencia histórica de la judería, cuantificar su composición y su estructura social, proyectar su ubicación urbana, así como especular sobre las reminiscencias de algunas costumbres en el “patbos” actual de la Villa.

Se sabe que la comunidad judía de Alcañices no confirmaba una “Aljama” sino una “Judería”. En los repartimientos de 1484 y 1485 (pagaba 500 maravedís) y en 1490 y 1491 (700), antes de la expulsión, aparecía como la cuarta en importancia de la Diócesis tras las de Zamora, Toro y Fuentesaúco.

Cada persona (judío, hombre y adulto) solía pagar 50 maravedís con lo cual, “si a ello añadimos, por lo general, mujer y dos niños junto a cada hombre adulto, ello nos da una población de 40 a 56 judíos y entre 10 y 14 familias”.

En aquella época Alcañices contaba con 99 familias y 396 personas según el Censo de la Corona de Castilla de 1591.

Los análisis de los apellidos que aparecen en los procesos y entre los procesados delatan que los más comunes eran los patronímicos como sería el caso de Gonçalves, Fernándes, Lopes, Domingues y Rodrigues da Silva. Luego aparecía otro toponímicos tales como Albuquerque, Alepo, Miranda, Monzón, Toledo, Da costa y Ribeiro (Iniciado el proceso de 1703 a Antonio, de Alcañices, en la Inquisición de Lisboa). En tercer lugar, nos encontramos con los apellidos que nos remiten a los oficios, tales como Ballistero y Cardoso, para finalizar por último con los llamativos Vaz (transcripción de Weisz) y Pereira que “tal vez remita a un señorío familiar ajeno”.

Sergio Rodríguez López-Ros en las fiestas de San Mateo Ch. S.

Entre los descubrimientos resulta ilustrativa la información relativa a los oficios que sin agotar todos los posibles si resultan ilustrativos sobre algunas de las ocupaciones habituales entre la comunidad judía de Alcañices: había 6 zapateros, 2 tratantes y otros tantos labradores, y uno en cada caso, zapatero u peletero, peletero, cerero, estanquero, tapicero, sedero y trapero. Para 11 de esos 15 oficios se requería la cercanía del agua que es donde se curtían las pieles, se ablandaba la mimbre y se lavaban la seda, el tabaco y los trapos: “Se trata de oficios artesanales, por lo manual y lo especializado, a diferencia de las labores agrícolas o ganaderas, que utilizaban a los animales y requerían menos capacitación”.

Datos

Sergio Rodríguez López-Ros, la lista de los datos “indiciales, pero no probatorios”, baraja hasta tres hipótesis sobre la ubicación de la judería, en la calle de “La Obliga”, “Castropete” o en la zona de “Tenerías”. Solo 6 localidades en España conservan una vía de “La Obliga” (Obligación judía): Alcañices, Pozuelo de Zarzón, Cepeda, Miranda del Castañar, Carbajosa de Armuña y la gallega A Rúa.

En la toponimia de Alcañices subsiste desde tiempo inmemorial la llamada “Peña de los Judíos”, en la salida del pueblo hacia Portugal, junto al arroyo que a su paso por la localidad conforma ya el río Angueira. Allí estaba el “Molino Cantaranas”.

A 150 metros de la Peña de los judíos uno grupo de casas con orientación sur, pero junto a la antigua muralla, está la zona de “Tenerías”. Frente a ellas estaba también el “Molino de Tenerías”, junto a la fuente del “Cañico de Abajo, construida hacia el siglo XVII, sobre una antigua ermita que los vecinos Daniel Ferreira y Juan Francisco Rodríguez consideran que podrá haberse edificado sobre una antigua sinagoga.

Angel Cerezal recordaba a Sergio Rodríguez que "las familias que allí vivían se dedicaban al curtido de pieles y telas, que lavaban en las pozas del río Angueira, también conocido como Ribera de Bozas”. Otra cuestión clave está en la localización del antiguo cementerio judío. Habitualmente se ubicaban extramuros, a unos dos kilómetros contando desde la puerta de la muralla, según recoge el Talmud, el terreno elegido habría de ser tierra virgen, estar en pendiente y orientado a Jerusalén, así como junto a una corriente fluvial por la creencia de que el angel de la muerte tenía que lavar su espalda en el agua.

Vivinera

En Alcañices la aplicación de tales costumbres nos llevaría hasta un prado conocido como “Cortina de los Muertos” situado a dos kilómetros de la última casa de la Villa, en su pedanía de Vivinera, ya limítrofe hacia Portugal con Sao Martinho de Angueira. Nadie hasta hoy ha logrado explicar el origen de la denominación de la finca que podría estar precisamente en el cementerio judío.

Los Reyes Católicos decretaron la expulsión de todos cuantos pertenecían a la religión y raza judía. La crónica de Abrahan Zavur atestigua que más de 180.000 judíos abandonaron España y de ellos unos 120.000 se establecieron en Portugal (de estos unos 30.000 pasaron por Aliste y Miranda do Douro.

Aunque en tierras fronterizas “la ejecución de la orden se podía dilatar en el tiempo, todos los componentes de esta colectividad decidieron curarse en salud y establecerse en el vecino reino, siendo la localidad de Argozelo la elegida por la mayoría de ellos. Poco a poco para allí fueron trasladando sus pertenecías y estableciendo sus industrias”.

Alcañices aparecía como un lugar de emigración más que de inmigración con 5 residencias por 11 orígenes. Dicho de otra forma, por cada 4 judíos que optaron vivir en las Villa, 11 optaron por marchar de la localidad, seguramente a causa del rechazo social.

Diáspora

La diáspora llevó a los judíos alcañizanos a lugares tan lejanos y dispares como Sao Martinho de Angueira (7 kilómetros), Vimioso (22), Miranda do Douro (27), Chaves (29), Braganza (45), Zamora (60), San Martín de Arrabalde (70), Vinhais (76), Santarem (9), Chozas de la Sierra (actual Soto del Real a 276) y Madrid (294).

Como en otros lugares los asaltos a las juderías desde 1391 y la expulsión de 1492 llevaron a muchos judíos alistanos a convertirse forzosamente al cristianismo para permanecer en España, si bien practicando familiarmente el judaísmo. Las prácticas de la primera etapa, las de vivencia criptojudía de la fe solían reducirse a unas básicas nociones de la Torah y Ley, la recitación de algunas oraciones y la observancia de algunas tradiciones: “Los sábados encendían las velas, no trabajaban y comían pan ácimo. Por Plesaj estrenaban enseres de cocina nuevos y guardaban el luto a la manera judía”.

Para Sergio Rodríguez López-Ros, “incorporar Alcañices a la Red de Juderías de España, cuya promoción a nivel internacional es enorme, constituye una oportunidad única para el turismo; convertir el pasado en presente e incorporar la judería al relato histórico sobre patrimonio, bien señalizada e interpretada, es una oportunidad única y uno de los grandes atractivos de Alcañices”.

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