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El lobo vuelve a atacar en Sayago: Diez ovejas muertas en una semana en Fresnadillo

José Manuel Garrote lleva medio centenar de animales “perdidos”, entre muertas y heridas” en menos de dos meses

Ovejas muerta en el último ataque del lobo en Fresnadillo. | Cedida

El lobo ha arrebatado cinco animales (cuatro ovejas y un carnero) a un ganadero de Fresnadillo de Sayago.

José Manuel Garrote ya sabe lo que es el ataque del lobo. En el periodo de una semana ha sufrido dos en su explotación, con un salto total, hasta el momento, de diez ovejas muertas.

Y desde el 25 de julio hasta ahora son tres ataques continuados en esta ganadería semiextensiva de Fresnadillo de Sayago con la pérdida conjunta de unos 50 animales, entre los muertos y los heridos que terminan por fallecer. El problema es un suma y sigue en las explotaciones sayaguesas que a lo complicado del año, con los precios en origen bajos y los costes de producción por las nubes, se suma las pérdidas que provoca el lobo.

En el siniestro descubierto en la mañana hoy martes y al saldo de muertas se suman once ovejas mordidas “que no se ni lo que voy a hacer con ellas. Las daré un tratamiento, pero se que no va a servir de nada” apuntaba apesadumbrado José Manuel Garrote a este diario. “Lamentablemente se lo que pasa con estos animales”.

Oveja herida por el lobo en Fresnadillo de Sayago

Este productor de ovejas churras de leche lleva años padeciendo las “visitas” del lobo con cuantiosas pérdidas. Asegura el ganadero que el rebaño que ha recibido el último ataque del lobo estaba guarecido en “una parcela pequeña rodeada de zarzas. No se ve por dónde ha podido entrar el lobo, pero los restos estaban dentro”.

Harto de los problemas y las pérdidas que le genera el cánido, este ganadero de Fresnadillo apela a las administraciones “para que nos ayuden. Hay que buscar una solución porque la convivencia del lobo con el ganado es imposible”.

La familia que trabaja en la explotación desde hace unos meses admite cómo ha cambiado su concepción del lobo desde que están viendo en directo los daños que ocasiona y el quebranto económico que supone para las explotaciones extensivas o semiextensivas de la comarca de Sayago.

“Son animales que estás cuidando, los ves crecer y nunca te puedes imaginar que tengan este final. Es normal que los ganaderos estén desolados” apunta la trabajadora.

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