“Queremos más parque y más diversión. Injusticia. Manifestación”. Los vecinos no daban crédito a lo que estaba ocurriendo en la mañana de hoy martes en las tranquilas calles de Olmo de la Guareña. Un grupo de niños y niñas poniendo voz a una demanda “histórica”, un parque infantil “decente” donde poder jugar.

Por despoblado que esté el único núcleo de la comarca sin Ayuntamiento propio –es anejo de Vallesa–, como en tantos pueblos de Zamora cuando llega el verano Olmo recobra el bullicio de la mano de una buena cuadrilla de pequeños. Decenas de niños corretean por sus calles desde junio hasta que vuelven al colegio en septiembre –pueden llegar a 150 en las fiestas–, pero saben que por mucho que les guste su pueblo no tienen otra alternativa que echarle imaginación para divertirse. Porque en Olmo no hay un parque donde jugar.

En realidad parque hay, aunque ya nadie lo distingue, ni se molestan en acercarse. “La Güida”, el paraje ribereño sobre el que en su día se asentó el espacio infantil, hoy es poco menos que “un vertedero” describen los propios niños.

VÍDEO | Peculiar manifestación de unos niños zamoranos: "¡Injusticia! Queremos más parques y más diversión"

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El abandono secular ha terminado por engullir los juegos entre cardos y hierbas secas. “Hay muchos cardos, culebras, es peligroso. Los columpios están oxidados y si te tiras te raspas, y si te haces una herida te infectas” describen los pequeños.

Batalla infantil en demanda de un parque

“Queremos un parque nuevo” reivindican convencidos de que el parque de toda la vida, en el que jugaron sus padres, es irrecuperable. “Los columpios son muy viejos”. ¿Donde juegan entonces?. “Tenemos un sitio donde hacen gimnasia los mayores (un parque biosaludable), pero es peligroso. Un niño se abrió la barbilla” sigue explicando una chavalería que no parece dispuesta a aguantar más.

“Nos toca ir todo el rato con la bici porque nos aburrimos , o inventarnos cosas porque no tenemos ningún parque donde jugar” insisten de forma machacona, por si no ha quedado claro el mensaje.

Tan hartos estaban que decidieron pasar a la acción. ¿Acaso no se manifiestan los mayores con pancartas cuando quieren pedir algo o no están de acuerdo con ciertas cosas?. Por qué no hacer lo mismo.

Así que la tarde del lunes empezaron a pegar carteles por el pueblo y ayer por la mañana salían con una pancarta de producción propia. “Queremos más parque y más diversión” ha sido el lema de este pequeña gran rebelión que ha causado entre sorpresa y admiración entre los vecinos de Olmo de la Guareña. “Todo el mundo hablaba del parque pero nadie ha hecho nada. Han tenido que ser ellos” contaba una vecina sobre el gesto de la chiquillería.

Batalla infantil en demanda de un parque

¿Conoce la alcaldesa este problema?. “Sí porque se lo ha dicho su padre” contestan a coro varias niñas. Los padres lo confirman. La autoridad municipal es más que consciente de la situación. “El parque lleva años abandonado, el año pasado volvimos a insistir para que se limpiara y la alcaldesa nos dijo que sí” cuenta una de las madres. “Pero ha llegado el verano y no han hecho nada” contestan las pequeñas. “Ni una triste fuente hay para que los niños beban” se quejan los padres.

Nos toca ir todo el rato en bici porque nos aburrimos

“Yo quiero que lo arreglen porque sino nos aburrimos” suelta uno de los niños. “O que nos hagan uno nuevo” salta otra. “No tenemos donde divertirnos y nos tenemos que estar apañando haciendo cosas que pueden ser peligrosas para nosotros” apunta una tercera.

Parque de Olmo de la Guareña lleno de maleza

“En todos los pueblos hay un parque menos en el nuestro. En cambio tenemos unos aparatos de mayores que nadie los usa, solo nosotros y es peligroso. Hay madres que no dejan ir porque si nos montamos nos pueda pasar algo, como al niño que se abrió la barbilla” detalla otra pequeña.

“No es normal que pase esto. hace años que el Ayuntamiento ni mira para el parque. Vale que no hay niños de forma permanente, pero muchos se pasan aquí tres meses, otros vienen los fines de semana, en Semana Santa” explica una madre. “En nuestra época ese parque era una maravilla, pasamos toda nuestra infancia allí. Es una pena que nuestros hijos no puedan disfrutar de esa zona porque era muy bonita”.

Esos niños de antaño son hijos de la emigración, sus padres salieron en busca de oportunidades y hoy ellos retornan a Olmo en vacaciones, cuando pueden. Un éxodo que no significa ni mucho menos desarraigo. “No hay que dejar morir al pueblo” reivindica una madre, orgullosa de la batalla emprendida por los pequeños.