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La Opinión de Zamora

Los efectos de la sequía en Aliste: los ríos bajan secos

La falta de agua acaba de forma prematura con la temporada de pesca y plantea un problema a los pastores de ganado extensivo

Cauce del río Aliste en Flores, completamente seco. | Chany Sebastián

El río Aliste, curso fluvial más importante, caudaloso y largo de la comarca natural alistana, tabaresa y albarina, ha sucumbido a la sequía frenando su camino desde San Pedro de las Herrerías, en la sierra de la Culebra hasta el embalse del río Esla. Con un recorrido de 72 kilómetros y 50 metros, antaño le aportaba una media de 133.8 hectómetros cúbicos de agua cada año.

Los efectos del cambio climático son evidentes, de sus 27 ríos y arroyos tributarios ayer sólo seguía corriendo con una normalidad relativa el Frío, que tras nacer en la fuente de “Moya Pan” y pasar por Sarracín, Riofrío y Valer es quien mantiene vivo de momento el cauce del Aliste por Domez, Vegalatrave, Losacino, Castillo de Alba, Carbajales, Videmala y Villanueva de los Corchos. El Aliste ya está seco a su paso por los términos de Palazuelo, San Vicente, Bercianos, Valer, Flores y Gallegos del Río. En Pobladura y Las Torres “está agonizando”.

La segunda final del 2021 fue muy seca, de hecho el agua no corrió por el río Aliste durante siete meses seguidos desde el pasado verano, dando lugar a un hecho nunca antes conocido por los lugareños: no arrancó a correr en su recorrido por los 18 pueblos hasta el día 7 de enero de 2022. “Mal año si el Aliste no corre por los Santos”, dice el refranero y para sorpresa de propios y extraños no corrió hasta 68 días después.

Puente de Rabanales sobre el río Cebal, sin agua.

“Los cambios casi siempre son para peor”, sentencia el dicho alistano y así ha sido. Solamente 155 días ha durado su nueva aventura tras permanecer el pasado año 210 jornadas seco.

Una vez que un río, en este caso el Aliste, deja de correr, la primera consecuencia es la entrada en vigor de la prohibición absoluta de la práctica de la pesca y la extracción de agua de sus pozos con motores para el riego.

La sequía agota el río Aliste y de sus 27 afluentes solamente sobrevive el Frío

La campaña de pesca del cangrejo señal y americano prevista del 1 de junio hasta en 31 de diciembre apenas ha durado dos semanas. De momento queda prohibida en Palazuelo, San Vicente, Bercianos, Valer, Flores y Gallegos del Río. A ellos se unirá los otros pueblos según se vaya cortando el río, cuando el agua deja de correr por su propio peso de un pozo a otro. La prioridad es salvaguardar la fauna, tanto la salvaje como el ganado doméstico, por lo cual queda prohibida la extracción del agua para el riego de las praderas y de las huertas, algo que puede acarrear fuertes sanciones. El agua también será vital en caso de incendios.

Ganaderos de vacuno y ovino, principales especies explotadas en régimen extensivo en Aliste aseveran: “no hemos conocido otro año igual, ni parecido, no ha nevado nada y ha llovido muy poco, los manantiales y arroyos se están secando, las charcas están casi agotadas, y sólo nos quedan los pozos profundos de los ríos”.

Ante la preocupante perspectiva las ganaderías de ovino sedentarias se enfrentan a un futuro incierto. Incluso una cabaña alistana ha tenido que suspender la trashumancia pues la sierra de Sanabria a donde iba otros años tampoco tiene agua.

La sequía agota el río Aliste y de sus 27 afluentes solamente sobrevive el Frío

El río Cebal, segundo afluente más importante del Aliste, sin lluvias, a duras penas aguantó el invierno por Villarino, Grisuela, San Vicente, Rabanales y Fradellos tributándole en “El Rodillón”: Raya de Flores y Valer. Prácticamente no hay agua, sólo un cauce poblado de piedras.

Igual suerte ha corrido el río Mena que procedente de Tola, tras pasar por San Juan del Rebollar, Ufones, Rabanales, Mellanes y Tolilla se le une en Gallegos.

Tampoco ha sobrevivido ni siquiera a la seca primavera el Espinoso que tras nacer en Cabañas, y pasar por Campogrande y Bercianos, se une al Frío en el “Pozo del Picaño” de Valer. En todos ellos será aplicable la prohibición de pesca y riegos.

Algunos ganaderos reconocen que “la mayoría tenemos pozos de sondeo en las naves y llevamos más de un mes notando que la bomba cada vez trabaja a más profundidad, hasta los acuíferos subterráneos se están viendo gravemente afectados. Tenemos que empezar a asumir todos, ganaderos, vecinos y autoridades, que nos enfrentamos a un grave problema, vamos a vivir un verano muy largo y penoso, por ello habrá que elegir bien las prioridades: el agua es muy escasa. Lo vamos a pasar mal”.

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