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La Opinión de Zamora

Un bombero de plata en Sanabria

Javier González Baraja sube al podio en los Juegos Mundiales con el objetivo de seguir entrenando para mejorar su marca

Javier González Baraja, ayer en el Parque de Bomberos de Rionegro Araceli Saavedra

Sanabria ha subido al podio en los Juegos Mundiales de Bomberos gracias a la destreza con las zapatillas de Javier González Baraja, un vallisoletano que desde hace diez años vela por los montes zamoranos, un “paraíso”, según sus palabras, al que ha regresado con una plata colgada del cuello.

Los montes sanabreses son el campo de entrenamiento de este atleta “de vida” que entrena desde joven. Años de dedicación a un pasatiempo en el que es experto en velocidad: González Baraja ha competido en las categorías de 400, 200 y 100 metros lisos, y ha alcanzado un segundo puesto en esta última prueba solo apta para los más fugaces.

“He hecho atletismo desde siempre”, explica este experimentado corredor que se ha encaramado al segundo puesto disputado en las pistas de Lisboa, ciudad en la que ha tenido lugar el campeonato de este año. En su categoría para bomberos de más de 50, el sanabrés de adopción ha competido con profesionales procedentes de todo el mundo, a los que ha dejado tras de sí: contrincantes de Inglaterra, Rusia e Irán no han podido alcanzar a González Baraja, solo superado por un compañero de Algeciras.

Un pequeño incidente con las zapatillas subió el tiempo del local: una de las suelas se abrió a mitad de los 100 metros, lo que perjudicó la marca del vallisoletano, que subió desde sus habituales doce segundos y pico hasta cerca de los trece y medio.

“En pocos segundos no te da tiempo a mirar, pero sabía que algo había ocurrido. Cuando llegué me dijo el ganador, ‘¿qué te ha pasado en las zapatillas?’”, ríe González sobre la sorpresa que se llevó al encontrar la suela completamente despegada tras finalizar la prueba. Un incidente que no le impidió colgarse la plata.

El bombero Javier González Baraja Araceli Saavedra

Este año más de 15.000 bomberos han disputado los mundiales, que han durado casi dos semanas con más de 40 competiciones diferentes. Un auténtico paraíso para más de 50 nacionalidades por el que han pasado 40.000 personas desde su primera edición.

Sanabria, un paraíso propio

González empezó su carrera como bombero en Canarias “hace veinte años”, recuerda sobre sus aventuras en unas islas “peladas” con un paisaje opuesto a lo que encontró a su llegada a Sanabria tras una permuta que aceptó para “acercarse a Valladolid” y a su querida madre Daniela.

Pero el flechazo con la montaña zamorana fue inmediato. Años después, cuando tuvo la oportunidad de ocupar una plaza en su provincia natal, Javier decidió quedarse en la división de Rionegro del Puente, donde ha encontrado un pequeño paraíso para corredores. Ya son diez los años que forma parte del consorcio de Zamora.

En su trabajo, González recorre Sanabria y La Carballeda “media provincia de Zamora”, bromea, en el que su entorno laboral son parajes especialmente sensibles al fuego durante los últimos años, que él y sus compañeros trabajan por mantener verdes. “Cuando sales a alguna intervención es una desgracia”, y a pesar de los fuegos, Sanabria se mantiene llena de bosques y monte que Javier recorre andando, trotando o en bicicleta: “Estoy enamorado”, resopla.

Un corredor que incluso cuando va a trabajar se siente inmerso en la naturaleza “te cruzas lobos y ciervos”, relata sobre los motivos por los que tomó la decisión de quedarse en una tierra a la que llegó casi de casualidad. Porque aunque “la gente ni lo ubica”, Javier ha encontrado en el norte de Zamora no solo una pista de entrenamiento, sino un hogar en el que “está encantado” y que aprecia como propio.

Un potencial por explotar

“La gente no conoce Zamora”, protesta sobre el potencial de la provincia para atraer aún más turismo deportivo. “Está muy bien, las rutas están bien señalizadas, y aunque hay rescates es porque las nieblas o nieves tapan las señalizaciones”, y alaba iniciativas como Ultra Sanabria, que le está dando a la provincia “una publicidad espectacular”.

No solo el entorno propicia un buen deporte, sino que en la comunidad sanabresa “hay mucho atleta”, y “ un ambiente de correr muy bueno, el nivel es alto, hay muy buena gente”, presume.

Un bombero orgulloso de su profesión que anima a todos a disfrutar del deporte: “Es un placer, el correr, el andar, son placeres que hay que ir degustando poco a poco, si tienes una meta como un campeonato solo con el hecho de ir es una satisfacción, si encima te traes una medalla bienvenido sea. El deporte es una felicidad.”, un “placer” que mantiene a este vallisoletano con la cabeza y los pies clavados en el monte sanabrés.

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