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La Opinión de Zamora

Romería en Aliste: Las indulgencias más peregrinas

El papa Inocencio XI concedió la bula con gracias para San Miguel de mayo y a cuantos acogiesen en sus casa a los peregrinos, pobres y necesitados

Romería en Aliste. Ch. S.

Día 8 de mayo de 1714. Esa fue la fecha en que por primera vez los pueblos y concejos de El Rincón, Rábano, Sejas y Viñas, salían de sus iglesias de Santa María Magdalena, San Lorenzo y San Esteban, camino de la ermita de la Virgen de la Soledad de Trabazos para cumplir con el Voto y Concordia de las Aguas e implorar las lluvias para los campos en unos tiempos revueltos donde la escasez de agua y alimentos llevaron a la hambruna y agonía como compañeras de viaje para las familias y ganados.

Los manuscritos de las Memorias del Arzobispado de Compostela del año 1600 (hace ahora ya 422 años) aparecen como la primera referencia documental sobre la floreciente existencia de recintos religiosos en Aliste.

Trabazos contaba entonces con dos ermitas, una dedicada a Los Mártires (Fabián y Sebastián) y la otra a San Roque que es la que ha llegado hasta nuestros días como santuario de la Virgen de la Soledad. Así pasó a denominarse en 1697. Una década sin tener quien venerar hasta 1707 en que, por 80 reales, un maestro rayano esculpía la primera Virgen de la Soledad.

Llegó un otoño donde la desgracia y la mortandad se cebó muy en particular con los recién nacidos

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Fue 1713 el año de la tragedia donde una aterradora sequía dejó a Aliste sin las nubes llegadas de Portugal y sin sus benignas aguas. Manuscritos de la época delatan las sentencias de los apenados agricultores y ganaderos: “En muchas tierras no recogimos ni la sembradura”.

Los campos cambiaron la verde hierba por la polvorienta tierra situando a las vacas, ovejas y cabras al borde de la muerte pues no había nada para comer y tampoco nada para beber. Sin cebada, trigo y centeno en los graneros, sin hierba en los establos ni paja en los pajares: llegó un otoño donde la desgracia y la mortandad se cebó muy en particular con los recién nacidos.

Domingo de Bustamente, Vicario General, aprobaba, el 2 de marzo de 1714, el Voto y Concordia de las Aguas realizado por los concejos alistanos de Viñas, Rábano y Sejas, rayanos con Trabazos: “Para implorar de la piedad Divina el socorro de las lluvias”.

Las indulgencias más peregrinas

Volvieron las lluvias y las esperanzas y el Voto y Concordia de las Aguas se mantuvo ininterrumpidamente 103 años. Hasta que la cadena de la tradición y la devoción se rompía por donde menos era de esperar. En 1817 el cura de Viñas se negó a celebrar la centenaria tradición y desató una auténtica guerra: el cura contra todos y todos contra el cura.

El Arzobispado de Compostela dio la razón a los parroquianos a los que autorizaba a llamar a un cura de otro pueblo para celebrar la procesión y la rogativa.

Los cofrades de la Virgen de la Soledad y del Santísimo Cristo de Burgos recibieron diversas gracias espirituales, otorgadas por el Papa Inocencio XI, y reafirmadas por Pío VII, el 24 de abril de 1804, ya que las anteriores “habían sido rotas y estar ilegibles por causa de diversos infortunios» achacables entre otras cosas a las continuas escaramuzas y guerras con Portugal.

Los días en que se obtenía el jubileo e indulgencia plenaria eran el 1 de abril y el 14 de septiembre

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Conseguía la indulgencia “Todo aquel que acogiera en su casa a los pobres y peregrinos, o reconciliara, o al menos lo intentara, a los enemistados”. Por Trabazos para la ruta jacobea del Camino Portugués de la Vía de la Plata de Sevilla a Compostela.

La indulgencia plenaria estaba reservada a “los cofrades que entraran en la hermandad, desde ese año, verdaderamente arrepentidos y confesados y tomaran la comunión y los que ya estuvieran asentados en el libro de la cofradía, así como todo aquel que en su lecho de muerte invocara el nombre de Jesús de Nazeret”.

Las indulgencias más peregrinas

Los días en que se obtenía el jubileo e indulgencia plenaria eran el 1 de abril y el 14 de septiembre (Santa Cruz). Había otros días en que se obtenían otro tipo de indulgencia: Inmaculada Concepción (6 de diciembre), Las Candelas (2 de febrero) y San Roque (16 de agosto, en recuerdo a su antigua advocación), y 8 de mayo, que se celebraba el Voto y Concordia hecha por Viñas, Sejas y Rábano. Una sola imposición de Roma fue que en caso que la cofradía desapareciera o fuera agregada a otra, estas indulgencias quedaba anuladas.

La evolución de la población en los pueblos en los siglos XX y XXI ha sido negativa a causa del éxodo rural. En los últimos 111 años entre las cuatro han perdido 1.193 vecinos, pasando de 1822 potenciales romeros y devotos, –pues antaño prácticamente acudían en masa, todos ellos–, a sólo 628 empadronados residentes.

Trabazos paso de contar con 681 vecinos en 1910 a los 352 en 2022 (-325), Rábano de Aliste de 250 a solamente 74 (-175), Sejas de Aliste de 543 a únicamente 122 (-421) y Viñas de 348 bajó a 76 (-272). En la lado positivo está que los emigrados y sus descendientes mantienen su compromiso.

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