La Alta Sanabria, de cine

San Ciprián de Hermisende es elegido por los jóvenes cineastas Víctor Hernaiz y Mireia Rodó como escenario de su primer rodaje

Paraje emblemático de San Ciprián, elegido como imagen del film. | Cedida

Paraje emblemático de San Ciprián, elegido como imagen del film. | Cedida / Araceli Saavedra

Una aldea castellanoleonesa en la frontera con Portugal, San Ciprián de Hermisende, es el escenario natural elegido por dos jóvenes cineastas, Víctor Hernaiz Fernández y Mireia Rodó de Llorens, para su primer proyecto cinematográfico “Siempre es otoño bajo los Castaños”. Víctor Hernaiz, estudiante de Historia del Arte, es el director y escritor de la obra. Mireia Rodó es directora de fotografía.

Este proyecto se financia a través de la plataforma de “crowdfunding” Verkami, que selecciona y financia proyectos culturales. Las aportaciones se acercan ya al 70% de la financiación, que hace viable la consecución de poner en marcha el rodaje.

Víctor Hernaiz, barcelonés y de ascendencia sanabresa, aborda el encuentro de dos jóvenes en una aldea donde la despoblación es el elemento coyuntural que vertebra el guion pero que aborda la vida, la muerte, la religión, sus inquietudes en un entorno natural espectacular, el tercer protagonista de esta historia.

El promotor del proyecto señala su vinculación a San Ciprián de Hermisende, lugar de origen de sus abuelos y su padre. El guion refleja precisamente sus estrechas vivencias de infancia y adolescencia en el pueblo. Es su primera incursión en el medio cinematográfico, y esas vivencias y recuerdos son “parte del motor argumental”. Se reconoce como director “totalmente amateur”. Desde su formación como Historiador del Arte, a punto de concluir el proyecto de fin de grado, reconoce “me ha atraído siempre el medio fílmico y es puramente vocacional”. Su trayectoria formativa ha discurrido entre las Facultades de Historia de la Universidad Autónoma de Barcelona y últimamente la de Madrid.

Con un equipo reducido de cinco personas, Víctor Hernaiz, rodará este largometraje: dos actores, un técnico y los dos responsables del guion y la fotografía. Descartado el cortometraje, un formato muy restringido donde todo lo que supere los 30 minutos de duración queda descartado, la cinta aspira a recorrer los festivales de cine. Buena parte de la financiación se destinará precisamente a su distribución en el circuito de festivales.