La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila ha recibido 85 nuevas cajas nido a lo largo del año 2021 como medida para aumentar y asegurar la presencia y proliferación de depredadores de la plaga del topillo campesino.

Esta iniciativa, llevada a cabo por el Servicio Territorial de Medio Ambiente, tiene como objetivo controlar la plaga de topillos, especie que sufre una explosión demográfica cada 4 o 5 años y que afecta negativamente a la agricultura cuando esto ocurre. Tras esta última intervención se ha alcanzado un total de 370 cajas nido en la Reserva. A pesar de la efectividad que han tenido las aves como método de control de la población de topillo, ninguna medida “por sí sola” es capaz de eliminar el problema, según ha divulgado la Junta, sino que solo “con una estrategia integrada” se puede conseguir una minimización del riesgo.

La estrategia de control, además de la instalación de cajas nido, integra “las necesidades productivas y del entorno ambiental”, con actuaciones de carácter “preventivo basado en el manejo del territorio”, medidas entre las que se encuentran la eliminación de “cualquier práctica” que pueda afectar negativamente a las rapaces, además de instalar posaderos en las proximidades de parcelas de cultivo y respetar la presencia de cualquier elemento que pudiera proporcionar a los depredadores guarida, lugar de cría o apoyo, entre otros.

El topillo campesino, aunque procede originalmente de las zonas montañosas de España, comenzó a asentarse en las tierras más bajas de la submeseta norte a principios de los ochenta. Actualmente la población de topillo campesino está presente en los valles fluviales, y según ha divulgado la Junta, la especie ha colonizando “prácticamente toda la meseta norte en apenas un par de décadas”.

La importante población de este roedor, considerada como plaga agrícola, deja desde entonces los topillos se han convertido en una importante plaga agrícola que se produce periódicamente. Actualmente la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila cuenta con cajas nido para rapaces en el término municipal de once municipios. La primera instalación se realizó en San Martín de Valderaduey, en el año 2009, cuando se colocaron las primera cien unidades. De esta primera partida, las aves rapaces llegaron a ocupar casi un 50% de las cajas nido, lo que produjo una notable reducción en la población de topillos.

Los buenos resultados obtenidos desde entonces gracias a los proyectos piloto han sentado las líneas de trabajo en el Servicio Territorial de Medio Ambiente.