No podía estar en otro sitio. Aquí lo tenemos, en Zamora, la provincia que más porcentaje de población ha perdido del país en los últimos años y décadas. El símbolo de la España Vaciada, no busquen más, es este: las más de 5.000 hectáreas del embalse de Ricobayo, en el corazón de la provincia, convertidas en el desierto del Kalahari. Aquí está, no busquen más, vengan fotógrafos, sociólogos, comunicadores varios, una representación variopinta de la ralea de analistas televisivos, sectarios de toda laya y condición, aquí está la muestra más pintiparada del vaciado de la España de interior; no podía estar en otro sitio. Aquí está, miren y vean.

No es que la desertización se haya producido por el cambio climático, que va; por una sequía de caballo, nooo. Nos han llevado el agua para engordar los bolsillos de otros, como siempre. Como está ocurriendo en el agujero negro en que se ha convertido el interior de España. Hay una fuerza centrífuga que se lo está llevando todo a Cataluña, al País Vasco; y lo que queda en pie peregrina a buen paso camino de Madrid y Valladolid. Aquí sí, miren y vean.

Estamos siendo los convidados de piedra en el proceso de ruina de nuestro mundo. Da igual donde mires. El embalse de Ricobayo estaba casi lleno hace tres meses y ahora está casi vacío (del 95% a poco más del 11% de su capacidad en 90 días). ¿Y ustedes creen que Iberdrola ha conculcado la ley al anegar las posibilidades turísticas de decenas de pueblos zamoranos y perjudicar la biodiversidad, a la vez que ha llenado sus bolsillos y los de la agencia tributaria vasca donde paga buena parte de sus impuestos por los beneficios que obtiene con la luz que genera en esta provincia (uf, qué larga la pregunta)? No, qué va; todo legal. Ese es el problema, que las leyes nos las han dado hechas y que los que tienen que hacer las nuevas están deseando ser absorbidos por las puertas giratorias.

Pero las grandes preguntas que genera la situación del vaciado de la presa de Ricobayo no se las tenemos que hacer a Iberdrola, sí a quienes controlan los parlamentos legislativos: ¿Por qué los zamoranitos de a pie no sabemos a ciencia cierta cuando concluyó (unos dicen que en 2008, lo que ya tendría bemoles) o cuando concluye el permiso de explotación de la central de Muelas? ¿Y del resto de centrales de la provincia? ¿Cuál es el proceso que se abre tras la liquidación de los contratos? ¿Podrá la provincia exigir sus intereses en las nuevas negociaciones? Bendita transparencia. Aquí sí, miren y vean.