El historio fotógrafo Rafael Sanz Lobato, (Premio Nacional de Fotografía del Ministerio de Cultura en el año 2011 y Medalla de Oro al Mérito de las Artes en 2004), descansa ya en paz en sus amadas tierras alistanas, cumpliéndose así uno de sus grandes deseos en vida: regresar en su último viaje en busca del descanso eterno a Bercianos de Aliste, pueblo de de cuya Semana Santa quedó prendado en 1970.

Cuarenta y cuatro años después, allá por la primavera de 2014, regresó acompañado de su hijo a Bercianos, ese acogedor pueblo del oeste zamorano cuyas sobrecogedoras estampas le abrieron las puertas como uno de los documentalistas más importantes de España en el siglo XX, y él mismo confesaba: “Bercianos cambió mi vida”.

Rafael Sanz Lobato nacía el 5 de agosto de 1932 en Sevilla en una familia de ferroviarios: “Soy macareno, pues por circunstancias de la vida nacía en Sevilla, junto a la iglesia de San Gil, donde entonces estaba la Virgen de la Macarena. Mi padre era manchego y mi abuelo y bisabuelo maternos zamoranos de Faramontanos de la Sierra, pueblo donde nunca he estado y que nunca conocí”, sentenciaba en su última visita a Bercianos.

Cuando falleció en Madrid el día 25 de abril de 2015, mientras era velado en el tanatorio de “La Paz” de Alcobendas, se conoció una de sus últimas voluntades: sus cenizas serían llevadas a un lugar elegido por él antes de morir. Un secreto a voces para sus amigos: Ese lugar elegido era el pueblo de Bercianos, en Zamora.

Cuando la ministra de Cultura le entregaba el Premio Nacional de Fotografía en 2011 Sanz Lobato se sinceró y le confesó: “Llega tarde. Para mi el mayor premio de mi vida fue conocer y vivir la Semana Santa de Bercianos. Yo no soy creyente pero allí, en Aliste, existen milagros, yo estuve en la gloria”.

Rafael San Lobato descansa en paz ya en su Bercianos del alma, pero no lo hace en el camposanto ubicado junto al Calvario, sino allí donde se muestra su obra y los valores materiales e inmateriales de la pasión y muerte de Cristo en Bercianos: en el Centro de Interpretación de la Semana Santa, a la vera de la iglesia parroquial de San Mamés.

Este centro integra dentro de su conjunto el velatorio donde son velados los hombres y mujeres del Santo Entierro de Bercianos al fallecer.

En el año 2013 fue homenajeado en Madrid por la cofradía del Santo Entierro y Sanz Lobato legó la Hermandad Penitencial sus históricas estampas y la capa parda de honras y respeto que para él confeccionó el histórico sastre Juan Gallego Baz, que ahora se expondrá durante 31 días.

La localidad de Bercianos de Aliste abre hoy la exposición de la capa parda “Arte , Vecindad , Trabajo y Religiosidad” promovida por la cofradía del Santo Entierro y la Asociación Cultural San Mamés, con la colaboración de la Diputación de Zamora y la Universidad de Valladolid (Cátedra de Estudios sobre la Tradición), de la cual es comisario el profesor José Luis Alonso Ponga. La muestra estará abierta de martes a domingos, de 9 a 14 horas, del 1 al 31 de agosto en el Centro de Interpretación de Semana de Bercianos.

El pueblo con la celebración de la pasión y muerte de Cristo más peculiar del mundo rural de la península ibérica ofrecerá durante todo este mes de agosto a quien quiera conocerlos, admiralos y estudiarlos, los valores de una Semana Santa, entre ellos la bula otorgada en Roma a la cofradía de la Santa Vera Cruz de Bercianos por el papa Paulo III el día 7 de enero de 1536.

La historia de Sanz Lobato quedó ya unida para siempre con Bercianos en el año 1970 cuando cogía su SEAT 600 e iniciaba a un largo viaje a tierras alistanas para retratar su Semana Santa. Y vaya si la retrató. Una tras otra tiró 12 rollos de 36 exposiciones, 432 fotógrafas de la Pasión y Santo Entierro de Bercianos convertidas con el paso del tiempo en auténticas joyas en blanco y negro.

Algunas de aquellas estampas catapultaron la Semana Santa de Bercianos a nivel mundial, pues fueron adquiridas por la revista “Photography Annual” y publicadas en Estados Unidos. Mil dólares le pagaron por ellas, según reconocía el mismo: “Más de lo que yo ganaba entonces en tres mes”.

Una tarde de la primavera de 1969 ojeaba en Madrid la revista Triunfo y “allí me di de bruces con una fotografía muy pequeña y mal impresa que me llamó la atención: mostraba a unos penitentes procesionando con mortajas en Bercianos”. Fueron meses de larga espera y en 1970, coincidiendo con el Miércoles Santo, nada mas dejar de trabajar “salí de Madrid camino de Zamora como alma que lleva el diablo. Me hospedé en una pensión de Alcañices, pero era tal mi impaciencia por ir a Bercianos que pasé la noche en vela, ni dormí”.

Su paso por Bercianos estuvo plagado de vivencias que se convirtieron en recuerdos y compañeros de viaje toda su vida: “Hay cosas que nunca olvidaré mientras viva, como la de una mujer en el cementerio, la cera caldeada de una vela que sujetaba le caía en la mano y ni se inmutaba mientras lloraba al fallecido, con la mirada perdida. En Bercianos vi con qué cariño, respeto y solidaridad se enterraba al vecino fallecidos y al Cristo por igual”. Rafael San Lobato descansa ya, tranquilo y en paz: en Bercianos.

Flecha devuelve el color al monumento al penitente

El “Monumento al Cofrade” de la hermandad penitencial del Santo Entierro de Bercianos de Aliste ha recuperado todo su esplendor para dar la bienvenida a los visitantes que lleguen a al pueblo este verano. Ricardo Flecha Barrio, escultor e imaginero zamora, autor de la obra situada a la vera del Vía Crucis de cantería camino del calvario, en el entorno urbano del lugar antaño conocido como Fuente del Cura, ha sido el encargado de devolver los colores a la figura que representa a un penitente con la túnica de blanco lino, que a su muerte se convierte en mortaja. Un lugar icónico para mirar y admirar, pues donde está ubicado el monumento se llama Peña los Ojos.

El monumento al cofrade, de bronce, hecho en una fundición de Madrid y diseñado por Ricardo Flecha Barrio, fue inaugurado en el año 2013 y al estar situado a la intemperie había ido perdiendo su característico color blanco que ahora ya vuelve a lucir. La imagen representa a un cofrade del Santo Entierro procesionando hacia el calvario y rinde homenaje a todos los hombres y mujeres de Bercianos de Aliste que a lo largo de los siglos han mantenido viva “La Pasión de un Pueblo”. Por delante pasa cada tarde de Viernes Santo la procesión que escenifica el entierro de Cristo, declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León.

Ricardo Flecha retoca su monumento al penitente en Bercianos de Aliste. Ch. S.