La comarca de Aliste, Tábara y Alba se enfrenta a un verano marcado por la sequía, las altas temperaturas y el abandono de la actividad agraria y ganadera que trae consigo miles de fincas públicas y privadas llenas de hierba y maleza. Unos factores que convierten los campos en un polvorín a la espera de una chispa fortuita, negligente o intencionada que pueda originar incendios. Un peligro aún mayor en unas condiciones climáticas como las de hoy, con temperaturas muy altas y viento seco, de hecho la Junta de Castilla y León ha declarado la alerta en toda la comunidad para los días 21, 22 y 23 de julio.

La época de peligro alto de incendios dio comienzo el pasado día 1 y finalizará el 30 de septiembre. Pero el cambio climático es una realidad y los expertos adelantan que el calor se extiende más allá de esos meses, por lo que piden que en 2022 la campaña se extienda al menos un mes más, adelantando la apertura al 15 de junio y retrasando el cierre hasta el 15 de octubre.

Este año 53 efectivos humanos de Medio Ambiente están listos para prevenir y luchar contra los fuegos en la Raya de Aliste y Tras os Montes: entre ellos dos carrocetas con diez efectivos (una operativa las 24 horas) y tres cuadrillas de tierra con 33 operarios (11 cada una), además de otra itinerante durante el día y la noche. El retén de maquinaria se compone de un camionero y un maquinista las 24 horas en Alcañices.

En caso de necesitar ayuda están también los bomberos de la mancomunidad “Tierras de Aliste” y su tráiler nodriza para transportar hasta 30.000 litros de agua para abastecer a los efectivos de tierra.

Las autoridades y vecinos hacían ayer lunes un llamamiento a las buenas prácticas y a la responsabilidad personal de cada uno y “por parte de todos” para evitar fatídicos incendios forestales como el del día 15 de agosto de 2020 en Lober, que calcinó cerca de 2.000 hectáreas. Los costes del operativo de extinción se elevaron a los 336.000 euros, y los trabajos de recuperación hidrológico-forestal han costado otros 500.000 euros.

Durante la época de peligro alto de incendios entre las actividades prohibidas destaca “la utilización de maquinaria u equipos en los montes y en los terrenos rústicos situados en una franja de 400 metros alrededor de aquellos, cuyo funcionamiento genere fuego, deflagración, chispas o descargas eléctricas, tales como sopletes, soldadores, radiales y antorchas de goteo”.

Obviamente los agricultores tienen que realizar la cosecha y pueden utilizar maquinaria tipo cosechadoras siempre que estén dotadas de mata chispas, salvo que las temperaturas sean superiores a los 30 grados y la velocidad del viento superior a 30 kilómetros por hora.

Queda prohibido así mismo el empleo de asadores, barbacoas, planchas, hornillos eléctricos y de gas y cualquier otro elemento que pueda causar fuego en el monte y en los terrenos rústicos a menos de 400 metros del monte. Dado que los montes en la mayoría de los pueblos ya llegan hasta los cascos urbanos el peligro están también en ellos. Por ello la prohibición afecta así mismo a la quema de restos al aire libre en los terrenos urbanos o urbanizables si se sitúan a 400 metros a alrededor del monte. Dichas actividades se podrán realizar siempre que se sitúen dentro de edificaciones cerradas por los cuatro costados, con techo y chimenea dotada de matachispas.

En caso de emergencias los operativos tienen que tener la vía libre para llegara al lugar del incendio. Por ello se prohíbe aparcar vehículos en los caminos, pistas forestales y cortafuegos de modo que supongan un impedimento al paso para los vehículos de la lucha contra incendios.

Puestos de vigilancian que observan ambos lados de la frontera

Entre las recomendaciones para evitar incendios, destaca la prohibición de barbacoas en días de viento, con rachas superiores a 10 kilómetros por hora o en días muy calurosos en los que la temperatura supere los 30 grados. En el caso de que estén permitidas las barbacoas habrán de tomar las correspondientes medidas de seguridad y asegurarse de que estén correctamente apagadas al finalizar las mismas, por el riesgo que suponen las pavesas o brasas.

Además, las viviendas, edificaciones, urbanizaciones, instalaciones aisladas, zonas ajardinadas, instalaciones de carácter industrial, deportivo o recreativo, campings, deberán estar dotados de una franja perimetral de seguridad de 25 metros de anchura mínima, libres de residuos y vegetación seca, con la vegetación herbácea segada y con las masa arbórea y arbústica aclarada.

En Aliste se añade el peligro de los fuegos que pueden llegar desde Portugal. El “Alto de la Luz”, cumbre entre Moveros (Aliste) y Constantim (Tras Os Montes) acoge uno de los pocos puestos de vigilancia internacional donde comparten servicio durante diez horas, desde las 12 hasta las 22., España y Portugal con cuatro vigías portugueses y dos escuchas españoles que son los encargados de realizar los enlaces entre los centros de mando de la provincia de Zamora y del distrito de Braganza.

Es tal su altitud y lugar estratégico que desde allí se divisa territorio de tres provincias de Castilla y León (Zamora, Salamanca y Valladolid) y de los concelhos lusos de Miranda do Douro, Vimioso y Braganza, todos ellos rayanos con Aliste. El denominado puesto de Villarino tras la Sierra ( ubicado en el “Pico el Moro” de Santa Ana, frente a Vale de Frades y Avelanoso, a 970 metros de altitud sobre el nivel del mar) es el único de Aliste que funciona las 24 horas del día.

De 12 a 22 horas funcionan los del “Monte la Pasión” (Nuez) a 800 metros y el de “Mahide” situado en Figueruela de Arriba a 930 metros (único de Zamora integrado por mujeres desde 2019). Quien genere un incendio será responsable civil y en su caso penal debiendo de asumir los costes originados: valga como ejemplo que un operativo tipo contra incendios tiene un coste medio de 6.000 euros a la hora.

Vigilante del puesto de Mahíde. | Ch. S.