El bajo nivel del embalse de Ricobayo ha “aguado” el verano a todos los zamoranos que a comienzos de la época estival disfrutaban del baño y de la pesca en sus orillas. Una actividad imposible a estas alturas de julio, pues todo el pantano presenta ya un paisaje casi desértico y el nivel del agua apenas supera al del curso natural del río Esla.

Lo que más sorprende a quienes esperaban disfrutar este verano de todas las posibilidades de ocio que suele ofrecer el embalse no es el bajo nivel del agua, sino el ritmo al que se viene produciendo el descenso. Hace solamente cuatro semanas el nivel del embalse era del 52%, y ayer ya era del 25%. En la última semana se han perdido 73 hectómetros cúbicos de agua, lo que supone un 6% de la capacidad del embalse en tan solo siete días.

Entre los más afectados están los socios del Club de Vela de Zamora, pues este drástico descenso ha dejado en dique seco la actividad deportiva que habitualmente practican en su embarcadero de Palacios del Pan. “El nivel del agua baja unos 60 centímetros diarios, es impresionante”, declaran a este diario fuentes del club que señalan a Iberdrola, la empresa que explota la central hidroeléctrica de Ricobayo, como responsable de este descenso del agua tan poco habitual por su rapidez. “Con los precios récord que está alcanzando el megavatio, estarán aprovechando al máximo una energía que para ellos es tan barata como la hidroeléctrica”, señalan los veleristas.

Por su parte, desde Iberdrola han declarado a este diario que la empresa explota el embalse de Ricobayo “cumpliendo con las condiciones recogidas en su concesión”. Según explican desde la eléctrica, la evolución de la cota del embalse depende de dos factores: “por un lado, la aportación de caudal del río Esla, y por otro las necesidades de energía del mercado eléctrico”. Además, recuerdan que “en los últimos años, la cota del embalse se ha visto por debajo de la actual en varias ocasiones”.

Efectivamente, los registros históricos sobre la cota del embalse reflejan niveles inferiores a ese 25% en varias ocasiones, normalmente al final del verano o durante el estío en años de sequía pertinaz. Sin embargo, en la tercera semana de julio lo habitual sería que el Ricobayo conservara el 68% de su capacidad, que ha sido la media de la última década en estas fechas. El 20 de julio del 2020 el embalse estaba al 75% de su máximo.

Hoy por hoy, la situación del pantano difiere de la de otros embalses de la cuenca del Duero. Río abajo, Villalcampo y Castro, que beben de las aguas del Esla, están al 92% y el 90% de su capacidad. Aguas arriba, el embalse de Riaño (León), ubicado cerca del nacimiento del río Esla, conserva el 71% de todo el agua posible.

El segundo gran embalse de la provincia de Zamora, Almendra –río Tormes– está actualmente al 79% de su capacidad. En el propio Duero, más abajo, Aldeadávila de la Ribera (Salamanca) se encuentra al 88% en estos momentos.

La coyuntura del mercado eléctrico ha dejado a Zamora sin uno de los principales lugares de esparcimiento en un verano en el que la pandemia y la situación económica hacen más difícil para muchas familias viajar a la costa.

Por otro lado, un descenso aún mayor del nivel del agua podría tener consecuencias más allá del ocio, pues varios pueblos, como Palacios del Pan, Andavías o Muelas del Pan, tienen sus captaciones de agua para el suministro domiciliario en el embalse del Esla.