La floración del castaño está en pleno auge en estas semanas atrayendo a millones de abejas que recolectan su polen como proteína para alimentar a las crías de la colmena. En la composición de las mieles de la zona de Sanabria hay un alto porcentaje de castaño y mielato de roble dominante incluso sobre el polen de brezo. “Es un falso mito que la miel de esta zona es miel de brezo, porque predomina el castaño y el mielato de roble”. Quien hace esta afirmación es Roberto Peña, uno de los impulsores de la asociación “Apicultura BEEosférica”, el corredor ecológico o la autovía para los polinizadores entre el noroeste de Zamora y el norte de Portugal.

Desde una de las explotaciones apícolas, en Palacios de Sanabria, se está haciendo el primer seguimiento de la recolección de polen de castaño durante la temporada más importante de cría y que constituye la base de su alimentación. “El castaño es de los mejores pólenes junto con la jara”. Juan José Castro hace esta precisión además de concretar que básicamente se trata de pólenes multiflorales donde tienen mayor peso determinadas variedades.

Ese polen multifloral con un alto componente de castaño es el producto que en estos momentos se investiga para su venta en fresco o congelado desde la fábrica de Miel Valdepalacios. Extraer en estos momentos el polen es cuando menos afecta a la colmena que está en plenitud con el riesgo de “bloquear” la colmena. Es decir, que la producción de miel llena completamente el espacio y “hay un excedente que llega a perjudicar el crecimiento de la cría”.

Durante cuatro años se comprobó “ese exceso” y esta temporada se ha ampliado el seguimiento y estudio en 20 colmenas, donde se controla el ritmo de recolección en función de factores como la temperatura. Se hace el seguimiento del polen que recolectan con los cazapólenes. Para Juan José Castro no es ningún trabajo visitar todos los días las colmenas del experimento y abrir o cerrar los cazapólenes en función de las necesidades de las abejas.

Una abeja en la flor del castaño. | Araceli Saavedra

A las once de la mañana se cierra la “trampa” por la que pasan las abejas “perdiendo” su carga en unos pequeños recogedores que son los que se extraen. A las cinco de la tarde se vuelven a abrir y llevan su carga hasta el interior de la colmena. Se abre durante las horas de más actividad para que la repercusión sea mínima en la comunidad obrera.

La recogida del polen es diaria para preservar su calidad y evitar que fermente, además de procurar que esté el menor tiempo posible fuera de la colmena. El polen de castaño es de un fuerte color amarillo, en comparación con el polen de amapola, que es casi negro, aunque es minoritario.

El polen se almacena en congeladores y el objetivo es conseguir comercializar polen fresco o secado. El reto es conseguir garantizar la cadena de frío para su comercialización en el exterior. Castro señala los “matices” del polen fresco para el paladar que conserva además su humedad. Pese a la dominante de castaño, la idea de conseguir un polen multifloral porque a veces una mala climatología puede penalizar la recolección.

Polen recolectado en la explotación apícola de Palacios. | A. S.

Los primeros pólenes que recolectan las abejas a comienzos de la primavera son casi inexistentes en las mieles porque es la colmena quien la consume íntegramente. Estas mieles de primeros de primavera “son más ricas en azúcares” y entre un 30 y un 40% más baratas en el mercado. Las gamas de colores varían según la composición de brezos y retamas, de color anaranjado y de toques amargos, de árboles de ribera o colores más oscuros procedentes de los mielatos de roble, que también están ahora en plena producción.

La miel “negra” son mieles de montaña y asociada a los brezos, aunque Castro precisa que la miel de brezo es de un color ámbar. Este apicultor sanabrés explica que en esta zona hay tres floraciones de brezo diferentes, e incluso alguna especie concreta tiene dos floraciones en un mismo año.

Si la miel tiene importantes propiedades, el polen también aporta hidratos de carbono, sales minerales, polifenoles y un largo etcétera. La primera castración, la extracción de miel, se suele producir entre los meses de junio y julio y otra importante hacia el mes de septiembre. En general se sigue el ciclo natural de las colmenas: “aquí hay 4 ó 5 meses de parón de cría”. Las reinas “duran cuatro años poniendo perfectamente”. Las puestas son de 2.000 huevos diarios, es decir, su propio peso. El “pan de abeja” es una mezcla de polen y miel con la que se alimentan crías y obreras.

La lista de beneficios es larga, es antioxidante, regula el sistema digestivo, tiene vitaminas A, D, E, Calcio, Potasio, e incluso ayuda a prevenir alergias.