Nacieron el mismo año, hace 26, y no ha sido hasta febrero pasado cuando el deporte las unió para embarcarlas en una prometedora aventura. Sara como jugadora de boccia, disciplina adaptada para personas en silla de ruedas, y Paula como entrenadora.

Esta es una historia de superación, de voluntariedad y constancia. También de amistad entre dos jóvenes peleonas, empeñadas en hacer historia. “Somos como dos gotas de agua, amigas y a este paso casi hermanas” cuenta la zamorana de Guarrate, Paula Sánchez, desde el pabellón deportivo de Benavides de Órbigo donde los lunes por la tarde se encuentra con su “pupila” para entrenar. Nadie más, Sara y Paula mano a mano. El COVID no permite otra forma. A falta de la lógica de un club o un equipo que ampare el trabajo de estas dos jóvenes, son ellas quienes gestionan todo. El entreno, viajes, hoteles, inscripciones, material…

También las solitarias sesiones en el pabellón del pueblo leonés de Sara Aller, cedido generosamente por el Ayuntamiento. Una terapia más para el lastimado cuerpo de esta luchadora que con 19 años recién cumplidos sufrió un accidente de tráfico que le provocó una lesión medular con afectación de las cuatro extremidades. Desde entonces la silla de ruedas es su “alter ego”. Sara encajó tan durísimo golpe mirando hacia adelante. “La actitud hay que tenerla, es la clave del éxito. Siempre he sido una persona positiva e intento sacar lo mejor y tirar como sea”. Una actitud que ha mamado en casa, con un “padre coraje” que hizo de padre y de madre cuando Sara y su hermana perdieron a su progenitora siendo bien pequeñas. “Lo que hemos vivido en casa también me ha ayudado a tirar para adelante”.

Sara: La actitud es la clave del éxito, siempre he sido positiva e intento sacar lo mejor

Siempre vinculada al deporte, primero al fútbol y luego al balonmano, cuando ocurrió la tragedia en la carretera Sara estaba en el club de maratón del pueblo. Todo se fue por la borda. Nueve meses de recuperación en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y una férrea voluntad han ido enderezando su limitadísima movilidad. “Las manos no las muevo nada de nada, los brazos parcialmente, no tengo bíceps, tríceps sí” explica. En tales condiciones no quedan muchas opciones de elegir deporte; por ejemplo no puede practicar baloncesto en silla de ruedas. Surgió la oportunidad de la boccia. “Me enganché” cuenta Sara en un alto de su entrenamiento.

Aunque había hecho alguna prueba en el CRE (Centro de Discapacidad y Dependencia) de San Andrés de Rabanedo, no fue hasta que participó en una jornada de captación en Valladolid cuando decidió centrarse en este deporte para personas con discapacidad. “No iba muy convencida pero me empezaron a hablar de selección española, de paralímpicos, mi padre me animó y para allá fuimos”.

Entonces apareció Paula, que estaba trabajando en el Área de Actividad Física y Deporte del CRE. Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, la zamorana se especializó en Diversidad Funcional, que abarca discapacidad intelectual, física o parálisis cerebral. Fue en el centro leonés donde coincidieron con motivo de una salida a la estación de San Isidro para practicar esquí adaptado.

Sara y Paula en una competición de boccia Cedida

Sara había sido seleccionada en Valladolid y Paula acababa de hacer un curso de entrenador nacional de boccia. Las redes sociales y los contactos comunes propiciaron el tándem en un deporte minoritario y con muy pocos técnicos, como en general ocurre con toda la actividad física adaptada. Y aunque el camino aún es corto, deportista y entrenadora ya suman éxitos. El pasado mes de abril acudieron a la concentración de la selección nacional en Zaragoza, “con la intención de probar”, y Sara quedó campeona regional de su categoría, clasificándose para el campeonato nacional que se celebrará en junio en Madrid.

“La boccia es muy parecido a la petanca, pero una vez que te metes dentro es como un ajedrez porque mueves una ficha y te descoloca todo” explica Paula. Nadie dijo que fuera fácil. Hay que entrenar la precisión, orientación, control de fuerza y los agarres. “Requiere un montón de técnica y de táctica. Es complicado, sobre todo por los deportistas que lo practican. Por ejemplo, Sara no tiene nada de movilidad de piernas y el agarre es un reto porque las manos las tiene cerradas” cuenta su entrenadora. ¿Cómo es posible entonces el manejo de la bola?. “El primer día estuvo un día entero para intentar agarrarla porque no puede abrir los dedos. Poco a poco fuimos mejorando ese agarre; empezamos con el dedo índice y pulgar, ahora ya agarra con el pulgar, índice, corazón y el anular hace de apoyo”.

Paula: Hay que cambiar la visión de la discapacidad, que se vea la silla de ruedas como un complemento y no como un impedimento

Una carrera de fondo que, hablando de lanzamiento de la bola, “comenzó el primer día con tres metros y ahora se sale del campo”. ¿Y eso a cuánto equivale?, “a diez metros” contesta satisfecha Paula. Una conquista más para estas dos jóvenes, que lo están dando todo, cada una desde su posición.

Por eso cada lunes de entrenamiento es un desafío. “Al principio hacemos calentamiento, casi una hora de trabajo de fuerza para conseguir mejorar ese lanzamiento. Poco a poco vamos metiendo fuera y luego pasamos a las dos horas con más trabajo de técnica y táctica. El problema es el déficit de fuerza y el agarre, que es lo que más tenemos que mejorar”.

Paula Sánchez y Sara Aller Cedida

Por constancia y motivación de ambas no va a quedar. Les falta un patrocinio que les permita hacer frente a los gastos, ahora sufragados por ellas. Empieza una labor de contacto con empresas e instituciones. Una batalla más, pero merece la pena. Para Sara este proyecto ha supuesto “un cambio muy positivo. Es deporte y además salud porque es una rehabilitación más. En la vida diaria me ayuda a hacer cosas por mi misma y en el ámbito social he conocido a compañeros con los que comparto experiencias y vivencias. Por ejemplo me he animado a sacarme el carné, que ni lo pensaba”. Para Paula es “un orgullo porque veo que poco a poco vamos consiguiendo objetivos. Lo que más me llena es ver que, a través de este deporte adaptado, Sara está mejorando su calidad de vida”. También es toda una lección para personas con movilidad reducida o en silla de ruedas. “Les animo a realizar ejercicio o deporte adaptado porque mejora muchísimo su calidad de vida y ayuda a cambiar la visión de la discapacidad, a que se vea la silla de ruedas como un complemento y no como un impedimento. Como dice Sara, con aptitud y constancia se puede llegar al éxito”.

¿Los juegos paralímpicos? “Es un sueño posible, pero lo más importante es disfrutar del camino porque el proceso va a ser una montaña rusa, a veces arriba y otras abajo” reflexiona Paula.