Hoy, día 8 de mayo de 2021, estaba llamado a ser una de las fechas históricas para “la Raya”, desde la aprobación, hace 307 años, del “voto y concordia de las aguas” de las parroquias y concejos del “Rincón”: Trabazos, Sejas, Viñas y Rábano. Al caer la festividad de San Miguel Arcángel en fin de semana y coincidir con el Año Santo Compostelano, debería acoger la histórica rogativa.

Hay que tener en cuenta que la ermita de la Virgen de la Soledad (Trabazos) es una de los tres de las “Siete Hermanas” de España y Portugal que eran morada y acogida de peregrinos a Compostela, al situarse justo en la vera del Camino Portugués de la Ruta de La Plata, junto a los las Virgen de la Salud (Alcañices) y “Virgen de la Riberinha” (Quintanilha). Las otras cuatro ermitas y hermanas se sitúan en distantes de la ruta jacobea que llega de Andalucía y Extremadura: Moveros y Constantim (La Luz), Carbajales de Alba (Virgen de Arboles), Villalcampo (La Encarnación) y La Povoa (El Nasso).

No podrá ser, para desconsuelo y pesar de los vecinos y de los devotos, a causa de la crisis sanitaria que no permite la celebración de procesiones y encuentros multitudinarios: “Ahora la salud es lo prioritario”. El único acto religioso tendrá lugar hoy a las 13 horas, a campo abierto, en los jardines del santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad, cuya imagen saldrá al “Sagrao” (entrada). Desde allí donde presidirá la misa, oficiada por el párroco y arcipreste de Aliste y Alba Fernando Lorenzo. Al ser un espacio amplio permitirá guardar sin problemas todas las medidas y distancias de seguridad de las autoridades sanitarias. Los mayordomos son Pedro Morán Revellado y Antonio Martín.

Dada la peculiar situación ya se esta trabajando con vistas al próximo año. El “Voto de las Aguas” del Año Santo Jacobeo de 2021 se trasladará al día 2 de mayo de 2002. Así lo han decidido los concejos de Trabazos, Rábano, Viñas y Sejas que han delegado en el cura Fernando Lorenzo para que sea el encargado de tramitar el cambio con el obispo Fernando Valera, que será invitado a presidir los actos.

El “voto y concordia” de las Aguas” nacía a raíz de la sequía de 1713 y la consiguiente hambruna en uno de los peores veranos, otoños e inviernos de la historia de Aliste, que llevó a los hombres y mujeres a ver como la única solución colocarse bajo la protección divina: “Implorar de la Piedad Divina el socorro de las lluvias”. Las imágenes elegidas fueron las de San Lorenzo Mártir en Sejas, Santa María Magdalena en Rábano, San Pelayo Mártir en Trabazos y San Esteban Protomártir, en Sejas de Aliste.

La cofrade más longeva

La cofrade más longeva

Por aquel entonces las Vicarías de Aliste y Alba pertenecían al Arzobispado Compostela en Galicia con lo cual las comunicaciones con caballerías y por caminos de herradura y en el mejor de lo casos de rodera retrasaron los trámites. El Vicario General de la Vicaría de Aliste Domingo Bustamante aprobaba el Voto y Concordia de las Aguas el 2 de marzo de 1714 bajo la tutela del arzobispo Antonio Monroy, ligado al alistano Martín Enríquez de Almansa que fuera Virrey de Nueva España y Perú.

Las primera concordia para pedir lluvias tuvo lugar en 1714 tras la sequía y la hambruna de 1713

El santuario de la Virgen de la Soledad de Trabazos A finales del siglo XVII, pasaba a llamarse de la “Virgen de la Soledad”, sin nadie a quien adorar, hasta que fue santificada con una imagen que costó 80 reales y fue esculpida en el año 1707 para procesionar primera vez en 1708. Corrían años difíciles para las ermitas y la de la Virgen de la Soledad no iba a ser menos con su preocupante situación y el peligro de venirse abajo la techumbre.

La solución costaba 700 reales y ese fue el precio en que se contrató su salvación, en 1715, al maestro portugués Antonio Francisco. El concejo debía de poner los materiales donde el maestro albañil mandase. Parecía una fortuna, que lo era, –aparte había que pagarle media carga de centeno y media de vino para mantenerse–, pero aun así no alcanzó y hubieron de parase las obras por falta de liquidez en 1716, pues falló parte del dinero previsto al no poder venderse el pan (grano) de la alhóndiga de Trabazos.

Petición de limosna casa por casa para la cofradía de La Soledad

El maestro carpintero Juan Caballero fue el agraciado con un nuevo contrato en 1717 para rematar lo que aun quedaba de la obra por 70 reales, una medida de vino y una fanega de pan, pero corriendo él con todos los demás gastos. El concejo y la cofradía asumían por su parte de componer la maltrecha espadaña. Fue la emita de la Virgen de la Soledad como el Monasterio del Escorial y las obras nunca terminaban. En 1846 cuando se afrontó la construcción del nuevo púlpito, además de dos arcos con sus correspondientes estribos y cepas con 8.487 reales de coste, incluyéndose también el ensanchamiento del tercer estribo que quedaba y se construyó la cerca de la ermita que hoy conocemos. No todo salió bien. Se hicieron nuevas algunas partes de la pared y la frontera (frontal) de la ermita, debiendo posteriormente derribarse por estar toda la “obra falsa”. La espadaña continuaba dando problemas y se hubieron de invertir en ella de nuevo 886 reales a lo largo de los años 1857 y 1858: se hubo de ir a las canteras a arrancar parte de la piedra necesaria, picar parte de ella, con lo cual al final se invirtieron no 886 sino 1.725 reales y como no había caudales el propio cura tuvo que pagar de su fardela 711 reales. La cofradía de “La Soledad” estaba constituida por clérigos y legos y entre su festividades principales estaban el 1 de abril, el 31 de mayo Nuestra Señora de los Dolores) y el 14 de septiembre (Santa Cruz) con colaciones a los cofrades a base normalmente de congrio, pulpo, garbanzos y huevos y especias, más pan y vino. Las “justicias” nombraban un “colector” en cada uno de los pueblos obligados al Voto y Concordia de las Aguas que pedían casa por casa en su localidades limosnas para la cofradía de la Virgen de la Soledad”. Valga como ejemplo el año 1841 cuando los colectores recaudaron 65 reales el de Sejas, 18 el de Rábano y 29 el de Viñas. En Trabazos los encargados de pedir por las puertas eran los mayordomos. Trabazos, Sejas, Rábano y Viñas están obligados, por escrito, a mantener años tras año la rogativa y la cofradía dado que cuando Roma otorgó las bulas pontificias dejaba muy claro que en el caso de que la cofradía desapareciera o fuera agregada a otra, “éstas indulgencias quedan anuladas”. De ahí que incluso se mantuviera la tradición durante la Guerra Civil y durante los años que duro la pandemia de la “gripe española” a pesar de que la cosa no estaba para fiestas.