Apicultores defienden el valor de la trashumancia en el ecosistema

La asociación “La Abeja es Vida” ve “necesaria” la movilidad de las colmenas y rechaza que eso acabe con la producción local

Apicultores trabajando en un colmenar de la comarca de Sanabria. | A. S.

Apicultores trabajando en un colmenar de la comarca de Sanabria. | A. S. / Araceli Saavedra

La asociación nacional de apicultores “La Abeja es Vida” defiende el papel fundamental de la apicultura trashumante en la provincia de Zamora y en toda Castilla y León. El traslado de colmenas a la comarca de Sanabria y Carballeda desde otros lugares de España en primavera y verano es la que permite que las abejas puedan realizar su vital labor en favor del ecosistema y la agricultura.

La asociación señala que la actividad trashumantes tiene un impacto vital en el medio ambiente, pero también en la economía de la zona. Por eso desde La Abeja es Vida “rechazamos de plano las acusaciones vertidas por la asociación Apicultores Libres de Sanabria-Carballeda y deseamos clarificar a la opinión pública la realidad de la apicultura trashumante”.

La primera explicación es que las colmenas estantes que permanecen siempre en Zamora “no cubren las necesidades de polinización del ecosistema y tampoco podrían dar el servicio que demanda la agricultura. Por tanto, se necesitan más colmenas y más abejas”. La mayoría de los apicultores de la zona no son profesionales y ejercen esta actividad con pocas colmenas y a tiempo parcial. Los trashumantes, en cambio, “sí son profesionales que pagan impuestos por ejercer la apicultura, como cualquier empresario ganadero. Y están sometidos a un estricto control sanitario: disponen de los permisos pertinentes y las guías veterinarias”.

Los apicultores trashumantes, además, trabajan durante meses en Zamora y otras zonas de Castilla y León. Se trasladan a vivir durante una parte del año a zonas rurales, donde alquilan viviendas y terrenos. Son trabajadores que ayudan a fijar población en pequeñas localidades de lo que se ha dado en llamar “la España vaciada”, que gastan y consumen durante largos periodos de tiempo en la zona. Por tanto, su presencia es un impulso económico y social para las comarcas donde se asientan año tras año. La asociación señala que “insinuar que el aumento de actividad apícola es perjudicial para el medio ambiente es una falsedad sin ningún sustento. Las colmenas llegadas a Zamora lo hacen de la mano de profesionales, con los controles y permisos pertinentes. Y siempre sometidas a los tratamientos obligatorios contra la varroa”.

Ayuda a la cabaña apícola

En cuanto a la proliferación de depredadores desde Abeja es Vida afirman que “La apicultura trashumante no trae consigo más avispas o abejarucos, sino que la mayor cantidad de colmenas evita su concentración y ayuda a que su población se disperse”.

Es más, los apicultores trashumantes han ayudado a fijar la cabaña apícola zamorana, puesto que la población de abejas en las colmenas estantes disminuyó drásticamente hace unos años, precisamente por la varroa. La colaboración de los profesionales con los apicultores locales “fue fundamental para superar esa merma. Y deseamos que siga siendo leal y productiva porque no somos competencia en ningún sentido” indica la asociación.

Esa colaboración entre todos los apicultores “es lo que defendemos desde La Abeja es Vida, una asociación de profesionales de toda España. La apicultura necesita el apoyo de todos: administración, agricultores y vecinos. Es una actividad esencial para el equilibrio natural y los apicultores profesionales pedimos a todos sensibilidad para garantizarla. Defendemos nuestro trabajo y, con él, la supervivencia de las abejas y el futuro de todos”.