Los ganaderos de Sanabria y Carballeda silencian los ataques del lobo por diferentes motivos, entre ellos el retraso en cobrar los daños y emprender un trámite burocrático que les resta tiempo. Entre esas ganaderías afectadas por los ataques desde 2018 está la de Baldomero Cerviño, de Requejo, criador de ejemplares de vacuno de raza alistanosanabresa, en peligro extinción. Los partes de denuncia y los informes de la Guardería se acumulan en su casa.

El manejo de la ganadería extensiva, esta raza en concreto modelada por el medio y por la función que iba a desempeñar de trabajo en el campo, determinó sus características. Pocos kilos en el engorde pero una carne de calidad. El trabajo de tracción animal fue relegado por los tractores y la escasa rentabilidad en carne propició el descenso del censo y la elección de cruces de otros países.

Baldomero Cerviño comienza su relato “durante 2019 y 2020 ante los constantes ataques del carnívoro decidí guardar los terneros en una cerca que tuve que hacer a propósito para ello, para poder protegerlos”. Y fue peor el remedio que la enfermedad “ya que el encierro hizo que sufrieran diarreas que se hicieron continuas y los contagios incontrolables causando numerosas bajas. El criador llegó a la conclusión de que “mis alistanosanabresas y sus crías donde tenían que desarrollarse era en el monte. Desgraciadamente ha vuelto a ocurrir”.

Restos de un ternero tras un ataque de lobos en Requejo producido a finales del pasado mes de febrero. | A. S.

Por su experiencia sabía que, debido a la superpoblación del lobo en la comarca, en cuanto dejase a los terneros andar sueltos con las vacas el lobo volvería a aprovecharse. “El día 22 de febrero me mató un ternero pequeño. La madre por la mañana mugía desconsoladamente con la ubre cargada goteando leche”. Los ganaderos sufren intranquilidad y ansiedad “vuelve el sinvivir del 2018, año en que el lobo me mordió, degolló y mató más de 20 animales de los que pude demostrar sólo 5 terneros y 2 novillas. Total, para que los informes queden olvidados en algún cajón de Valladolid”.

El régimen de protección especial del lobo, "un disparate y un despropósito"

Incluir al lobo como “especie silvestre en régimen de protección especial es un disparate y un despropósito. Este plan promovido por ecologistas es un ataque a la ganadería extensiva. El lobo no puede campar a sus anchas sin ningún tipo de control”. Cerviño señala que “hace siglos, el hombre sabe que la alta densidad del lobo hace inviable la ganadería extensiva. La superpoblación del carnívoro aumenta su necesidad de alimento e incrementa los ataques al ganado doméstico por ser una presa fácil”. Constata que los ganaderos que están fuera de la Sierra de la Culebra “no cobramos indemnizaciones desde 2018. Es incomprensible que la administración dé la espalda a esta realidad rural, ignorando que es el ganadero el que está en peligro de extinción”.

Los estudiosos y entendidos en la materia “nos aconsejan encerrar el ganado, pues bien, ya lo hacemos la mayoría pero solo por la noche y durante medio año, cuando no están en la Sierra, pero el día es largo para que el carnívoro pueda hacer sus fechorías”. Otra recomendación es que tengan 20 mastines para proteger al ganado “y yo pienso, si en muchos pueblos hay tres y hasta cuatro ganaderos y cada uno ha de tener 20 mastines en su explotación para defenderse del lobo ¿semejante jauría no impediría desarrollarse a las crías de corzo, jabalí, liebres, perdices etc.? Ya les garantizo yo que sí impedirían su desarrollo”. Estos perros de trabajo además ocasionan problemas con los senderistas, peregrinos, ciclistas, recolectores de setas etc. “les incomodaría y les resultaría imposible disfrutar de la tranquilidad del campo. Los mastines suponen además un peligro para carreteras, autovía, ferrocarril y paseantes que se asustan”. Incrementar el número de mastines, en palabras de Baldomero es “un devenir de denuncias de los viandantes y conductores ante la Guardia Civil.

La ganadería extensiva, incompatible con el lobo

Pide que a los perjudicados “nos hagan un poquito de caso y se nos escuche porque también tenemos criterio y soluciones”. Es consciente que la ganadería extensiva es incompatible con el lobo “el carnívoro no puede convivir rondando las vacas que pastan, paren y duermen en el monte, cual atracador a la puerta de un banco. Más pronto que tarde acabarán ocurriendo desgracias irreparables si no se pone remedio”.

Los ganaderos “somos conscientes de que el lobo es un fascinante y enigmático animal situado en lo más alto de la pirámide de la cadena trófica y siendo fundamental como regulador para mantener el equilibrio del ecosistema, pero el problema surge cuando su población se descontrola y multiplica” como en la comarca de Sanabria. Desde la administración “están impidiendo al hombre que ejerza su papel de controlador y regulador de población”. Si se impide controlar su población “al menos pido que los daños que nos ocasionen se paguen lo antes posible y que se abone el lucro cesante de los animales saqueados”. Aboga por “eliminar a los ejemplares de lobo reincidentes y los ganaderos que dispongan de licencia de armas poder defenderse”. Urge controlar sus manadas en zonas como Sanabria.

El carnívoro debe alimentarse de animales salvajes “en el momento que basa su mantenimiento en la cabaña ganadera extensiva, no tenemos ya Canis lupus, lo que tenemos los ganaderos y la administración es un enorme problema.

Mensaje para los ecologistas

Este criador, una especie en extinción, recuerda a los ecologistas que “también es ecologista el que con su tractor y desbrozadora de cadenas desbroza el monte para entre otras cosas evitar fuegos que destruyan el monte; el que limpia manantiales para que abreve el ganado y el que abre caños para regar praderas; el que entresaca robles y abedules en las majadas para hacer bosques transitables y árboles más robustos y mejorar la productividad del campo pudiendo obtener leña para calentarse en invierno; ecologista es el que saca al monte sus animales todas las mañanas beneficiando esto a los campos porque sin el cuidado y mantenimiento de los ganaderos no sería lo mismo”.

La ganadería contribuye a un ecosistema en equilibrio con la vegetación, donde ambos se benefician, la vegetación absorbe el CO2 correspondiente mediante la fotosíntesis y la ganadería evita la acumulación de hierba seca para impedir la propagación de fuegos, con su abono contribuye a la nutrición del suelo y por supuesto produce carnes de alta calidad. “Y ecologista es el que gasta unas botas cada 8 meses guardando su ganado y no el que las compra para “trabajos de campo” y le duran 8 años”.

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