“Si ellos nos quieren complicar la vida a los pocos que quedamos en estos pueblos, no nos va a quedar más remedio que venir a despertar a los lobos, que a estas horas están durmiendo en estos bosques”. Así definía José Manuel Soto, portavoz del sindicato agrario COAG en Sanabria y La Carballeda, la manifestación organizada ayer en la Sierra de la Culebra, en la que una treinta de vehículos recorrió las carreteras y las pistas forestales de la mayor reserva de lobos ibéricos que existe en España.

Los ganaderos de la zona se oponen de manera frontal a la decisión de incluir al lobo ibérico en el Listado de Especies Protegidas, lo que supondrá que quedará prohibido en todo el territorio nacional el control cinegético del cánido, que en la actualidad se permite al norte del río Duero. La polémica decisión del Comité Estatal para el Patrimonio Natural y de la Diversidad se adoptó por diferencia de un solo voto, y con la oposición de todas las comunidades que albergan ejemplares de la especie, volvieron a recordar los manifestantes que además reiteraron la petición de dimisión de la ministra Teresa Ribera.

La vicepresidenta de Transición Ecológica (antes Ministerio de Medio Ambiente) también es ministra para el Reto Demográfico, pero en una de las zonas de España más afectadas por la despoblación, como es la Sierra de la Culebra, la decisión que defiende Ribera acerca del lobo ibérico se toma como “un insulto con palabras muy grandes” por el perjuicio para la ganadería, una de las principales actividades económicas que ayudan a sostener a la escasa población que queda en estas comarcas del noroeste zamorano. “La ministra no se ocupa de otras necesidades de estos pueblos como la asistencia médica, mantener los cuarteles de la Guardia Civil, el transporte o que se mantenga el servicio de Correos”, recordaban desde la organización de agricultores y ganaderos COAG.

En el sector tampoco convence la promesa de destinar ayudas a los ganaderos de extensivo para defenderse del cánido y para compensar los posibles daños a los rebaños de ovejas o a los terneros. “Estamos hartos de ayudas, venden humo, pero hay una cosa en la que sí están de acuerdo todos los ganaderos y es que no queremos ataques, y para eso hay que mantener a las poblaciones controladas, no puede ser que haya lobo en todos los territorios”, explicaba José Manuel Soto, que además de sindicalista es ganadero en esta zona de la Culebra.

La marcha, por las carreteras de la Sierra de la Culebra. | COAG

Los ganaderos de COAG recordaban que el control cinegético del lobo no supone una amenaza para la especie, porque los cupos de caza los controla la Administración –en este caso la Junta de Castilla y León– que “nunca va a admitir unos cupos que pongan en peligro la supervivencia del lobo”.

Como muestra blanden el hecho de que desde estas zonas del norte del Duero, donde se practica la caza, el cánido se ha ido extendiendo en los últimos años hacia el oeste, a Portugal, y también hacia el sur, a Salamanca, Ávila e incluso más allá del Sistema Central. “Empieza a haber problemas de ataques al ganado en Madrid y en Guadalajara, y cuanto más al sur bajen peor, porque van a estar menos acostumbradas las ganaderías a coexistir con el lobo y el conflicto irá en aumento”, vaticina Soto.

“Sería interesante que aclaren hasta dónde quieren que llegue el lobo, y qué interés hay en que España tenga un censo tan elevado de lobos cuando en otros países de Europa no hay tanto lobo ni por asomo, ni en Italia, ni en Francia, ni tan siquiera en Portugal con toda la protección que tiene”, se preguntan desde COAG en Sanabria y La Carballeda.

La caravana de ayer partía de Villardeciervos en dirección a Cional, donde viraban hacia Boya para coger la carretera ZA-912 que une Villardeciervos y Alcañices con la intención de tomar desde esta vía las pistas forestales que recorren la Sierra de la Culebra hasta Linarejos. En Linarejos tomaron la carretera ZA-P-2640 para regresar a Villardeciervos pasando por Pedroso de la Carballeda, Folgoso de la Carballeda, Sagallos, Codesal y Cional. La marcha fue debidamente comunicada por COAG a la Subdelegación del Gobierno en Zamora. Al celebrarse en coche se garantizaba el distanciamiento social que se exige por la pandemia.