La temida y arrasadora “avispilla del castaño” (Dryocosmus kuríphilus) ha llegado a Zamora para quedarse y su presencia amenaza de muerte a los castañares y a la castañicultura de Aliste y Sanabria. Los castañicultores temen que “estemos por desgracia, de no ponerse remedio, ante una catástrofe medioambiental y de producción de castañas”.

La Junta de Castilla y León, a través del Servicio Territorial de Medio Ambiente, cuyo responsable de plagas es el ingeniero Rubén Díaz Álvarez, asevera que actualmente las “problemáticas sanitarias más importantes del castaño en la provincia de Zamora son la avispilla y el chancro”.

Junta de Castilla y León, Diputación, Ayuntamientos, asociaciones y castañicultores asumen lo delicado de la situación y que la única solución pasa por la suelta del depredador Torymus sinensis para frenar la expansión de la avispilla.

Un ejemplar de Torymus sinensis. | Ch. S.

Un ejemplar de Torymus sinensis. | Ch. S.

Para Clara San Damián, delegada territorial de la Junta: “Zamora tiene entre sus grandes valores endógenos y medioambientales, de frutos del bosque, al castaño y las castañas, y apoyamos y seguiremos apoyando todas aquellas medidas que contribuyan a preservar el ecosistema donde la castañicultura es vital, a nivel medioambiental, pero también como un medio de vida para muchas familias que al plantar y cuidar sus castaños cuidan también nuestros bosques cultivando la biodiversidad”.

El estudio de datos obtenidos por el muestreo realizado por el técnico de la Oficina del Castaño de Alcañices y Lubián, y toda la información recogida por los agentes medioambientales y técnicos de medio ambiente, muestra elevadas densidades de avispilla del castaño en los términos de Hermisende, Lubián y Pías en Sanabria, donde son muy comunes castaños con una gran cantidad de agallas, y donde se espera una importante reducción de la producción de castañas ya para este mismo año 2021.

Su presencia se ha detectado también de manera dispersa en las partes occidentales de La Caballeda y Villardecievos.

En la comarca de Aliste se ha verificado la presencia de la avispilla del castaño en la mayor parte de los términos municipales, si bien en densidades bajas, a excepción de ciertos puntos donde la presencia es mucho mayor y preocupante, como es el caso de Viñas, uno de los pueblos más afectados, Rabanales, Santa Ana y San Juan del Rebollar.

En la Tierra de Alba llama mucho la atención el descubrimiento de agallas en el término de Carbajales, no habiendose sin embrago detectado en ninguno otra pueblo de la zona albarina y tabaresa.

La puesta de huevos, en verano

Los técnicos expertos en Medio Ambiente de la Junta recuerdan que los adultos (curiosamente solo hay hembras en esta especie) de la avispilla del castaño ponen los huevos en las yemas del castaño en los meses de verano. El desarrollo de la larva se produce en la yema dando lugar a la aparición de las agallas en la primavera siguiente, síntoma inequívoco de la presencia de la plaga. Hasta ese momento no hay síntomas visibles de la puesta de los huevos ni de la presencia de las larvas.

A lo largo de la primavera se van desarrollando las larvas provocando un aumento del tamaño de las agallas que se van endureciendo y tomando un color rojizo a medida que avanza el verano.

La avispilla roba al castaño la savia para su propio desarrollo, disminuyendo la producción de hojas y, por supuesto, de frutos del árbol. A mayor cantidad de avispilla, mayor daño al castaño, que puede provocar una reducción drástica de la producción de castañas y la pérdida importante de vigor del árbol. Los adultos emergen de las agallas a lo largo de los meses de julio y agosto.

Marcaje de un árbol tras soltar el torymus. | Ch. S.

El único método eficaz de lucha contra la avispilla del castaño es la introducción de su parasitoide, el Torymus sinensis, originario también de China, el cual está incluido desde finales de 2019 en el Registro de Medios de Defensa Fitosanitaria, por lo que está permitida su suelta.

Esta se realizará en los meses de abril y mayo para hacerla coincidir con un estado de inicio de brotación de los castaños, de tal modo que la la hembra de Torymus pueda penetrar la agalla de la avispilla dejando los huevos allí. Sus larvas se alimentan de las de la avispilla.

El objetivo ahora es conseguir asentar una población de Torymus sinensis que mantenga a raya a la población de avispilla del castaño de tal forma que sea posible mantener una producción de castaña importante.

Los primeros resultados tardarán en llegar

Se cree que los primeros resultados de control pueden tenerse a los 3 o 4 años de la primera suelta de Torymus, alcanzándose el óptimo control a los 6 o 7 años. Con el paso de los años la dispersión natural irá extendiendo el control teóricamente de forma exponencial. El radio de control puede aumentar a cuatro kilómetros en cinco años desde el punto inicial y a los diez en siete años.

La cronología del avance de la avispilla del castaño en la provincia de Zamora se inicia con su detección por primera vez en 2018 por el Servicio Territorial de Medio Ambiente en varios puntos de Hermisende. En 2019 se verifica la existencia en Hermisende, Pías y Lubián. Ese mismo año se detectó la llegada de plantas contaminadas a Tábara y Aliste, y desde Medio Ambiente se realizó una gran labor de investigación y destrucción de dichas plantas.

La Junta de Castilla y León inició las sueltas de Torymus en la provincia en Hermisende. En 2020 se ampliaron las sueltas a Hermisende, Lubian y Pías con la colaboración de la Mancomunidad de la Alta Sanabria.

Para este año 2021 se espera realizar sueltas de Torymus en la mayor parte de Sanabria y además se ampliará la suelta a los puntos de la comarca de Aliste, Villardecievos y Carbajales, con la colaboración de la Diputación de Zamora, Junta de Castilla y León, Mancomunidad de la Alta Sanabria y ayuntamientos

La avispilla del castaño se presenta a día de hoy como el organismo más dañino para los castaños europeos, pues reduce la producción e incluso llega a causar la muerte a los árboles. Es originaria de China y ataca exclusivamente a los árboles del genero Castanea. En España se detecto el primer foco en 2012 en Cataluña, desde donde se expandió al resto de la península ibérica.