La ermita de Nuestra Señora de las Angustias es una de las joyas del patrimonio artístico de Corrales del Vino, pero también motivo de discordia entre el Ayuntamiento y el Obispado de Zamora. El templo forma parte del listado de bienes inmatriculados por la Iglesia entre 1998 y 2015, que se ha dado a conocer esta última semana y que permitió que fuera inscrito a nombre de la parroquia de esta localidad en 2015. Desde entonces el Ayuntamiento ha iniciado una batalla legal para reclamar la titularidad de esta construcción, ubicada dentro de los terrenos del cementerio municipal.

“La ermita estaba en estado de ruina y nadie se había ocupado de ella hasta que el Ayuntamiento promueve una restauración a través del programa Arquimilenios que supuso una elevada inversión, de más de 800.000 euros”, según explica el alcalde de Corrales, Mario Castaño.

Esas obras, que devolvieron a este edificio del siglo XVIII a su esplendor, se realizaron en varias fases desde 2009, pero con anterioridad “el Ayuntamiento siempre ha costeado los gastos de mantenimiento y la gente del pueblo siempre ha colaborado con trabajos de albañilería a prestación personal e incluso con colectas”, remarca el regidor municipal.

Apertura de un expediente de investigación aprobado en Pleno

El tira y afloja entre Ayuntamiento y Obispado se remonta a mayo de 2014, cuando la corporación municipal aprueba en pleno iniciar un expediente de investigación sobre la titularidad de la ermita ante la petición de la Codradía del Santo Entierro corralino para realizar determinados actos. Este expediente, comunicado al Obispado entre otros organismos, concluye que la propiedad corresponde al Ayuntamiento teniendo en cuenta un documento de 1959, en el que el propio párroco niega que haya constancia de la titularidad del templo a favor de la Iglesia, aunque sí del contenido (alhajas y oficios). También hay otro documento, en este caso de 2002, en el que el Obispado tampoco asume la titularidad sobre el templo, según la versión municipal.

Sin embargo, “mientras realizábamos esta tramitación nos encontramos con que el Obispado, por la puerta de atrás, registra la propiedad de la ermita a nombre de la parroquia”. El enfrentamiento entre ambas partes iniciado desde entonces ha generado situaciones rocambolescas, como el cambio de cerraduras. Algo que se produce tras una sentencia del Contencioso Administrativo. “El párroco consideró que esa sentencia le daba la razón y fue cuando cambió la cerradura de la ermita, algo que denunciamos a la Guardia Civil y la cerradura fue restituida”, rememora Castaño. En este sentido recalca que “lo que nunca se ha discutido es el uso de la ermita, que siempre ha dependido del Ayuntamiento, nosotros siempre hemos tenido las llaves y nos hemos encargado de la limpieza”.

La versión del Obispado

Por su lado, fuentes oficiales del Obispado expresan que “por respeto al proceso judicial y los agentes implicados, no se realizarán declaraciones al respecto. Ya hay una sentencia favorable a la parroquia del contencioso administrativo. Y en breve se conocerá la sentencia judicial. Esto obliga al Obispado a tomar una posición de prudencia y respeto”.

La última palabra la tendrá el juzgado número 3 de Zamora, que hace tan solo 15 días celebró una vista para tomar declaración a ambas partes y dictará sentencia en próximas fechas. Junto a la ermita de Las Angustias de Corrales del Vino, la Iglesia ha inmatriculado un total de 1.613 propiedades en la provincia de Zamora en el registro, de las cuales la mayor parte, 1.469 tienen como título un certificado eclesiástico (es decir, la propia Iglesia extendió el documento con el que justificó su propiedad sobre el inmueble) y solo 144 de otro tipo (títulos distintos a los que podía elaborar la propia curia). El listado ha sido enviado por el Gobierno de España a las Cortes y en él figuran bienes registrados tanto por la Diócesis de Zamora, la de Astorga y a nombre de las propias parroquias.