La Laguna de Peces fue ayer el escenario invernal elegido por cientos de zamoranos para disfrutar de unas horas de sol, con temperaturas por encima de los 9 grados en positivo y pistas naturales con las secuelas de la última nevada, más que suficientes para pasar una jornada dominical entretenida. Tan entretenida, que ni Winnie the Pooh quiso quedarse en casa ante semejante plan en las cumbres de la provincia.

Entre los visitantes más madrugadores, dos miembros de la asociación de la Montañera de Zamora comenzaron una ruta de raquetas de nieve, de 12 kilómetros por el parque Natural desde la Laguna de Peces, a la Laguna de Yeguas y a Tres Burros, para regresar por el camino de Trevinca. Conocedores de un terreno que pisan –asiduos a la montaña desde hace más de dos décadas- evaluaban la nieve que esta vez ha aguantado por las heladas. “Hubo otra nevada anterior pero se derritió”, comentaban. Por el camino marcado se podía andar bien porque estaba bastante pisado y compactado, salirse de la ruta era arriesgarse a hundirse. En el trayecto se cruzaron con algún grupo con esquíes. Poco antes de la una de la tarde, cuando los dos montañeros culminaban el regreso al alto de Peces, comenzaba un ligero viento.

Un viento que no hacía mella en la pista natural de trineos sobre la laguna helada de Peces. La niebla y la cencellada en Benavente, y los tres grados bajo cero para empezar la mañana, animaron a África Ares y José Villar a pasear por la laguna con su mascota. “En Sanabria se está bien en las cuatro estaciones” reconoce esta pareja benaventana.

Al pasar por Tábara –cinco grados bajo cero, niebla y frío todavía a las once de la mañana- hacía dudar a una familia zamorana de “si el día está así no subimos”. Y la subida fue espectacular. San Martín de Castañeda recibía con 14 grados de temperatura a sus más fieles visitantes, 16 grados en el otro San Martín –de Terroso-.

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El sol de la Laguna de Peces de Sanabria: refugio del frío y la niebla

La temperatura fue decreciendo hasta el kilómetro 16 de la carretera, pero se quedó en unos generosos 9 grados. Bien abrigada la pequeña Alejandra, junto a su madre, modelaba un muñeco de nieve, con nariz de zanahoria incluida, mientras su hermano Martín disfrutaba con su padre en los descensos con el trineo. Con niños de corta edad, en general las familias se recogen más pronto, reconoce la madre de la pequeña Alejandra, que sigue poniendo la nariz al muñeco.

Gustavo Andrés Martín y su hija Chiara Andrés Román disfrutan con los montones de nieve, pertrechados de guantes, mientras los mayores de la familia se deslizan por la ladera. Esta familia pasa el fin de semana en la comarca, con visita incluida al Centro del Lobo. Los niños disfrutan y los mayores “desconectamos de toda la semana”. El fin de semana, con restricción horaria incluida, ha sido ideal por el tiempo y el sol que entre la cencellada “se echa de menos”.

Para Gustavo el problema es precisamente que no ha habido margen para hacer cambios desde que se anunció el toque de queda a las ocho de la noche, en la Comunidad, cuando ya tenían hechas las reservas –son dos familias las que han compartido este fin de semana- “y los cambios son de un día para otro y al menos deberían dar un margen de 48 horas para poder hacer los cambios necesarios”.

Varias personas se deslizan con trineos en las inmediaciones de la Laguna de Peces. | Araceli Saavedra

“Ya estoy cansado” reconoce un joven que se desliza desde la ladera contraria intentando acelerar el trineo en una placa de hielo visible. Por la montaña, un par de ciclistas aprovechan el camino desde el alto a la laguna para mantener el equilibrio.

A este disfrute de la nieve no faltaron sanabreses, así, una familia conocida de San Martín de Castañeda disfrutó una rato de la nieve que era poca pero “gracias a que ha helado” se ha mantenido un fin de semana más. En esta ocasión subieron el pequeño cachorro que se está acostumbrando a llevar correa.

Las mascotas tienen un capítulo aparte en su encuentro con la nieve. Hasta las mascotas de trapo disfrutaron ayer del paisaje y del calor porque la diferencia de temperatura con las tierras bajas de la provincia era de casi 20 grados, en el peor de los casos.