La Raya de España y Portugal vivió ayer la víspera de Reyes más atípica de su historia. Sol, nieve y frío congelaron las ilusiones: los Magos de Oriente no pudieron recorrer las calles y plazas alistanas más vacías que nunca, frías y desiertas, donde los niños y niñas brillaron por su ausencia. Melchor, Gaspar y Baltasar sólo llegaron al municipio de Alcañices y fueron repartiendo sus regalos pueblo a pueblo, casa por casa, extremando todas las medidas sanitarias y de distanciamiento social.

Sus Majestades atienden a los pequeños por la ventana. | Ch. S.

Los rapaces, por desgracia, son ya un sector de la población alistana en muy grave peligro de extinción y estas navidades el problema se acentúo al no poder regresar los hijos de los emigrantes a pasar las fiestas con sus abuelos a causa de la crisis sanitaria global.

A excepción de los colegios comarcales de Alcañices y Fonfría, solamente quedan ya tres pueblos con escuelas abiertas: San Juan del Rebollar, San Vitero y Sarracín, poco bagaje para unas tierras alistanas que en la década de los sesenta superaba las 100 aulas.

Los Magos llegan a Aliste. | Ch. S.

Más abuelos que nietos

Alcañices (Vivinera, Santa Ana y Alcorcillo) con 1.065 habitantes es el único municipio alistano que mantiene una población infantil relativamente estable, dentro de la preocupante y grave situación de despoblación rural, con 62 niños menores de diez años y 21 más hasta los quince. Muy pocos nietos (83), para un mar de abuelos: 365 personas de la tercera edad. En Viñas (San Blas, Vega de Nuez y Robas) con 167 vecinos solamente hay 7 niños frente a 85 jubilados. En municipios como Gallegos del Río con 466 habitantes sólo hay 6 niños frente a 274 jubilados.

Melchor, Gaspar y Baltasar durante su recorrido por el municipio de Alcañices, como Alcorcillo. | Ch. S.

En el Ayuntamiento de Trabazos (Nuez, San Martín del Pedroso, Villarino tras la Sierra y Latedo) los concejales han sido los encargados de llevar los juguetes donados a los niños empadronados. Lo mismo ha sucedido en Rabanales (Matellanes Mellanes, Ufones, Fradelos y Grisuela) donde el Ayuntamiento ha optado por regalos culturales para involucrar a los más pequeños en la lectura y regalos corporativos para animar al juego conjunto y natural. En Fonfría (Castro, Bermillo de Alba, Brandilanes, Moveros, Fornillos, Ceadea y Arcillera) han recibido libros, mecanos de madera de psicomotricidad y manualidades.

La mayoría de los ayuntamientos han optado por la suspensión de todos los actos, cabalgatas y regalos, para evitar correr riesgos: “Una gran mayoría de la población, nuestros padres y abuelos son personas de la tercera edad y de alto riesgo y un brote generalizado de Covid-19 podría convertirse en una auténtica tragedia y acabar con más de un pueblo. La salud ahora es lo primero y una vez que pase esta pesadilla del coronavirus los niños recibirán sus regalos”.

Entrega de regalos a una niña en Alcañices. | Ch. S.

Lo que muchos desconocen es que alistanos y alistanas fueron los primeros en montar un árbol de Navidad en España, hace ahora ya 150 años, en uno de los entonces más históricos edificios de Madrid: el Palacio de Alcañices ubicado en el solar que luego ocuparía el Banco de España.

La historia tiene como artífice a José Osorio y Silva (nacido en Madrid el 4 de abril de 1825 y fallecido el 30 de diciembre de 1909). “Grande de España” y XVII marqués de Alcañices, de ahí que se le conociera como “Pepe Alcañices” el cual tenía entre sus más fieles sirvientes y de toda confianza a hombres y mujeres de su tierra.

De hecho, él fue quien invitó y se llevó a Madrid a un grupo de alistanos y alistanas y carbajalinos y carbajalinas a la boda del rey Alfonso XII con María de las Mercedes ataviados con los trajes alistanos. Él fue el alma de la “Restauración Borbónica” y además alcalde de Madrid (16 d octubre de 1856 al 6 de octubre de 1865), presidente de la Diputación de Madrid (18 de diciembre de 1861 al 30 de mayo de 1863) y Jefe Superior del Palacio Real de Alfonso XII entre los años 1875 y 1885.

Pepe Alcañices se casó en 1869 con la princesa rusa Sofía Sergeïevna Troubetzkoy nacida en Moscú el 25 de marzo de 1838, hija de Carlota de Prusia y el príncipe Sergei Troubetzkoy.

Tras la boda, en la Navidad de 1870 Sofía, ya convertida en el alma y corazón de la alta sociedad madrileña, decidió instaurar en el lujoso Palacio de Alcañices la tradición del “Árbol Navidad” para sorpresa de su marido y de sus sirvientes alistanos. Al final la templanza de Pepe Alcañices atemperó los ánimos y permitía llegar a un acuerdo salomónico: en una parte se montaba el Belén Navideño al estilo alistano y en la otra el Árbol de Navidad poniendo los alistanos y alistanas el trabajo y la princesa reconvertida en Marquesa de Alcañices consejos y las ideas. traídas de la lejana rusia.