El Pego. Un monumento con las seis grandes letras que dan nombre al pueblo, a los pies del escudo, recibe a vecinos y visitantes en este municipio de la comarca de La Guareña. En el reverso, la estampa de un quinto, de espaldas, vestido con la tradicional capa y a lomos de un caballo que recita las relaciones al gallo.

Es la tradición más emblemática del pueblo, inmortalizada en la majestuosa construcción que preside el acceso principal, en la carretera de Zamora. “El lugar perfecto porque es donde se corre el gallo y es nuestro mejor homenaje, no solo a los quintos sino a toda la fiesta en sí, a las personas que se encargan de hacer las relaciones, los caballos, todo el conjunto” explica el alcalde, Eduardo Aparicio.

La construcción ya forma parte de la historia de un pueblo guardián de su festividad más señera, la carrera del gallo. “Las mozas engalanadas, relinchar de los caballos, el Día de las Candelas, los Quintos corren el gallo”. Así reza la primera de las tres coplas grabadas en el mosaico y escritas por Estela Santarén que pretenden recoger “el sentido de la fiesta más bonita del pueblo. Los versos resumen a la perfección lo que siente un niño o una niña de mediana edad cuando se acerca el día de correr el gallo. Es una sensación que hemos sentido todos y la sentirán los futuros quintos” explica el alcalde de El Pego.

Por eso la elección de este lugar, visible y simbólico, para que toda persona que llegue al pueblo se encuentre con el monumento, donde a buen seguro ya se han inmortalizado fotos y “selfies” para el recuerdo.

Reverso dedicado a los quintos y la fiesta del gallo. | Nico Rodríguez

La “cara” de la obra representa el escudo elaborado hace unos dos años y aprobado por los vecinos, que tiene como símbolo principal la fuente del caño que está junto a la iglesia, las espigas como pueblos cerealista, las uvas por su tradición vitivinícola y la cruz de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de los caballeros templarios, a la que perteneció El Pego como otros pueblos de la comarca de La Guareña.

La construcción tiene 5 metros de altura desde la base hasta arriba y una anchura 3,50. Está elaborado todo en hormigón macizo forrado con ladrillo macizo de cara vista y mosaicos de azulejos . Las letras de El Pego miden 1,20 de altura.

Un monumento que a partir de ahora presidirá la tradicional carrera del gallo, aunque no será hasta febrero de 2022 , el fin de semana más cercano al 2 de febrero que es cuando se celebran las Candelas. La crisis sanitaria no aconsejaba la fiesta, pero a ello se suma que solo hay dos quintas para correr el gallo este año, Alma García Aparicio y Noelia Noreña Hernández. Las dos jóvenes se juntarán con los quintos del año que viene, que serán cinco o seis, reuniendo para 2022 unos 7 u 8 jóvenes entre las quintadas, casi una proeza en estos tiempos tan faltos de savia nueva, y muy especialmente en el mundo rural.

Será el momento de renovar una tradición arraigada y ya visiblemente perenne en El Pego gracias al monumento erigido por el Ayuntamiento. “Este jinete galante, hoy le dice al mundo entero, que no hay orgullo más grande que ser un Quinto en El Pego”. Reza otra de las coplas.