Cañizal vuelve a iluminar sus plazas por Navidad. Al llamativo árbol de botellas de plástico elaborado el año pasado y que se ha colocado de nuevo en la Plaza Mayor, se suma estas fiestas un no menos singular muñeco de nieve creado con el mismo material.

Más de dos mil botellas de plástico arman la enorme figura, de unos seis metros de alto, laboriosamente creada por un grupo de vecinos de Cañizal, entre los que se encuentra su alcalde, Rubén Sierra Herrero. Se suman Cristina Miguel Coco, Silvia García Sánchez, Fátima Sánchez Fernández, Mati Sáez Junqueras, María Vicente Castro, Miguel Ángel González Rodríguez, Héctor Araujo Macías, Carmen Sánchez González, Paula Moreno Sánchez y Sara Herrero Maíllo. Además destaca la colaboración del Ayuntamiento de Villaescusa, aportando botellas de plástico para poder completar el muñeco de nieve.

La maestría que armó un muñeco de nieve

La maestría que armó un muñeco de nieve

Las dos piezas en plena elaboración. | Cedida

Las dos piezas en plena elaboración. | Cedida

La maestría que armó un muñeco de nieve

La maestría que armó un muñeco de nieve

Aunque la idea se cocinó las pasadas navidades tras el éxito del árbol y un pequeño muñeco al lado, los “artesanos” se pusieron manos a la obra el pasado mes de octubre para elaborar una figura más grande. Empezaron a recoger botellas, cientos de envases que conforman dos grandes bolas, la del cuerpo y la cabeza del muñeco. Los envases de plástico se han ido ensamblando mediante grapas cubriendo las dos estructuras circulares. Toda una obra de arte que ya preside la Plaza del Palacio de Cañizal y toma vida por la noche cuando se enciente con una vistosa iluminación. El muñeco de nieve se completa con el árbol de Navidad rescatado del año pasado.

El Ayuntamiento pretende ir aumentando las piezas para que cada Navidad el pueblo brille con luz propia mediante una iniciativa que a la vez quiere crear conciencia sobre el uso responsable del plástico y su necesario reciclaje. Los más pequeños gustan de jugar junto a las gigantescas figuras y hasta se hicieron una foto el último día de clase. Un recuerdo muy especial en esta Navidad de pandemia.