Una formadora de Cruz Roja enseña a relizar la reanimación en el curso. | J. V.

Siete vecinos de Venialbo, entre ellos el propio alcalde, están preparados para utilizar los dos desfibriladores que se han instalado en el pueblo con el fin de atender situaciones de emergencia de personas que presenten un problema cardiaco. Esas siete personas han recibido un curso de primeros auxilios y formación sobre el uso del desfibrilador –un aparato que restablece el ritmo cardiaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica– que ha sido impartido por personal de Cruz Roja.

El curso está financiado por la Diputación Provincial, promotora del proyecto que pretende conseguir una provincia cardioprotegida, en el que participa Cruz Roja con sus formadores. La iniciativa consiste en ofrecer cursos de formación en los municipios para la reanimación cardiopulmonar y para el uso del desfibrilador, aparatos que se instalarán en los pueblos para su uso en caso de emergencia.

Venialbo cuenta con dos desfibriladores, uno adquirido por el propio Ayuntamiento y el otro donado por la Diputación una vez que se ha impartido el curso. Los aparatos se han instalado en el hall del consultorio y del CEMI (Centro Municipal Integrado) donde se encuentra el comedor social. “Hemos buscado las ubicaciones más idóneas, en dos puntos alejados del pueblo para que estén lo más a mano posible de distintas zonas” explica el alcalde de Venialbo, Jesús Vara. La idea es organizar nuevos cursos de formación en el caso de que salgan personas para apuntarse y que también aprenda el uso del desfibrilador.

Diputación y Cruz Roja han ofrecido esta formación en 34 pueblos en una primera gracias a la inversión de 100.000 euros realizada por la institución provincial. La idea es continuar financiando esta formación y aparatos para otro pueblos de la provincia.