El matadero de pichones de Manganeses de la Lampreana iniciará su actividad antes del 15 de enero, según calculan los socios de la recién constituida Cooperativa de Pichones de Castilla y León, creada para asumir la gestión de esta industria que lleva cerrada más de cinco años.

Los fundadores, que firmaron la constitución de la empresa el 31 de julio en Castroverde de Campos preveían comenzar la actividad a lo largo de este otoño, pero el registro de los estatutos se ha demorado por cuestiones ajenas a la empresa que ya se han resuelto.

En estos momentos la cooperativa cuenta con seis socios, entre ellos tres avicultores –uno de los cuales es el propietario de las instalaciones del matadero–, un restaurador especializado en la carne de pichón –Luis Alberto Lera, de Castroverde–, una empresaria del sector turístico de Villarrín de Campos y una empresa del sector financiero radicada en Valladolid.

Además, hay al menos dos personas más en criar pichones, según adelanta la gerente de la cooperativa, Patricia García Gómez. La empresa está dispuesta a proporcionar formación a nuevos ganaderos y a encontrarles un palomar en Tierra de Campos para que puedan comenzar sus explotaciones, siguiendo el modelo de los “espacios test agrario” que funcionan en Francia.

La iniciativa servirá, por tanto, para volver a dotar de una utilidad a los palomares, contribuyendo de esta manera a la conservación de un elemento arquitectónico que está considerado como el emblema de la comarca de Tierra de Campos. Estas construcciones de tapial abundaban en todos los pueblos de la zona para el consumo doméstico de pichones, pero la despoblación y el cambio en las costumbres llevó a muchos de los palomares al abandono a lo largo del siglo XX, y en bastantes casos acabaron en ruinas.