Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

16 de noviembre, San Alfonso de Zamora

Protesto ante su estatua en Zamora

Estatua de San Alfonso de Zamora.

Estatua de San Alfonso de Zamora.

TOMÁS OSORIO BURÓN

Quiero empezar diciendo que conozco bien el tema sobre el que voy a escribir. Era yo párroco de Villalpando cuando:

–En 1986 la película “La Misión” recibió el primer premio en el festival de Cannes. Un jesuita me dijo: “La película está rodada en las Reducciones, misiones jesuíticas del Paraguay; esas Reducciones fueron fundadas por un jesuita nacido en Villalpando, Diego de Torres Bollo”. No lo sabíamos. El historiador villalpandino L. Calvo Lozano sólo habla de Diego de Torres Bollo como escritor, en cuatro línea.

–En 1988 el Ayuntamiento y la Parroquia de Villalpando organizamos un gran homenaje a Diego de Torres Bollo, con motivo de los 350 años de su muerte. Conferencia, dedicación de una plaza, pase de la película cuatro días, artículos, retrato de Diego de Torres Bollo…

–En 1996 nació el “coro Diego de Torres Bollo”, que sigue cantando.

–En 2009 celebramos los 400 años de la fundación de las Reducciones por Diego de Torres Bollo con conferencia, concierto, pase de la película…

–En 2014 presentamos en Villalpando el libro “Las Reducciones jesuíticas del Paraguay”, de Juan Díaz Risco.

–En 2015 presentamos en Villalpando el libro “Diego de Torres Bollo, fundador de las Reducciones del Paraguay”, del mismo autor.

“Reducción” era concentrar voluntariamente a los indios, dispersos por la selva, en poblados o comunidades para evangelizarlos.

Las Reducciones ocuparon un territorio como media España, a caballo hoy sobre Paraguay, Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil… Los indios de las Reducciones se gobernaban a sí mismos, formando una especie de Estado autónomo, dentro del Imperio Español. La estancia permanente en las Reducciones estaba prohibida al hombre blanco (españoles, portugueses, etc.), excepto a los misioneros. Llegó a haber 30 poblaciones, con una media de 5.000 habitantes por población, aunque algunas llegaron a tener cerca de 10.000 habitantes. La propiedad era mixta: individual y colectiva (comunismo cristiano voluntario). Se llegó a un alto nivel de desarrollo espiritual, cultural y social. Las Reducciones duraron 158 años, hasta la expulsión de los jesuitas por Carlos III.

San Alfonso misionero

A estas Misiones-Reducciones jesuíticas del Paraguay fue destinado el joven jesuita zamorano Alfonso Rodríguez Olmedo, llamado también Alfonso de Zamora (1598). El 15 de noviembre de 1628 fue martirizado allí, y canonizado por San Juan Pablo II en 1988. En 1998 Zamora le dedicó una estatua (de Ricardo Flecha), instalada en el parque de Las Viñas y trasladada en 2013 a la plaza del seminario.

A los pies de la estatua hay una placa de bronce que dice: “San Alfonso de Zamora, S.J. primer santo mártir de América. Dedicó su vida a los más pobres del Tercer Mundo. Misiones del Paraguay 1628. La ciudad de Zamora a su santo mártir 1598-1998”.

Yo protesto…

Yo protesto hoy por eso que dice la placa: “Dedicó su vida a los más pobres del Tercer Mundo”. Mentira: Él no fue miembro de una ONG pro pobres, ni oyó hablar jamás de los “más pobres” o del “Tercer Mundo” de allá. Él fue a América como “misionero”, principalmente a evangelizar a los indios, según el mandato de Jesucristo: “Id al mundo entero y predicad el evangelio a toda la creación”.

Las instrucciones del fundador de las Reducciones, Diego de Torres Bollo, lo dejan bien claro.

Hace años yo asistí a una convivencia del Movimiento de los Focolares. Un día nos pusieron un video en un salón. Junto a mí estaba sentada una persona africana, de raza negra. El video hablaba cada poco del “Tercer Mundo”, llamando así a esos países. La persona africana protestaba a media voz cada vez que salían las palabras “Tercer Mundo”, pronunciadas en el “Primer Mundo” con sentido paternalista, de superioridad y prepotencia.

A partir de ese momento yo nunca volví a usar la expresión “Tercer Mundo” ni en homilías ni en artículos. Hoy cada vez se usa menos. Es humillante para tantos ciudadanos del… Es humillante que esté en esa placa de San Alfonso de Zamora, llamando “Tercer Mundo” a lo que Voltaire llamó “la civilización del Paraguay, debida únicamente a los jesuitas españoles, parece ser en cierto modo el triunfo de la Humanidad”.

Tracking Pixel Contents