“Trabajas todo el año para producir alimento bueno para que una noche venga el lobo y te machaque. Encima ha llegado en el peor momento, con las ovejas preñadas para parir en una semana; se las nota estresadas, ya hay abortos y cuando la oveja aborta queda tocada, no da la leche que tiene que dar. Dentro de un mes sabremos las consecuencias reales del ataque. Parece mentira que un animal pueda prepararla tan gorda y todo porque la Administración se empeña en no controlarlo”.

Para Felipe Luis Codesal, joven ganadero de Almendra del Pan y miembro de la directiva de la Unión de Pequeño Agricultores (UPA), lo de menos son las once ovejas con sus crías que ya son historia. “Lo peor viene ahora”, advierte mientras trabaja en la nave junto a su madre, Visi Codesal, y su hermano Rubén. Toda la familia, junto al padre, Felipe Luis, saca adelante una explotación agrícola y de ganadería extensiva con 1.300 ovejas de razas autóctonas churra y castellana de producción de leche y de lechazo de la IGP Lechazo Castilla y León. La “crème de la crème”, una carne codiciada por los mejores paladares que se ha ganado el sello de calidad gracias al esmero de los productores.

La ganadera Visi Codesal en su explotación de ovino de Almendra del Pan José Luis Fernández

Así lo defiende Visi Codesal, en sus años más jóvenes auxiliar de Enfermería, y ahora auténtica matriarca de esta sociedad cooperativa de ovino que con sus 62 años despliega una energía apabullante. Lo mismo pastorea con las ovejas que ordeña o atiende los partos durante jornadas de 24 horas sin dormir. “Yo no era muy partidaria de decir nada en la prensa porque, para qué. Pero como dice mi hijo, si no salen estas averías que nos prepara el lobo parece que no existen y los de arriba tan contentos”.

Entregada por completo a sus ovejas, la ganadera se rebela contra los daños del depredador; “los animales salvajes que coman toda la bichería que hay por el campo, pero que no nos destrocen una explotación que sacamos adelante con tanto trabajo. Al final quieren que todo esto sea un montisco para que vengan cuatro con sus cochazos a ver qué hay por ahí. Quieren que vivan bien los lobos, los ciervos y los buitres. Pero si los tienen muertos de hambre; no te permiten dejar a los animales que se nos mueren por el campo como se ha hecho toda la vida, entonces a dónde van a ir los lobos, pues a por estas pobres ovejas indefensas” se desahoga. “Tal y como legislan, desde un despacho y sin tener ni idea de la realidad, da que pensar si no habrá una trama para acabar con esto” interviene su hijo Rubén.

Felipe Luis Codesal habla por teléfono y detrás un carretillo con una oveja muerta tras un ataque de lobo José Luis Fernández

Tres días después del ataque del lobo los ánimos aún están calientes. “Los daños no cesan. Ayer (por el domingo), una oveja abortó, otra se murió y esta mañana otra” relata Felipe Luis mientras muestra el carretillo donde ha depositado los nuevos cadáveres para que vengan a recogerlos. “Hemos hecho lo que hemos podido, las heridas las hemos curado, pero el lobo tiene una mordedura que la infecta de una manera que no hay nada que lo cure” cuenta este joven productor.

La madrugada que se produjo el ataque había 870 ovejas preñadas aprovechando el rastrojo y las espigas que aún quedaban en la tierra. Pero el ataque obligó a adelantar la vuelta a la nave y allí esperan la parición que comenzará fuerte a partir del día 15.

Estos ganaderos cuentan con perros, once mastines leoneses puros, pero Felipe Luis no cree que sea la solución. “La noche del ataque igual no mató tantas el lobo porque los perros los asustaron y se marcharon, no se sabe. Pero si te vienen unos cuantos lobos, unos entretienen a los mastines y otros la preparan” razona el ganadero. “De todas formas el lobo llevaba varios días inspeccionando, sabiendo a lo que iba, hasta que vio la oportunidad y entró”.

Su cooperativa fue la que el año pasado entregó más lechazo IGP de la provincia

Los perros son un quebradero de cabeza añadido para los ganaderos. “Es complicado porque tenemos las carreteras cerca y si pasa un coche por la noche y se cruza ya tienes un problema, además ahora anda la gente a las setas por el campo. Si los dejas sueltos mal porque pude haber u accidente o muerden a alguien y si los dejas atados mal para nosotros”.

Trabajando con las ovejas en la nave ganadera de Almendra del Pan José Luis Fernández

A las complicaciones domésticas a las que se enfrenta el sector ovino se suma el sombrío panorama que dibuja la pandemia en la época más fuerte para el lechazo como son las fiestas navideñas. El estado de alarma de la primavera, que cerró la cadena hostelera ya fue un revés duro para los ganaderos de ovino. “Pasamos muchos aprietos porque no nos sacaban los corderos y la leche estuvimos a punto. Nosotros casi tuvimos que tirar por el desagüe seis mil litros porque el lechero que nos recoge llegó un momento que se le acumulaban los quesos en las cámaras y no podía producir más porque no tenía donde guardarlos. Al final abrieron de nuevo y fuimos saliendo, parecía que se iba recuperando el mercado poco a poco y ahora viene este nuevo golpe”.

“Al final quieren que todo esto sea un montisco para que vengan cuatro con los cochazos”

La virulencia de la segunda oleada de la pandemia amenaza de nuevo. “Las navidades son el boom del lechazo, sobre todo este de la IGP se vende mucho para restaurantes, tiene mucho prestigio porque los criamos con todo el mimo, con leche de la madre. Cuesta mucho sacarlo adelante y es una pena que no te paguen todo ese esfuerzo. Veremos a ver lo que hacemos” reflexiona Felipe Luis.

Ovejas en la explotación de Almendra del Pan José Luis Fernández

El temor y la incertidumbre están ahí. El canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) de nuevo cerrado en Castilla y León y otras comunidades españolas, y las restricciones impone el COVID 19 no auguran grandes cenas navideñas y se teme una caída del consumo que eche por la borda la campaña.

“Si no se va a poder comer fuera ni cenar, por lo menos que la gente compre lechazo de nuestra tierra en las carnicerías” pide este ganadero, cuya cooperativa familiar asentada en Almendra del Pan fue el año pasado la que entregó más lechazo de IGP de Zamora.

En la primavera estuvimos a punto de tirar por el desagüe seis mil litros de leche

Pase lo que pase con el virus, el ganado no espera y en esta explotación el trabajo sigue al ritmo de siempre. Preparados para el afanoso y a la vez esperanzador periodo de las pariciones, con el ánimo de que los lechazos puedan salir al mercado y a un precio justo.