Hacía tiempo que Tomás Riesco y Mirelka Rivera exploraban “un cambio fuerte de ambiente”. Nacidos en Puerto Rico, después de 9 años viviendo en Miami pensaron que era el momento de dar el salto a Europa. “Nos gustaba mucho la manera de vivir y la cultura en sí”. El destino inicial fue Madrid, donde Tomás trabajaba como informático, aunque eran frecuentes las escapadas al pueblo de su padre, escenario de sus vacaciones cuando era niño. Guarrate era un refugio ideal lejos de la mundanal gran ciudad donde siempre ha vivido la pareja, primero en la costa sureste de Estados Unidos (Miami), a siete mil kilómetros de distancia, y después en la inmensidad de un Madrid que se les hizo grande.

“Sabíamos que en el pueblo era difícil quedarse porque más allá de la agricultura aquí era complicado progresar, por eso permanecimos más tiempo en Madrid pero echábamos de menos esto. En cuanto pudimos estabilizarnos y mi esposo arregló lo del trabajo ya vimos la posibilidad de venirnos; ahora, con la pandemia, el teletrabajo desde casa nos permite quedarnos aquí y estamos felices”.

“Habíamos venido mucho pero en plan de visitar a la familia, en vacaciones. Ahora ya somos unos vecinos más” cuenta Mirelka también desde su condición de nueva emprendedora. Porque además de asentarse en la casa familiar, donde Tomás teletrabaja sin necesidad de desplazarse a Madrid, ella acaba de abrir un pequeño negocio de estética. “Ha sido siempre mi ocupación cuando estaba en Miami y pensé, por qué no intentarlo aquí y dar un servicio a las señoras que no les obligue a desplazarse”.

Antes de dar ese paso Tomás y Mirelka adaptaron su vida la nueva realidad de un pueblo que con sus aproximadamente 330 habitantes, disfruta de un envidiable dinamismo gracias al empuje de la ganadería. Eso ha favorecido el asentamiento de matrimonios jóvenes y, consecuentemente, la vitalidad de la escuela con 16 alumnos entre los cuales se encuentran Rodrigo, de 7 años, y Luna de 4.

Para los niños ha sido la mejor decisión. La libertad con la que se manejan, el estilo de vida, salir, corretear por las calles, la seguridad, sin horarios. Es un ambiente muy saludable y ellos se han adaptado muy bien

“Para los niños ha sido la mejor decisión. La libertad con la que se manejan, el estilo de vida, salir, corretear por las calles, la seguridad, sin horarios. Es un ambiente muy saludable y ellos se han adaptado muy bien”, cuenta su madre, encantada con la decisión que han tomado y con la hospitalidad mostrada por sus vecinos.

Hemos venido para quedarnos. Cuando se da un cambio tan drástico es porque lo has pensado mucho, no sé si seríamos capaces de adaptarnos de nuevo a la vida rápida y el estrés, del trabajo a casa y de casa al trabajo. Aquí sabemos lo que es el tiempo, disfrutar de la familia. Así se llevan mejor las cosas” cuenta Mirelka, más protagonista de este relato, pues su marido teletrabaja durante toda la mañana.

La familia Tomás Riesco, Mirelka Rivera e hijos por una calle de Guarrate José Luis Fernández

Ella empieza a dar pasos como nueva emprendedora rural, con su pequeño negocio de estética que ha abierto en la antigua panadería. Lleva un mes y el balance es bueno, siempre intentando adaptarse a la disponibilidad de sus clientas. “Aunque soy madre de dos niños, aquí dispongo de tiempo y este ha sido mi trabajo, ya lo tenía en Estados Unidos y me apetecía montarlo aquí. Más en un pueblo tan pequeño, donde las señoras tienen que desplazarse para poder hacerse este servicio. Todas nos merecemos tener un poco de lo que nos gusta”, expresa Mirelka sin perder la sonrisa. “Trato de estar siempre que me llaman y, si no, aquí es fácil adaptarnos unas a otras”.

Es una característica de esta nueva vida en el pueblo, lejos de los atropellos de la gran ciudad.

Tomás, Mirelka, Luna y Rodrigo son nuevos pobladores, agua bendita para un mundo rural que parece despertar de su agonía de la mano de parejas jóvenes, en muchos casos vinculadas a los pueblos por sus familias.

El paso dado por estos nuevos pobladores no es único, aunque lo que hasta hace nada era una rareza hoy se ha transformado en un tímido goteo de personas o familias que optan por el pueblo para su proyecto de vida.

“Como en muchos pueblos aquí también tenemos un importante porcentaje de población mayor, así que la llegada de vecinos jóvenes es bienvenida. Desde el Ayuntamiento estamos encantados y apoyamos estas iniciativas en la medida de nuestras posibilidades, que no son muchas” reconoce el alcalde de Guarrate, Rafael Sánchez Riesco.

Un hecho que confirma esa mirada hacia los pueblos es el dinamismo del mercado inmobiliario. En Guarrate se han vendido casas que durante años han permanecido sin ninguna expectativa y en otros casos se han alquilado. En el Ayuntamiento de Guarrate se reciben, especialmente durante la pandemia, llamadas pidiendo información sobre viviendas en venta o alquilar. “Es un mercado que se ha reactivado bastante y desde el Ayuntamiento apostamos por medidas que favorezcan el asentamiento de población”. Rafael Sánchez se muestra especialmente satisfecho con la implantación de la red wifi gratuita de alta velocidad en espacios públicos del pueblo. Porque todo suma.