“El lobo estaría en este tipo de carnívoros que podrían ser o posibles o probables reservorios de coronavirus, pero en ningún caso se ha podido demostrar” expresa el doctor en Veterinaria de la Universidad de León, Elías Fernando Rodríguez Ferri, que apuesta por “mantener una alerta permanente” sobre un tipo de enfermedades que pueden derivar “en brotes pandémicos que luego son muy difíciles de controlar”.

El mundo de los coronavirus es muy conocido entre los animales porque prácticamente de alrededor de 40 especies, a excepción de siete, el resto se dan en animales, y son importantes en aves, cerdos, perros y gatos”.

Elías Fernando ha sido uno de los ponentes del curso de especialistas de conservación y gestión del lobo, organizado por la Sociedad Euromediterránea para la Vigilancia de la Fauna Salvaje (Waves), la Universidad de León, la Fundación Patrimonio Natural y la Junta de Castilla y León. Centró su conferencia en el título “Coronavirus: animales salvajes y humanos”, poniendo así a los participantes al corriente de cuestiones acuciantes y de la más plena actualidad.

“Los murciélagos son reservorios perfectos porque no sufren la enfermedad”

El doctor en Veterinaria hizo un repaso de la situación que se da en el mundo de los animales salvajes y en la relación que tienen como origen de cepas que circulan en el hombre, haciendo especial referencia al presente COVID-19, pero también al síndrome agudo respiratorio severo (SARS) de 2003 y al Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).

Apunta que “los murciélagos son reservorios perfectos porque no sufren la enfermedad”, e indica que “desde comienzos de siglo se ha descrito la pandemia del síndrome agudo respiratorio severo y que las nuevas investigaciones dedicadas a inventariar los murciélagos han descrito hasta 500 y más cepas de coronavirus, pero muchas son variantes”. Incide Rodríguez Ferri en que “hay que estar alerta permanente sobre las pandemias”. “En Europa y en España nadie se lo ha creído y se pensaba que el COVID-19 no venía. Las autoridades internacionales y políticos de muchos países se han comportado de la misma manera y no han hecho el caso debido a los avisos” manifiesta. Alude “a la aldea global, a la civilización que no ha tenido en cuenta este tipo de situaciones, a que se generan factores que permiten o facilitan saltos de la barrera de especies y patógenos de unos animales a otros”.

“El tema de las trae”, dice, y al tiempo que repara en que “las autoridades sanitarias están en la tarea de salvar vidas”, remarca que “hay que estudiar cómo se reproducen estos fenómenos porque hay que ver si este virus es un compañero estable del hombre o puede saltar a otros animales y convertirse en un reservorio animal amplificando el riesgo”. Repara en “las mascotas”, como perros y gatos, señalando que “son más susceptibles al coronavirus los gatos que los perros”.

Las investigaciones sobre la fauna salvaje están en marcha o llaman a la puerta porque “hay que ir por delante” de la explosión de la enfermedad.El doctor en Veterinaria Carlos Díez Valle, por su parte, abordó en el desarrollo del curso la cuestión de “las principales causas de mortalidad del lobo”. Pone de relieve que “por un lado están la relacionadas con el hombre, con la actividad cinegética y el furtivismo, que es otro sumidero importante, a pesar de que no hay mucha información”.

También menciona los atropellos” que se dan en vías de comunicación, puntualizando que estos siniestros “tienen mayor concentración en zona de expansión de la especie porque son territorios donde están menos consolidados, se mueven más y cruzan más las vías de comunicación”. Asimismo repara en la implicación en estos reveses “de ejemplares solitarios”.

"Hay unos 30 lobos atropellados en cuestión de tres décadas"

Territorios loberos como Zamora no son los que destacan por el número de muertes, contabilizándose “como mucho unos 30 lobos atropellados en los últimos treinta años”. Contrasta este registro con el hecho de que solo en los tres últimos años se haya constatado “la muerte de 22 lobos en las carreteras que enlazan las provincias de Segovia y de Madrid”.

Hace hincapié en que el mayor número de muertes se da “en carreteras secundarias”, aunque pone de manifiesto que hay otras especies más afectadas por los atropellos como el ciervo, el corzo y el jabalí. Sobre la solución a estas muertes Carlos Díez alude a los pasos para la fauna y considera que es un asunto a tener en cuenta por las administraciones.

Tomás Yanes García abordó en su exposición el control sanitario del lobo y destacó la importancia “de seguir trabajando en la toma de muestras y en los análisis de los ejemplares para conocer mejor las enfermedades que afectan al lobo, que pueden ser una especie centinela capaz de dar información relevante”.

Se resalta que “el lobo es un carnívoro que comparte todas las enfermedades del perro, por ser especies muy cercana genéticamente”. La sarna, la parvovirosis y el moquillo son, entre otras, enfermedades presentes en el gran predador.

“EL FURTIVISMO ES OTRO SUMIDERO IMPORTANTE DE MORTALIDAD” DEL CÁNIDO, AFIRMA CARLOS DÍEZ

El curso siguió ayer adelante tratándose aspectos como los censos, la metodología aplicada para elaborarlos y los resultados, referidos a España. Corrió a cargo del biólogo Mario Sáenz de Buruaga, a quien la Junta ha encomendado la gestión de estos datos aportados por diferentes fuentes. Luis Llaneza, por su parte, trató sobre “los lobos en ambientes humanizados en el norte de España”. Hoy se abordará el ecoturismo del lobo en la Sierra de La Culebra a cargo de Juan Pablo Martín González, maestro diplomado en Educación Física e Infantil., y el biólogo Luis Robles conferenciará sobre “ecoturismo lobero en Picos de Europa”.