Casa de arquitectura tradicional del pueblo de Nuez de Aliste. | Cedida

Una treintena de personas de diferentes pueblos, formación académica e intereses profesionales han fundado la Plataforma en Defensa de la Arquitectura Tradicional de Aliste para reivindicar los valores culturales de la comarca. La asociación nace con el objetivo de promover “la conservación de los distintos elementos constructivos que conforman el conjunto de la arquitectura popular de la zona, como casas tradicionales, palomares, pajares, molinos de agua, puentes, corralas o muros de fincas, así como las técnicas, conocimientos y saberes asociados con ellos”.

Pero la plataforma va más allá y también se propone poner en valor un rico legado cultural, que además constituye las señas de identidad arquitectónica y paisajística de la zona, como ya se ha hecho en Aliste con otros elementos de la cultura tradicional como el folclore o la indumentaria.

Los impulsores de esta iniciativa ciudadana lamentan “que la arquitectura haya sido tratada como “el patito feo” de la cultura alistana, en parte debido a que casi nadie se ha preocupado por su conservación, ni siquiera sus propios moradores”.

Pese a que una parte importante del patrimonio constructivo se ha perdido en las últimas décadas, los integrantes de la Plataforma han decidido dar este paso porque el grupo recién constituido confía en que “todavía queda mucho por rescatar y también porque las nuevas generaciones parecen más receptivas a conservar las edificaciones vernáculas”.

Hay que tener en cuenta que la comarca de Aliste, que comparte frontera con la portuguesa de Trás-os-Montes, es uno de los territorios de la Península con mayor riqueza etnográfica especialmente en lo referente a la construcción con piedra, tanto seca como con mortero. Esa forma de autoconstrucción era la única solución que tuvieron los pobladores de este territorio para enfrentarse a los retos que planteaba la orografía, el clima, la economía y la herencia cultural a través de los materiales, herramientas y técnicas de las que disponían.

El grupo de trabajo que se acaba de constituir –sus componentes son originarios de pueblos como Alcañices, Brandilanes, Ceadea, El Poyo, Gallegos del Campo, Riofrío o Samir, entre otros– nace con la vocación de incorporar a todas aquellas personas y asociaciones civiles, tanto de la comarca como de fuera de ella, que sean sensibles a la conservación de este patrimonio cultural y convertirlo en un motor de desarrollo para la zona. Además, la plataforma está abierta a que cualquier institución o empresa se adhiera a sus objetivos, estableciendo para ello los cauces de colaboración necesarios.

Con esa finalidad, la Plataforma en Defensa de la Arquitectura Tradicional de Aliste hace un llamamiento especial a los habitantes de la zona para que se involucren en esta tarea “porque cualquier propuesta de futuro tiene que tener en cuenta a la población”, entienden.

Igualmente pide la colaboración de los ayuntamientos como primeros garantes de cumplir las normas urbanísticas municipales. La plataforma asegura que “no busca culpables ni persigue un rédito político”, sino que pretende integrar al máximo número de personas dado el enorme trabajo que falta por hacer.

Una de las primeras acciones que estudia poner en marcha este colectivo social es inventariar y catalogar todos los bienes de la arquitectura tradicional alistana, así como apoyar las iniciativas públicas y privadas que surjan y al mismo tiempo divulgar, en lo posible, este patrimonio hasta ahora infravalorado.