Nunca en Sayago se había conseguido un respaldo tan mayoritario, una reacción tan unánime desde prácticamente todos los rincones de la comarca secundando la movilización por la apertura de los consultorios rurales. Pero la sanidad es un servicio esencial, es tanto el temor a no ver al médico o la enfermera aparecer más por el pueblo que sayagueses de toda condición no dudaron en salir a la calle.

“Estamos perdiendo muchos servicios; si nos quedamos sin médico quién va a venir por aquí, es nuestra puntilla final” argumenta Begoña Pascual desde Muga de Sayago. “Estamos hartos de ser ninguneados, ser menos no te resta derechos” opina Rocío Sastre desde Torrefrades. Ella, como muchos sayagueses, se puso detrás de la pancarta de la Revuelta de la España Vaciada porque “nos preocupa mucho lo que está pasando, especialmente por nuestros mayores, que son muchos y no tienen posibilidades de desplazarse. Todo es a base de favores de familiares y vecinos, es injusto el trato que están recibiendo” apunta esta sayaguesa.

Porque el verdadero temor de la Zamora rural es que “no nos vuelvan a abrir los consultorios. “Se cuenta que allá por 2030 un abuelo le decía a su nieto: “mira Manolito, esto era un consultorio y aquí venían unos señores que se llamaban médicos”. Esto puede parecer un chiste, pero lo cierto es que llevamos meses en Moralina –y sospechamos que en prácticamente todos los pueblos, menos los que tienen Centro de Salud– con el consultorio cerrado y con sus habitantes naturales, los médicos, totalmente desaparecidos” expresaba el profesor Julio Borrego en el comunicado leído en Moralina de Sayago. Aludía a la explicación oficial de que “para evitar contagios, es mejor atender por teléfono. Pero hay enfermedades que por teléfono no se pueden diagnosticar o, lo que es peor, que se diagnostican erróneamente, o se dan instrucciones que el paciente no entiende o el teléfono suena y suena sin que nadie lo coja”.

“Estamos muy confusos y preocupados, no ver a los médicos por el pueblo crea mucha inquietud a la gente. Nos toca ir al Centro de Salud de Bermillo, esperar a la puerta, sin un asiento, ahora con el frío qué va a pasar. Hay personas muy mayores a las que no se puede dar semejante trato” expresa Prudencia Garrote desde Monumenta.

El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, reaccionaba ayer a la movilización del pasado sábado en los pueblos considerándola como “una propuesta razonable”. “Todos deseamos volver a la normalidad a la mayor velocidad posible”, sostuvo, para señalar que la pandemia obligó a que se tuvieran que tomar “decisiones para la protección en la asistencia y mantenerse en gran parte”, con una amplia comprensión por parte de la población.

Hablan los afectados

Francisco Igea aseguró que se va a avanzar por el camino del regreso a la atención presencial en la Atención Primaria y “en días anunciaremos decisiones a este respecto”. Igea recordó que “quedan meses de la pandemia” pero la intención es “volver a la atención presencial lo más rápido y de la manera más seguro posible y estamos trabajando en ello”.

El vicepresidente de la Junta reclama “una comprensión especial para los equipos de Atención Primera que hace un trabajo impagable y fatigoso, que la gente no ve”. Igea insistió en que la atención telemática y telefónica es “agotadora” y bajo mucha presión. “A nadie le gusta trabajar así” y pidió a la sociedad que les apoye como se merecen.

“Esperar de mala manera”

Desde el primer momento los vecinos han dejado claro que sus movilizaciones no son contra los sanitarios “sino contra un sistema que degrada a las personas, la gente mayor necesita una atención personal y no andar pidiendo favores para que les lleven a Bermillo” expresa Lorenzo Ferrero.

“En general todos los pueblos cuentan con un consultorio muy digno para poder pasar las consultas y será más fácil la espera en cada pueblo que en Bermillo. En los pueblos la gente está en su casa y si les das una hora acuden al médico y ya está, sin necesidad de esperar en el centro de salud de pie y de mala manera. Ahora que llega el mal tiempo esto se puede complicar” expresa Fuentesanta Jorge desde Moral de Sayago. “La gente está muy enfadada y muy preocupada porque ven que pasa el tiempo y no aparecen los médicos por el pueblo”.

“Habíamos quedado que para evitar los contagios había que separarse y nos juntamos mucho más si vamos todos a Bermillo. Es mejor que se desplace uno a ver a veinte que vente a ver a uno” expresaba Julio Borrego ante una de las concentraciones más concurridas, en Moralina de Sayago. “Para ir a Bermillo tienes que tener un coche y poder conducir. Si no, tienes que pedirle el favor al familiar, al vecino o al amigo y hacer el viaje con él, con lo que incrementas el riesgo de contagio”.

Sayago, como todas la provincia y en especial un territorio rural despoblado y mayor, batalla para que no se deterioren servicios básicos que dignifican a la persona.

Tantas razones explican la respuesta mayoritaria a la convocatoria por una “sanidad digna”. Más de una veintena de pueblos de la comarca de Sayago: desde Gáname, Zafara, Villardiegua, Villadepera, Fariza, Torregamones, Moralina, Moral, Luelmo, Monumenta, Villamor de la Ladre, Argañin, Bermillo de Sayago, Torrefrades, Fresno de Sayago, Almeida, Carballino, Roelos, Fermoselle, Villar del Buey, Muga o Tudera. Algunos arropados por sus alcaldes y representantes municipales conscientes de que esta no es una batalla de partidos sino una lucha por la supervivencia de los pueblos.

“Hace unos meses salíamos a las ocho a las ventanas y a los balcones a aplaudir. Ahora tendremos que salir a la misma hora a tocar a difunto. O hacer otra cosa, pero hacer algo” clamaba Julio Borrego ante sus vecinos.