Recolección de fruto seco. | R. F.

Almendras listas para el envasado o consumo. | S. B.

Desperdicios dejados tras la limpieza. | S. B.

La cosecha de almendras de este año en Fermoselle no pasará a la historia ni por cantidad ni por precio. Es una campaña que algunos cifran en unos 20.000 kilos, un tercio del pasado año respecto al pasado año. Además recogen un producto que cuesta limpiarlo a los almendreros porque aparece con el pellizo pegado a la almendra.

Miguel Ángel Prieto es uno de los vecinos que este año está en boca de unos y otros por haber sacado adelante una plantación de almendros “que da gusto verla”, que se considera ejemplar y que ha sido tratada con todos los mimos. Esta parcela se apunta como una excepción. “Produjo mucho porque hago muchos tratamientos y carga mucho la planta, pero se agostó al no poder con la cosecha por la falta de agua” expresó Prieto, que confirma la escasez de almendra este año “por causa de la sequía”. Apunta que las lluvias de primavera afectaron a la floración y también las enfermedades como la monilia y un hongo que ponen amarilla las plantas y las secan.

Para la plantación eligió la variedad laurane, que es un cruzamiento de otras variedades y que, afirma, “sienta bien en Arribes”. “Ofrece un rendimiento del grano de buena calidad. Este año, sin embargo, no se despega la cáscara y limpiarlo es complicado, lo que lleva a venderla con cáscara” añade.

Valentín Ramos, ligado a la compra y venta de este producto, apunta que “la almendra este año no ha habido muy poquita”, y lo cifra “en un 10% del año pasado”. Hace alusión a que “tengo una finca que raro es el año que se cosecha la almendra, porque están cerquita de un regato, pero este año todas las plantas, unas sesenta, están cargadas y es un caso raro. Hay otros plantíos en la parte abajo y no he cogido nada. Cuando recogía 40 sacos he cogido dos y en otros nada. No sé si fue un viento que las dejó abrasadas”.

Segismundo Barrueco, que también recoge y comercializa el fruto, reafirma que “es muy poca la cosecha porque heló cuando la temporada”. Sin embargo, asegura que “la que tengo es gorda” y cifra que unos 1.000 kilos los recogidos cuando otros andaban por cerca de los 8.000”.

Antonio Regidor la califica de “regularcilla”. Ha recogido unos 200 kilos cuando en una campaña media “está entre 400 y 500” kilos. Y se ha dado sin regularidad, “por zonas”. “Es lo que hay” dice.

Agustín Vicente señala que la cosecha ha sido “muy pobre porque no cuajó bien la floración por hielos o naturaleza. Hubo mucha flor pero a la hora de cuajar y sembrar no polenizó. Cojo de media 700 y 800 kilos y este año unos 60 o 70. El producto es muy bueno porque son gordas”.

El precio es otra cuestión que este año rebaja las ilusiones de los almendreros por cuanto que se está a casi la mitad del pasado, pagándose la pepita a 3,70 euros el kilo cuando se pagó en el 2019 a seis y más. Realmente no es un fruto del que se viva en exclusiva ni mucho menos. “En Fermoselle la almendra es un producto más y hay que tener de todo un poco porque vivir de la almendra es imposible” manifiesta Prieto, que defiende el sistema de riego y de pozos de sondeo “porque en secano pasa lo que pasa”.

Ramos manifiesta que ”América tiene un cosechón grande, que pone en el mercado, y ha hecho bajar la cotización”. Señala que “si con el coronavirus cerraran las exportaciones a lo mejor sube el precio, pero no han puesto muchos almendros no hay esperanza de que vayan en subir”.

Segismundo Barrueco está llevando la producción para Galicia pero a un precio que no llega a los dos euros.

Agustín Vicente, con unos 118 almendros, aprovecha el fruto para casa “para comer el fruto seco, en ensaladas, garrapiñadas, fritas y al horno”.