La falta de comida en los pastos serranos y unos días de mal tiempo e inclementes imponen en esta última semana a los ganaderos a recoger animales y al movimiento estacional de las reses.

Las primeras ganaderías de pastoreo extensivo comienzan el camino de vuelta desde la Sierra Segundera a los pastos bajos del valle del río Tera, casi un mes antes de lo previsto.

La primera vacada y yeguadas, de 125 ejemplares y 12 yeguas, hicieron tiempo entre Quintana e Ilanes para poder cruzar la plaza de El Mercado de El Puente de Sanabria, ayer lunes. Se aguardó a que finalizara el desarrollo de la feria semanal del mercadillo que tiene lugar por el lugar de paso del vacuno y del equino.

Los pastos de salida han sido los de Valdeinfierno, en el término de Porto, y el destino es Palacios de Sanabria. Cuatro jinetes y tres pastores a pie conducen con diligencia los animales a casa y, como es habitual, entre la expectación de las gentes que gustan de contemplar estas trashumancias de ganado.

Javier Ovelar, el titular de la ganadería y sube todos los días a vigilar el ganado aunque, en agosto, esa tarea se efectúa segundo día porque hay que estar a la siega y recogida de hierba para garantizar el sostenimiento de la explotación en el largo invierno.

En su caso, no se ha registrado robo de ganado –como denunciaron ganaderos de la zona el pasado año– aunque sí hay dos desapariciones de terneros recién nacidos. Por las huellas que encontraron en la zona , lo más probable es que fueran lobos, que además se han avistado por el territorio. El lobo es una especie habitual en la sierra en las zonas de pastoreo, donde trata de sacar tajada si encuentra ocasión propicia.

La sierra ha estado más transitada que nunca por la mejora de la pista de Padornelo, aunque la zona donde Javier Ovelar tiene el ganado está más apartada de los caminos que conducen a las presas.

El cordel sanabrés está sin limpiar en numerosas zonas y, según expresa, “pierdes de vista el ganado”, mientras que el trazado de GR84, una senda para el turismo, aparece “limpia y sin una escoba”. Javier señala que el cordel sanabrés también está transitado por los senderistas en algunos tramos, pero sin recibir la atención necesaria para su mantenimiento, pese a que está señalizado y en puntos como Quintana se reconoce su aportación histórica.

Los refugios ganaderos han registrado más visitas de las habituales y más amigos de lo ajeno que de costumbre, dice el ganadero,. Eso se traduce en la suciedad que dejan algunos de los visitantes menos concienciados, y en el uso de la leña en los refugios sin procurar su reposición para caso de emergencia por mal tiempo u otras circunstancias. Se han sustraído desde sillas plegables, cuatro de las cinco que había, y una parrilla nueva a otro ganadero de la zona, ya que ahora se puede acceder con un coche y cargar bultos pesados no representa obstáculo para regresar de la sierra.

Este verano los mastines y los careas han trabajado sin sobresaltos, salvo alguna carrera al seguir el rastro del lobo o de algún corzo, pero sin que ningún amante de los perros decidiera recogerlos para llevarlos a una perrera.

Todavía quedan 60 yeguas que aún no han bajado del altiplano en busca de mejor pasto y mejor temperatura. Estos animales soportan mejor que otros las gélidas temperaturas.