Los habitantes de San Ciprián de Sanabria dictaron hace 99 años, en 1921, uno de los capítulos más relevantes de la lingüística europea. El madrileño Centro de Estudios Históricos dirigido por Menéndez Pidal junto con los investigadores Tomás Navarro Tomás y Américo Castro, trazaron el mapa lingüístico de la Península que tuvo su continuidad en la Escuela de Hamburgo y en uno de sus investigadores, Fritz Krüguer, que profundizó en “El dialecto de San Ciprián de Sanabria” (1923). 

El viajero germano documentó la lengua asturleonesa en un enclave aislado. Un siglo después los viajeros llegan con facilidad hasta este extremo noroeste de Sanabria, en el municipio de San Justo. 

En San Ciprián viven 50 personas de manera casi permanente, dedicados al sector primario y al turismo, que se va convirtiendo en la actividad económica principal tras el retroceso de la ganadería. 

Zamora DesAparece | San Ciprián de Sanabria, su presente y futuro

Ángel Sutil Sánchez es representante de alcaldía y uno de los últimos ganaderos, que pastorea 56 vacas. El pastoreo tiene poco futuro y contratiempos: “es duro en invierno” y hace falta disponer de naves ganaderas para resguardar a los animales del rigor climático. “Si hubiera gente que me relevara a mí ya lo dejaba, pero nadie quiere ser pastor”. El oficio “para el trabajo que se hace, está muy mal pagado”. Para Sutil el futuro de la ganadería pasa porque se asiente algún joven de los pueblos de alrededor.

Reconoce que el futuro es “el turismo” al que hay que sumar otro visitante, el oso. En San Ciprián se conserva uno de los colmenares antiguos de piedra que se construían a resguardo del oso, en el camino de los Vados. Sutil recuerda que su padre contaba que “había una vez un oso que comía las colmenas en un valle” por el valle. 

Los carros bajaban por el valle cargados de brezo, “el herrero que había aquí tenía que a hacer el carbón para andar con hierro, porque los arados y todo eran de hierro”. 

Los Vados es una ruta para senderistas y “si hubiera más caminos preparados” también irían a otras zonas, reconoce Sutil. El camino de La Baña es un recorrido duro más apto para bicicletas y todoterrenos. “Sería bueno” que se trasformara en una carretera. “Habrá que hacerla” porque como representante del pueblo “todos los vecinos estamos de acuerdo”.

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Zamora DesAparece | San Ciprián de Sanabria

A lomos de una caballería Krüger transitó por el camino a La Baña, que aspira a ser la ruta de salida de la pizarra a la autovía de Las Rías Bajas. Sus fotos del norte de San Ciprián de 1921 muestran su perímetro cultivado en terrazas y prados. Hoy son robledales que resguardan el casco urbano. 

“Casa Leonor” fue el primer alojamiento rural de San Ciprián. Desde su inauguración, en el año 2000, la oferta ha aumentado hasta los 7 establecimientos. Jorge Pérez Sutil relevó a su madre en la gestión del alojamiento, que funcionó muy bien hasta la crisis del 2008. Septiembre asoma con buenas perspectivas de ocupación, tras julio y agosto que han estado completos. El futuro de Sanabria “pasa por el turismo rural y todo lo que esté relacionado con actividades rurales, no solo de San Ciprián, sino de todo Sanabria”. La diversidad de rutas, más largas o más cortas, es un atractivo para el público “senderos de media hora” que es necesario mantener. 

Como emprendedor y con una pequeña empresa el que quiera hacer algo “que ponga esfuerzo, ponga ímpetu y ponga ganas. Aquí lo que necesitamos es gente con ganas de hacer cosas”. En mente tiene habilitar una finca de casi 4.000 metros como una granja escuela que “vea como una gallina pone un huevo, cómo hay unos corderos con su madre, cuatro conejos. Mucha gente no sabe qué es eso”. 

"El cambio de temperatura del día y la noche no es un contratiempo, es un aliado del sueño veraniego"

Aboga por la carretera a La Baña leonesa “todo lo que sean comunicaciones está muy bien”. La reciprocidad de la vía es beneficiosa las pizarreras “podrían sacar su producto mucho más fácil a la autovía, siempre que no entrara por el pueblo” y sería una opción de empleo para la zona. 

Por el pueblo pasea el matrimonio Pilar Morcillo Sutil y José Antonio García Ballesteros, acompañado de su hijo, Juan García Morcillo. Como descendientes de San Ciprián se escapan desde Madrid “al menos una vez al mes”, incluso en época de nieve. “La tranquilidad” y “la proximidad al Lago” son las ventajas que destaca Pilar. Los paseos tienen destinos cercanos como Pezaloso, la Llagona de Valdramida o Fuente la Virgen.

Krüger transitó por ese balcón montañoso, entre San Ciprián y La Baña, buscando palabras y cosas entre las dos vertientes de las mismas montañas. Las mismas cumbres que hacen del pueblo un balcón a los vestigios del paso de glaciares y nieves. 

La experiencia de Mar Cabo Rajoy, que gestiona uno de los alojamientos abierto hace un año, ofrece 10 plazas, generalmente ocupadas por familias y grupos de amigos, con un éxito significativo. El primer verano que abrió la ocupación fue constante, pero una de las reservas de tres días fue anulada “y nos vinimos a estar en la casa. La disfruté como si fuera un veraneante. Cada desayuno en esta terracita con vistas a la montaña, la tranquilidad que lo único que se oye es el gallo, es un año más de vida”. El cambio de temperatura del día y la noche no es un contratiempo, es un aliado del sueño veraniego. 

San Ciprián de Sanabria, hablan los protagonistas.

San Ciprián es el último pueblo de la carretera, lo que brinda tranquilidad y una seguridad en la que los niños “tienen una libertad para jugar en la calle”, explica Mar Cabo. La ruta más visitada es la de los Vados, aunque si no se completa con niños siempre deja un buen recuerdo del paisaje montañoso. 

La montaña cobija las dos explotaciones apícolas asentadas en el pueblo. Daniel Prieto Fernández, es el titular de una de ellas y reside en la misma localidad. El oso visitó el pasado año dos de sus colmenares, en sendas ocasiones. El pago rápido de los daños por parte de la Junta de Castilla y León y las ayudas para proteger los colmenares, además de facilidades para colocar pastores eléctricos, minimizan las fechorías del oso. Los problemas para la apicultura son de otra índole, como no disponer de espacio industrial, donde ubicar alguna nave, y cumplir las distancias entre los asentamientos apícolas. Reconoce que en esta actividad “no es oro todo lo que reluce”. A media ladera se asientan las colmenas protegidas por el cercado, pero obliga a modificar el manejo del colmenar

El confinamiento ha abierto las posibilidades de teletrabajar desde el medio rural, como reconoce Daniel Prieto, aunque es urgente mejorar las comunicaciones, “meter el 5G y mejorar Internet”. “El COVID ha dado un vuelco y la tecnología está ahora al alcance de más pueblos”, delaran desde la Administración local. En esa mejora tecnológica están embarcados el Ayuntamiento y la alcaldesa de San Justo, Monserrat Sastre Rionegro, que concedió recientemente la autorización para instalar ADSL en Coso de Sanabria, otro de los anejos del municipio de San Justo.