Los comedores rurales refuerzan el servicio ante el incremento de población

El Ayuntamiento de Tábara acaba de poner en marcha esta semana el servicio de comedor social para personas dependientes y de la tercera edad. Ya se benefician de este servicio 15 usuarios que disfrutan de comida a domicilio a unos precios acordes con los tiempos y las necesidades de la población más vulnerable del municipio. La apuesta social ha sido un éxito y el número de usuarios se incrementará dado que, según fuentes municipales, hay más demanda de personas que solamente falta por tramitar.

La Corporación Municipal de Tábara que preside el alcalde socialista Antonio Juárez Núñez no ha habilitado la tradicional cocina propia de los Centros Municipales Integrados (Comedores Sociales), cocineras y servicio de distribución propia, sino que ha optado por el catering a través de las empresas de restauración ubicadas en la villa. Este mes de septiembre se encargará de ofrecer la comida el restaurante “Galicia II”, en octubre lo hará el centro de turismo rural “El Roble”, y así sucesivamente.

El período de inscripción se abrió el día 8 de agosto y junto a la instancia de solicitud para acogerse a la prestación las personas interesadas han tenido que adjuntar el reconocimiento de la situación de dependencia y derecho a las prestaciones correspondientes, así como la declaración de la renta del último año. Entre los criterios a tener en cuenta para ser beneficiarios del servicio se encuentran estar empadronado en Tábara y cumplir un mínimo de dependencia y de renta.

Según manifiesta la concejala del PSOE, Francisca Gutiérrez, “para este Ayuntamiento de Tábara es una satisfacción y estamos contentos de ofrecer este servicio a personas mayores, dependientes en algunos casos, que con este servicio van a contar con una atención necesaria y equilibraba”.

La villa cuenta en la actualidad con una población de 747 habitantes (383 hombres y 364 mujeres), muy lejos ya de su mayor índice, registrado a caballo entre 1949 y 1951 cuando se llegó a alcanzar los 1.699 empadronados. En la actualidad hay 133 tabareses y tabaresas mayores de 18 años viviendo en el extranjero. Por el contrario son 38 los ciudadanos nacidos en otros países que han elegido Tábara para vivir, entre ellos 21 europeos, 10 africanos y 7 americanos. Por países destacan los llegados de Marruecos (8), seguido de Bulgaria (7), Portugal (6), Alemania y Perú (5), Francia (3) y uno en cada caso de Argentina y Colombia.

El crecimiento vegetativo, como sucede en la práctica totalidad de los pueblos del medio rural zamorano, está desequilibrado peligrosamente: en el último año contabilizado por el Instituto Nacional de Estadística sólo nació un tabarés y 21 fueron los fallecidos en el pueblo. En el siglo XXI el año con más nacimientos fue 2009, con once bautizos, y el más negro 2011, cuando fallecieron 26 vecinos.

La media de edad tabaresa se sitúa en los 52,92 años y cuenta con 54 niños y adolescentes de los cuales 31 tiene menos de diez años. El grupo demográfico más importante es el de la tercera edad con 292 residentes que superan los 65 años de edad, de los cuales 128 son ya octogenarios y nonagenarios.

La Diputación Provincial de Zamora destina este año un total de 450.000 euros para cofinanciar el funcionamientos de los comedores sociales de la tercera edad (ahora denominados Centros Municipales Integrados) entre cuyos objetivos esté la prestación del servicio de cocina y comida así como la realización de actividades culturales y sociales.

Una de las cosas que más se valorará a la hora de fijar las ayudas será en número de usuarios a los que se les ofrece el servicio, así como la aportación propia del ayuntamiento. Todos los municipios alistanos con comedores sociales han pedido ayudas en una convocatoria cerrada en agosto y cuya resolución se conocerá lo largo de este mes.

Cada ayuntamiento hace un esfuerzo económico también con fondos propios con vistas a que la comida llegue a los vecinos a unos precios asequibles para todos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las pensiones alistanas corresponden al antiguo Régimen Especial Agrario y son más bien bajas, pues en la mayoría de las familias solo cotizaba el marido y por lo tanto aun siendo un matrimonio han de vivir con una sola pensión que en el mejor de los casos no supera los 800 euros.

Los comedores sociales de la tercera edad echaron a andar con una iniciativa pionera en Castilla y León que tuvo lugar en Bercianos de Aliste (municipio de San Vicente de la Cabeza) en 2004 y que posteriormente se incrementó a San Vicente y Palazuelo.

En la actualidad el comedor social más activo es el del Ayuntamiento de Riofrío (15 usuarios en la cabecera), con cocina en Sarracín (15), que presta servicio a las otras dos localidades del municipio, Cabañas (2) y Abejera (8), y también a otros pueblos cercanos como Ferreras de Arriba (6) y Otero de Bodas (8).

En comedor social municipal de Rabanales se ubica en Grisuela y se distribuyen menús así mismo a Rabanales, Matellanes y Ufones, encargándose del reparto el propio alguacil. El de Nuez (municipio de Trabazos) al iniciarse la pandemia del coronavirus amplió sus servicios también a los sábados.

En todos los casos se cuenta con vehículos apropiados para realizar el reparto de la comida a domicilio. Obviamente se cumplen las condiciones sanitarias: “Garantizar que las personas mayores más vulnerables que no puedan cocinar, se distribuyan los alimentos preparados a domicilio con las medidas higiénicas y distancias de precaución indicadas por Sanidad y si ello fuera posible llevar las materias primas a domicilio”.

En el caso concreto del ayuntamiento de San Vicente de la Cabeza, cuya Corporación Municipal preside el alcalde Fernando González Rodríguez, se mantiene activa la cocina en San Vicente de la Cabeza y se lleva la comida a domicilio también a los usuarios de Palazuelo de las Cuevas, Bercianos de Aliste y Campogrande.

El Ayuntamiento que preside el alcalde Luis Alberto Miguel Alonso dispone de comedor social para la tercera edad en la localidad de Muelas del Pan, mientras que en el anejo de Cerezal de Aliste, mediante acuerdo con el propio consistorio, la empresa de catering “De Luz” les lleva mediante catering la comida a los vecinos que lo solicitan. Otros pueblos alistanos con comedor social son Samir de los Caños, Viñas y Figueruela de Arriba. Ante un otoño y un invierno complicados por el COVID-19 se garantizará el servicio de comida a los mayores.

El precio del menú diario en los comedores sociales alistanos suele situarse de media en torno a los 3,5 euros por persona y día con primero, segundo y postre. Además en aquellos casos en que un usuario lleve una dieta equilibrada a sus necesidades por prescripción facultativa únicamente tiene que comunicarlo y se le ofrece cumpliendo con lo que necesite: “La verdad es que la comida es de de primera, mucha calidad y mucha cantidad, nos la hacen en el pueblo y cocineras del pueblo, es casera como si la hiciésemos nosotros, pero la edad no los lo permite y esta es la mejor solución. Los comedores sociales nos permiten comer todos los días bien y variado. Es un servicio que debería funcionar en todos los pueblos porque hy mucha gente mayor que vivimos solos y ya no estamos para andar con la cocina de gas”, asevera una anciana.

Uno de los problemas está en agosto, pues al regresar los hijos la mayoría de los usuarios comen con ellos y algunos comedores tiene que cerrar, un contratiempo para aquellos que siguen solos en la época estival.

Germán Matellán Fenández, alcalde del Ayuntamiento de Riofrío, reconoce que tenemos un problema y vamos a darle solución: “En nuestro caso, para agosto de 2021si se mantiene el 50% de los usuarios del comedor lo vamos a mantener abierto porque no podemos dejar desamparado a nadie”.