Un año sin folclore en tierras alistanas

Un año sin folclore en tierras alistanas

Actuación de Manteos y Monteras. | Chany Sebastián

La pandemia del coronavirus pone en peligro la supervivencia de las escuelas de folclore tradicional de la Raya de España y Portugal que desde hace ya varias décadas vienen contribuyendo con su intensa labor a la recuperación de costumbres ancestrales y a la formación de nuevos folcloristas que perpetúen las tradiciones locales.

Lo que hasta ahora era una gran suerte y virtud, tener juntos a niños y adolescentes ansiosos de aprender con octogenarios y nonagenarios dispuestos a enseñarles sus costumbres y vivencias, se ha convertido en un arma de doble filo por ser los abuelos personas con riesgo de sufrir consecuencias graves de la enfermedad COVID-19.

La agrupación foclórica alistana “Manteos y Monteras”, presidida por Domingo Miguel Pérez con sede en Alcañices, ha sido la primera de la provincia en anunciar a sus profesores y alumnos que sus aulas, ubicadas en las dependencias de la estación de autobuses de Alcañices, no abrirán sus puertas en el mes de octubre, ni tampoco habrá curso 2020-2021 dado que se da ya por hecho que “ANTE la evolución actual del COVID-19 la única alternativa que nos deja es suspender las clases que deberían darse hasta el mes junio de 2021, para evitar contagios”.

Entre los grandes factores de riesgo está la presencia de alumnos y profesores de dos países diferentes, de todas las edades y procedentes de infinidad de pueblos y de diferentes colegios, con lo cual un contagio de coronavirus podría originar un auténtico problema en múltiples localidades.

Valga como ejemplo que Manteos y Monteras acogió en sus aulas el pasado curso 129 alumnos (este año las previsiones iban al alza) de 26 pueblos de Aliste (San Vitero, Matellanes Castro, Palazuelo, Fornillos, Alcañices,, Tola, San Vicente , Brandilanes, Alcorcillo, Figueruela de Arriba, Ribas, Rabanales, Samir, Gallegos del Campo, Grisuela, San Juan, Nuez, Sarracín, Bermillo, Riofrío, Moveros, Vivinera, Pobladura y Las Torres), dos de Alba (Muga y Manzanal), uno de la Tierra del Pan (La Hiniesta) y otro, Ramiro Pires, de Sao Martinho de Angueira (Portugal).

Alcañices es el pueblo que más alumnos aporta (41) seguido de San Vitero (11), Tola (10), Gallegos del Campo (7), Matellanes (6), San Juan y Palazuelo (5) y Figueruela de Arriba, Las Torres y Sarracín (4). Muchos de ellos asisten a varias asignaturas, con lo cual se elevaron a 231 las matrículas. Esto agrava a un más si cabe el alto riesgo de contagio pues cada alumno, al estar inscrito en varias de las asignaturas, pasa la tarde y noche de los viernes, de 18 a 23 horas, en la escuela de folclore, intercambiando el grupo, el aula y los profesores.

Las asignaturas impartidas y que se quedarán a la espera de tiempos mejores son danza (baile tradicional para adultos e infantil), gaita de fole alistana, dulzaina, percusión, flauta pastoril y tamboril, pandereta y voz, banda y batería.

Las clases folclóricas se imparten todas ellas en recintos cerrados y con la presencia de alumnos de todas las edades, desde niños de tres años a ancianos de más de ochenta, con lo cual el riesgo de contagios es muy alto más aún al tratarse en muchos de los casos de instrumentos de viento como es el caso de las gaitas de fole, las dulzainas y las flautas pastoriles.

Andrés Castaño Fernández, profesor de dulzaina, sentencia: “La salud es lo primero, el riesgo de contagios es muy elevado y no podemos poner en peligro a nuestros alumnos, profesores, pueblos y comarcas” y pone como ejemplo a los aprendices de dulzaineros porque “para tocar la dulzaina hay que soplar fuerte en el puntero y el aire sale a presión y eso, tenemos que reconocerlo, es un peligro en un aula cerrada y en Aliste en otoño, invierno y principios de primavera hace mucho frío con lo cual abrir ventanas para airear o salir al exterior a practicar es imposible”.

Ludy Domínguez Méndez, natural de Nuez y directora de la Escuela de Folclore de “Manteos y Monteras”, reconoce que “ha sido una dura y a la vez triste decisión decidir no abrir las aulas, los alumnos niños, jóvenes y mayores, estaban muy ilusionados como cada año por estas fechas, pero vivimos una realidad sanitaria y creemos que lo más sensato es velar por la salud de todos, tenemos entre alumnos y profesores a alrededor de 150 personas, y mantener las medidas sanitarias y distancias sociales sería más que complicado o difícil, materialmente imposible”.

Las escuelas de folclore alistanas suelen autofinanciarse, aparte de con lo obtenido con las matriculas de sus alumnos, con las actuaciones veraniegas de sus grupos de danza y baile. Valga como ejemplo que en el pasado 2019 Manteos y Monteras en su gira “El Hilandar” hizo 67 actuaciones. En 2020 únicamente un pequeño grupo se desplazó a Santiago de Compostela para participar en el programa “Luar” que presenta Xose Manuel Galloso en la Televisión Gallega.

Su grupo, con 49 músicos y bailarines, para este año ya tenían reservadas alrededor de 40 actuaciones, entre ellas una en la pequeña localidad de Flechas, –sus vecinos querían este año contar también con bailes pero finalmente no pudo ser–, y otras en Braganza, Miranda do Douro, Jaén y Pontevedra, así como la animación en varias bodas que tampoco pudieron celebrarse por el COVID-19, decidiendo los novios espera a 2021.

Aulas de Música de Aliste y Tras Os Montes, con sede en Trabazos, presidida por Miguel Bermúdez Bermúdez y escuela de folclore pionera en “La Raya” de España y Portugal desde 1991, se mantenía ayer jueves a la espera “a ver cómo evoluciona la situación, estamos dándonos tiempo, pues por norma no se empieza el curso hasta octubre, pero reconocemos que la cosa está muy mal y tenemos muy claro que velara por la salud de todos siempre será lo primero”.

Una madre y un padre ensalzan la labor de las escuelas de folclore: “Tanto Aulas de Música de Aliste y Tras Os Montes como Manteos y Monteras han desarrollado, desarrollan y deberán seguir desarrollando, cuando la situación lo permita, una labor cultural y social imprescindible para Aliste y muy en particular para nuestros niños y adolescentes, porque les enseñan a conocer y hacer suya nuestra cultura tradicional, pero también y quizás tan importante a aprender unos valores humanos, la convivencia y la solidaridad propia de las gentes de esta tierra. Cada fin de semana están esperando para irse a aprender a tocar la gaita, la dulzaina o la flauta pastoril. Si no fuera esto en lo pueblos no hay alternativas y eso no suele ser bueno. Es un duro golpe para Aliste y los alistanos”.

Las aulas no abren, pero habrá que seguir aprendiendo: cada profesor dará consejo vía WhatsApp y los alumnos ensayarán en casa. Gaitas y dulzainas ayudarán a luchar contra el COVID-19, a ver si hay suerte y en el verano de 2021 resurgen fiestas, actuaciones y escuelas.