Fiesta de la Virgen de Árboles en una edición pasada. | Ch. S.

Dos carbajalinas con la tradicional indumentaria de bordados. | Ch. S.

Chany Sebastián

La villa de Carbajales, bella, acogedora y de buenas gentes, es una de las poblaciones con más historia, pasado, presente y futuro de la comarca natural de Aliste Tábara y Alba. Un paraíso natural de montaña, llanura y valle enclavado entre las altas cumbres de la Sierra de Cantadores y la mística y frondosa ribera del río Aliste, desde diciembre del año 1934, bajo las aguas del embalse de Ricobayo.

La iglesia esta dedicada a San Pedro Apóstol (29 de junio), sin embargo su patrona y la de Tierra de Alba es Nuestra Señora la Virgen de Árboles, una de las “Siete Hermanas” de España y Portugal, cuya festividad se celebra cada 8 de septiembre. Este año no habrá fiestas a causa de la crisis sanitaria global y la pandemia del coronavirus.

Tiempos estos inciertos donde de volver la vista hacia atrás y rebusca en la memoria personal y colectiva los hechos de los antepasados carbajalinos que han escrito la historia de Carbajales.

Una historia de 268 años para el esbelto templo actual, construido entre 1741 y 1752, ya que la primitiva estaba situada dentro del Fuerte de San Carlos, hasta ser destruida en la Guerra de Sucesión. De esta manera en 1715, la vieja capilla, fue acomodada en cuarteles. El 29 de septiembre de 1738 la iglesia, “que se halla en medio del Fuerte y sirve de almacén para las municiones y pertrechos de guerra está casi descubierta, de forma que sólo en lo que corresponde al altar mayor por ser bóveda , se mantienen libre de lluvias algunos pertrechos” según el manuscrito rubricado por el Gobernador del Fuerte Juan Benito Ballu.

En el año 1791 la parroquia pertenecía al Arzobispado de Compostela como todas las de la Vicarías de Aliste y Alba. Los manuscritos de la Visita Pastoral de Manuel Cid y Monroy reflejan ya su importancia hace 229 años pues contaba con 1.100 personas de comunión y 300 familias, siendo entonces su cura Pablo Guitera, natural de Samir de los Caños, llegado en 1769, tras desarrollar su labor en Bermillo de Alba y Manzanal del Barco. Ayudado por Lucas Granados. Residía allí entonces también el presbítero Antonio Trapero y el subdiácono Manuel Bravo, ambos carbajalinos de nacimiento.

Uno de los hechos históricos carbajalinos fue la puesta en marcha del “Hospital de Pobres” por Jerónima Herrera, carbajalina de pura sangre y una de las primeras mujeres que participaron en la colonización de América tras su descubrimiento por Cristóbal Colón. Fue “Vecina de Panamá, en el Reino de Indias” donde amasó su fortuna de “Indiana” y creo dicho hospital mediante escritura de capitalización otorgada el día 21 de noviembre de 1638 (pervivo hasta 1900) con los cofrades de “Santísimo Sacramento” en su inicio. Se trataba de una casa situada en la Cruz de la Calle con “habitación alta y baja, tiene cinco varas castellanas de alto y diez de ancho, con patio y cuatro camas”.

Su objetivo era la “curación de pobres enfermos” y dado que ella regresó de nuevo a América dejó su gestión a cargo de la hermandad del Santísimo Sacramento. Sin embargo lo cofrades, no cumplieron su cometido, “convirtiendo sus rentas y efectos no en socorro y alivio de los enfermos, sino en su propia utilidad, fue precioso tomar providencia en el asunto y cortar de raíz tan grandes males y perjuicios”. Por este motivo el Vicario General Ignacio Díaz de Tejada les retiró la gestión en 1739 “por no dedicarse las rentas al piadoso fin para el que fueron aplicadas”.

“TRADICIONES Y RAíCES” MUESTRA LOS VALORES DE LA INDUMENTARIA ZAMORANA

Carbajales y Alba es tierra de ganaderos y ganados, por ello no es extraño que uno de los actos más ancestrales y concurridos de sus fiestas en honor a Nuestra Señora la Virgen de Árboles sean los tradicionales espantos de toros” que tienen su inicio en los corrales de la Cañada y en 2019 congregaron alrededor de 15.000 personas.

Una tradición de siglos a los que el ilustre cura e historiador carbajalino Francisco Rodríguez Pascual, que los conoció desde niño y los analizó y estudio hasta morir, como nadie antes lo había hecho, le otorgaba más de 400 años de antigüedad al ritual campero que cada día 8 de septiembre cultivan los jinetes, caballos, toros bravos y cabestros.

Uno de los objetivos del Ayuntamiento y de la Villa de Carbajales de Alba, tanto de autoridades como de vecinos, es solicitar a la Junta para ellos y conseguir en el futuro su declaración oficial como Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León, recuperando toda su extensa historia y poniéndola en valor.

Si hay un valor patrimonial y material, –digno de ser Bien de Interés Cultural, ese es, bordado carbajalino, la prenda de indumentaria tradicional zamorana más emblemática e importante junto a la Capa Parda Alistana de Honras y Respeto. Prendas de vestir con una identidad propia que son auténticas joyas de artesanía pura: ambas hechas a mano.

El Ayuntamiento de Carbajales, mediante convenio con el Patronato de Turismo de la Diputación de Zamora, ha logrado reabrir el Museo y Taller de Bordados Carbajalinos de la cale Oro en esta nueva etapa hasta el 31 de diciembre de 2020, con la previsión de continuar en el próximo 2021. Presta a la vez el cometido de Oficina de Turismo de la Tierra de Alba de martes a domingo de 11 a 13.30 y de 17 a 20 horas. Dentro de este mismo horario estará abierta, hasta el día 10 de septiembre, la Muestra de Indumentaria “Tradiciones y Raíces” promovida por el Ayuntamiento en colaboración con el grupo de coros y danzas Doña Urraca (que aporta los trajes típicos) y la Diputación de Zamora.

Este año no habrá espantos de toros, ni procesión con la Virgen de Árboles, ni carrera de cintas o puchera, pero pervive la hospitalidad, acogida, convivencia y hermandad de todos los carbajalinos y carbajalinas, deseando que pase cuanto antes la pesadilla del coronavirus y en 2021, con buen salud, vuelvan a ser protagonistas las fiestas patronales.